sábado, 17 de febrero de 2024

El back lot de los Churubusco y Sasha.

 

Hace años, los vecinos de las colonias circundantes sabíamos que el acceso al back lot de los estudios Churubusco era sencillísimo. Una barda relativamente baja y nada de vigilancia. Estaba donde ahora está la Cineteca Nacional de las Artes. De adolescentes nos metíamos a jugar en la selva de Chanoc (Andrés García) y de Tarzán (Ron Ely) y en el pueblo de vaqueros donde Hugo Stiglietz era la versión mexicana de Clint Eastwood. Cuando nos cansábamos de jugar ya nos la sabíamos: caminábamos hacia los estudios hasta encontrar a uno de los policías que nos regañaban y sacaban hacia la puerta principal jalándonos de las patillas, pero en el camino encontrábamos a las estrellas de entonces del cine nacional que siempre pedían que nos trataran bien y eran muy amables. En una de esas una pareja pasó en un convertible rojo y la muchacha le pidió al tipo que se detuviera: eran Alma Muriel y Hugo Stieglitz. Ella hizo lo de siempre, interceder por nosotros ante los policías. Uno de los amigos era sobrino de uno de los más conocidos cinefotógrafos. Entonces mencionábamos su nombre y nos invitaban al foro donde estuviera filmando. En una de esas visitas el tío nos presentó a Sasha Montenegro y aunque estaba rodeada de otras actrices más jóvenes, todas ataviadas para su escena de cabaret mientras ensayaba la orquesta de Pepe Arévalo y sus mulatos, destacaba sobradamente sobre las otras. Nos sorprendió mucho su paciencia y amabilidad y el interés que mostró por preguntarnos a que nos dedicábamos y recomendarnos que nunca nos dedicáramos a la actuación o al cine porque en realidad era un oficio "muy ingrato". Lalo el Mimo se reía mucho de lo que decía y nos dio una buena albureada de arriba a abajo mientras esperaban para "el llamado", cuando ya nos pidieron que nos retiráramos

                                                El pueblo vaquero de los estudios Churubusco.



lunes, 29 de enero de 2024

Es muy interesante que en su pragmatismo político ideológico, AMLO más ofrece estar cumpliendo lo propuesto en el Ogro Filantrópico de Octavio Paz que algún programa de la ideología de izquierda europea (aunque siempre ha sido explícito que se basa en Daniel Cosió Villegas, Morelos, los liberales del XIX (constitución del 57) y el plan de San Luis Missouri. Parte del acto de magia ideológico de los “Contemporáneos” fue negar como intelectuales con ideas propias a los políticos mexicanos incluidos los asesores zapatistas (de ahí a la estupidez de Womack que le compró la idea a Paz de que los zapatistas eran unos conservadores reaccionarios -porque la única flecha del tiempo es la que nos lleva a imitar a “Occidente”-) y los constitucionalistas del 17, incluyendo a los generales sonorenses (que eran civiles en armas, no militares de carrera) y por supuesto a Cárdenas y ahora a AMLO (aunque estratégicamente el mismo se presenta como no intelectual (o Monsiváis dixit: “pensador”) pero quienes lo conocimos en los 80 y 90, cuando escribió sus libros de historia conocimos esa otra faceta (incluso con Rafael Landerreche en los 90 estudiamos a Gandhi y al propio liberalismo panista original en el que participó el propio padre de Rafael). AMLO, en lugar de escribir un libro sobre Gandhi lo puso en práctica.

Como propone Foucault hay que dejar de ver a Paz como monumento y analizarlo. Así encuentra uno que en su libro sobre Sor Juana presenta como propio un resumen de historia de la colonia que es un vil plagio del presentado por Enrique Florescano e Isabel Gil en la historia mínima de México del Colegio de México. Y jamás menciona sus nombres o da la referencia de la fuente. En una clase sobre Sor Juana, Margarita Peña, Quien ya tenía su versión diferente sobre el personaje y la época, casi llora cuando le hicimos la lectura comparada de ambos textos. Y aclaró Margarita que eso no lo podía decir porque corría el riesgo de que le cerraran puertas y la expulsaran de la facultad los fanáticos de la mafia paciana, que contra las propias ideas de Paz, se habían constituido en el núcleo duro (hasta hoy) de la burocracia cultural y académica de México. De hecho bromeamos, en ese momento, que podíamos discutir ambos autores abiertamente y sin agresiones, porque casualmente estábamos fuera del país y solo habíamos dos mexicanos en el curso.

domingo, 28 de enero de 2024

 Muy interesante opinión de Salvador Novo y Federico Gamboa sobre el mexicanismo y el habla del mexicano: 


Prólogo a "Astucia" de Luis G. Inclán, editorial Porrúa, 1946. 

p.X Federico Gamboa sobre Astucia: "un alarde de un localismo agresivo y soberano, que ensancha hasta lo trascendental y realza hasta la hermosura sus cualidades y primores. Por sus páginas, congestionadas de colorido y de la cruda luz de nuestro sol indígena, palpita la vida nuestra, nuestras cosas y nuestras gentes; el amo y el peón y el bárbaro, el educado y el instintivo; se vislumbra el gran cuadro nacional, el que nos pertenece e idolatramos, el que contemplaron nuestros padres y, Dios mediante, contemplarán nuestros hijos; el que nosotros hemos visto desde la cuna, el que vemos hoy, el que quizá seguiremos viendo de más allá de la tumba y de la muerte... los personajes que por entre sus renglones discurren no pueden sernos más allegados, hablan, y piensan y obran a la par nuestra...sus moradas nos son simpáticas, y los caminos que andan, y los pueblos que habitan; palpamos que son nuestros hermanos, nosotros mismos."

p.XVIII"Introvertido por esencia, el mexicano atesora en el subconsciente la mejor parte de su espíritu. Las palabras, la puntuación, la sindéresis, con que la conciencia culta concierta sus tratos y sus relaciones sociales, y que imponen su dominio al espíritu de quien las maneja, son en boca del mexicano simples puentes cuya estructura subordina a la necesidad ondulante de una comunicación subconsciente apta a quebrantar toda norma establecida por los demás, a alterar o substituir el significado ortodoxo de los vocablos, a innovar el lenguaje y a fluir sin puntuación, o con ella arbitraria, en una anárquica ebullición de imágenes, ideas, impresiones, deseos. Que cuando este mecanismo habitual de la subconsciencia, y este caudal ingobernable de su fluir, se incorporan artificiosamente a la literatura, con ello se labra una obra de arte, lo prueba el Ulysses de Joyce, que entre el pueblo de México es así como se realiza la comunicación verbal, lo demuestra el hecho de que aún hoy, casi a un siglo de distancia de Inclán y de Astucia, nos sorprenda la actualidad de su lenguaje, conservado en el pueblo, y la perduración de un mecanismo espiritual de ladina deformación de las expresiones que aún preside el caló popular; de que González Peña en su estudio subrayó buena copia de ejemplos, y que hace parecer dicha hoy mismo por algún cómico de carpa, una maliciosa frase como ésta: "Yo te cantarines con quién querubines, esa tepistoca".

(nota marginal: en revistas "científicas", me han rechazado artículos por mi "exceso" de uso de frases y oraciones subordinadas encadenadas por comas o puntos y comas. Dicen que así no se escribe el español: lo único que demuestran es que los "científicos" no leen literatura en español y sólo son unos acomplejados lambiscones de los gringos").  

    

viernes, 26 de enero de 2024


 

Los japoneses han hecho una película en homenaje a los 70 años de existencia del personaje GODZILLA. Si la primer película GODZILLA tuvo un enorme éxito porque inconscientemente revelaba el estado del inconsciente colectivo japonés tras la derrota en la Guerra y el horror de las bombas nucleares, esta vez, con una excelente producción, fotografía, ambientación  de época y close ups del monstruo para sus fans, profundizan con una historia muy humana en estos contenidos inconscientes balanceando muy bien un realismo posible con la obligada fantasía del tema y un poderoso mensaje antibelicista y un guiño de crítica a la sociedad japonesa actual y sus graves problemas psicosociales (sacrificio de vida sentimental y familiar por la función económica, abandono de ancianos, la muerte en vida de jubilados, jóvenes asociales que se encierran permanentemente en sus cuartes, padres sobre protectores por culpas, la asexualidad) de una manera metafórica muy sutil que de pronto recuerda las primeras películas urbanas de Kurozawa (aunque sin su sordidez). Muy interesante para comparar lo que hace Hollywood con los monstruos a pesar de que aquí también el mensaje termina siendo optimista y nos recuerda -en la tradición de William Blake y Nietzsche- que los monstruos somos nosotros mismos (los nazis exterminando judíos, el estado de Israel exterminando palestinos), nuestros temores, nuestras culpas, las convenciones sociales impuestas; y que vivir es luchar permanentemente contra ellos. Una película que ningún fan de Godzilla se puede perder.

 Deleuze y Guattari explican que el único espacio y forma de deseo que te deja el capitalismo es comprar (si no puedes hacerlo te frustra) y como explica Marcuse por eso es tan importante la dimensión de seducción que ejercen las mercancías (o las cosas o personas o experiencias o belleza o actividades convertidas en mercancías -el contenido simbólico o cultural agregado a las mismas, incluida, por ejemplo, la etiqueta de cultura, ejercicio, ecología, etc.-) para que con cada acto que hacemos (lo que Foucault llama micropolitica) mantengamos y reproduzcamos el sistema. Y si no lo logramos, nos sintamos frustrados. El consumismo y el aspiracionismo no son hechos banales. Y entonces así podemos entender que la depresión es un mecanismo psicorganico inconsciente de resistencia y defensa de una salud entendida de otra manera: escape del sistema (ya Cooper y Laing describían de esa manera la esquizofrenia). ¿Se han dado cuenta de que la gente que comienza a consumir anti depresivos (del azúcar y el chocolate en adelante) lo primero que hace es comprar cosas? Cómo dice el Dr. Nabor Gate, en esta sociedad todos somos adictos. Lo que se define como “normal” es una adiccion. 

sábado, 30 de diciembre de 2023

 


Sentí tanto frío que soñé que me citaba con un contrabandista chino en la Calzada de Tlalpan para comprarle unas hamacas chinas de nylon porque era ahora el mejor negocio para invertir dinero. Hubo problemas con el lenguaje hasta que su ayudante le dijo que yo entendía inglés. Pero el inglés de los dos era tan malo que su ayudante tuvo que hacer de intérprete. Luego de transferir varios paquetes de ellas a la cajuela de mi coche y extender una, me decepcioné porque eran de pésima calidad. Me senté en el suelo a la puerta del metro Chabacano con mi paquete de hamacas chafas de 5 y 10 pesos. Y ahí apareció una mujer que se me hizo conocida. Me preguntó por las hamacas y yo le pregunté si no había trabajado en un edifico por ahí antes del terremoto del 85. Me dijo que por eso se había acercado, para ver si la reconocía. Recordamos que yo la esperaba a la salida en la noche en una calle lateral. A veces salía tan tarde que ya no llegaba a su casa y a veces sin despertarme se iba directo de regreso al taller. Le dije que no la volví a ver después del terremoto. Y ella, con una cara extraña y como gris, me respondió que tampoco la había buscado. Había un tono de cariñoso reproche en su voz, como si representara a todas las mujeres que habia dejado de ver sin explicaciones. Me recordó que ese día había preferido irme a ayudar a la colonia Guerrero. ¿Cómo sabes a dónde fui?, le pregunté. Se encogió de hombros, y dijo, bueno, pero ya estamos aquí, otra vez, de cualquier manera, y me abrazó y riéndo caminamos y corrimos y nos acariciamos en medio de la gente, como antes. De pronto la detuvé: “oye, ¿cómo es que te vez joven otra vez?”. Sin perder la sonrisa y su cara juvenil respondió: “nunca envejecí”.

martes, 5 de diciembre de 2023

 Todos somos responsables.

Quizás la tragedia, lo inhumano, la debacle de la humanidad,
No sea el genocidio en sí mismo,
Genocidios ha habido muchos, pero siempre,
Ocurrían allá lejos, pero sobre todo, para la mayoría
De la población, hacía mucho tiempo,
Se enteraba cuando ya era historia, aunque también es cierto que
De eso está hecha la historia: de muchos genocidios.
Quizás la debacle de la humanidad, la tragedia consiste ahora
En que todo el mundo ahora está siendo testigo en directo
Y en vivo, en el momento de lo que ocurre,
Y viendo las imágenes de lo que está sucediendo,
Nada cambié, ninguna vida fuera de la zona del horror
Se modifique. Aunque los medios se saturen.
No pasa nada, los millones están más interesados en seguir su rutina,
En seguir siendo meros espectadores “de la historia”.
Incapaces de sobrevivir a algo más que a su propia vida.
Espectadores solamente, también de la misma,
Regida por mandatos abstractos como los algoritmos.
Lo inhumano quizás sea que los aviones sigan volando,
Que las calles siguen congestionadas, que los trenes circulan,
Que no cierran los cines, no se cancelan las funciones de teatro
Ni los conciertos, ni hacen huelga las escuelas y los sindicatos,
No se clausuran los edificios públicos, no se detiene nada.
Ya Auden pedía que se pararan los relojes...
Que siguen, inertes e inconmovibles, ciegos y sordos,
como las máquinas que son, gobernando las vidas de quienes no están muriendo
De muerte, de terror, de violencia: los que están afuera. Los que desvían la mirada.

A pesar de toda la fingida indiferencia, nada será como antes,
No podremos aducir desconocimiento, todos somos responsables.