domingo, 4 de septiembre de 2016





Mis Experiencias con el Plagio Académico (1).


Hace años, una universidad estatal publicó un libro sobre agricultura donde al autor le dio flojera hacer un resumen de la historia económica del estado y no encontró nada mejor que copiar el que yo había publicado en una revista científica local como parte de un artículo sobre la manufactura regional. En esos momentos trabajaba yo en una oficina de promoción regional de la UNESCO y la organización había lanzado una campaña mundial para promover la cuestión de los derechos de autor en ciencia y literatura, señalando reglas muy claras sobre lo que consistía un plagio. Paralelamente, como parte de los ajustes derivados de la entrada de México en el GATT y todo eso, se habían ajustado las leyes mexicanas al respecto, así que fue relativamente fácil consultar ambas propuestas para verificar que se había dado un plagio. Aprovechando que conocía a un asesor del rector me acerqué a él para promover un arreglo amistoso que podría haber consistido en agregar un pegoste al libro aclarando el origen de esa parte del texto, cuando lo legal habría sido la retirada de la edición de la circulación. El rector mandó llamar al autor, este señaló que lo había copiado de un documento de apoyo a la campaña del candidato del partido oficial que ya era gobernador en funciones, y que a su vez, consultando a quienes elaboraron tal texto de campaña, lo habían copiado de un informe interno de la Secretaría de Educación, que lo había tomado a su vez de la versión original de mi trabajo. Lo curioso es que el autor aceptaba que lo había copiado tal cual, pero negaba que fuera plagio porque lo había tomado de un documento oficial y decía desconocer mi artículo publicado en una revista de la misma Secretaría y dependencia que elaboró los documentos que mencionaba. Pero la respuesta del rector fue muy al estilo de la entidad. Dijo que la Universidad era demasiada cosa frente a un investigador chilango y que no tenía tiempo ni necesidad de ocuparse de eso. Entonces, ya formalmente le solicité proceder conforme a derecho, retirando de la circulación la publicación. Nuevamente la respuesta fue de toda soberbia advirtiendo que no encontraría en el estado un abogado que tomara el caso porque sería contra la Universidad. Casi al mismo tiempo me contactó un periodista del único periódico de oposición en el estado y le conté la historia. Menos de una semana después el presidente de la república visitó el estado y como una de las actividades centrales estaba la inauguración de la biblioteca central de la Universidad. Se hizo público que el rector aprovecharía para solicitar una ampliación de presupuesto para un ambicioso proyecto que en el fondo buscaba hacerle nombre para poder posicionarse, por supuesto, ¿acaso puede haber en provincia otro objetivo en la vida?, como precandidato a gobernador. El presidente llegó en efecto una tarde a la explanada de la Universidad en donde le prepararon una recepción masiva atravesando una valla de estudiantes. Sin embargo, los estudiantes enarbolaban el periódico del día cuya primera plana se dividía en dos noticias: la primera una denuncia de desviación de recursos en algún proyecto de la universidad, y en la segunda cabeceaba: "la universidad acusada de plagio". Al día siguiente todos los periódicos publicaron en primera plana una fotografía del presidente observando a los jóvenes enseñándole los periódicos. En provincia todo es cercano y es fácil saber lo que pasa, hubo testigos que le comunicaron a los periodistas que cuando en presencia de funcionarios, dentro de la nueva biblioteca, el rector le planteó su gran proyecto al presidente, éste, con su famosa agudeza, le dijo sin perder su sempiterna sonrisa de ratón y señalando con la cabeza a la explanada: “primero resuelva sus problemas”. Sin pena ni gloria el rector acabó su período y regresó tranquilamente a atender su consultorio, dar su hora semanal de clase y cuidar el ganado de su rancho. 

miércoles, 27 de julio de 2016



El Gato de Schrödinger y las elecciones en EU.
Vivimos en el momento en que las teorías se vuelven literales por acciones unívocas y la encarnación de los discursos: profecías autoverificadas. Así, la paradoja del gato de Shrodinger, que se refiere a dimensiones y elementos muy específicos se realiza hoy de manera burda en la macrorrealidad material y hasta en la política. La demostración la doy en el siguiente post.
Puede ser perfectamente real que Hillary Clinton y Sanders hubieran estado de acuerdo desde el principio como que Hillary y Trump lo estén para hacer más aceptable un triunfo de Hillary. Pura farsa. Igual puede ser cierto que en ambos casos la competencia sea realidad. Y en ambos casos, para los efectos, como con el gato de Schrodinger, ambas cosas pueden ser ciertas. Hubo una verdadera campaña y un acuerdo. En el caso Trump vs Hillary, aún si las cosas se salen de control, la verdad es que respecto a políticas reales, la diferencia es de matices y formas de comunicar, o sea, el resultado es casi irrelevante: el sistema continúa y funciona.

lunes, 30 de mayo de 2016


Cómo ser un científico contemporáneo (exitoso):

1).- haces un convenio para escribir un libro sobre algún tema enunciando una hipótesis teórica o práctica como tema (es decir, solucionas el problema de entrada, desde la mera enunciación, por ej: el papel del capitalismo en la pérdida de sustentabilidad global; los hombres como culpables de la existencia de la política de género, equis, lo que sea, pero enuncias el resultado). Las condiciones últimas para el financiamiento las pone por supuesto la institución financiadora, en el mejor de los casos bajo la revisión de un grupo de científicos (comité de pares) interesados en que haya investigación en el tema (que confirme, profundice, amplíe, pruebe, difunda lo que ellos han dicho del tema). Normalmente eso se estabiliza en unos “términos de referencia” que dicta la institución (Banco Mundial, Conacyt, etc.).

2).- acordado el presupuesto para la edición con alguna institución invitas a otros a escribir sobre el tema, pides que te envíen un resumen de que van a hacer y que demuestren cumplir con probar la hipótesis enunciada.

3).- los invitados retuercen cualquier tema que estén trabajando para a) enunciarlo de acuerdo al término o concepto que requiere la convocatoria; b) prometer que sus conclusiones van a probar positivamente lo que enuncia la convocatoria.

4).-los invitados escriben el trabajo de acuerdo con los términos de la convocatoria.

5).- el invitante revisa los trabajos usando como criterio que se apeguen a los términos de la convocatoria y a los de referencia. Que concluyan lo que la convocatoria dice que pasa. De no ser así, se le pide al colaborador que reformule el artículo hasta que se logre la conclusión "razonable", "consensada", "probada", etc.

6).- se publica un libro que es pura circulación de información reciclada y tautológica. Lo que pasa es lo que pasa porque pasa. Y así se cumple con la institución que en última instancia dio el financiamiento; quien en un momento dado: gobierno o compañía privada, usará tal información para demostrar lo que es real y como ocurre.

7).- quien logra publicar en estas condiciones recibirá un reconocimiento o cuando menos un puntaje para recibir estímulos económicos y mantener su empleo.

8).- participas en todo órgano de dictaminación posible y estableces alianzas con quienes están en estos para "capturar" las decisiones, de manera que todos los criterios pasen por tu supervisión y la de tus asociados.

9).- como contenido de los criterios forzas aquellos que sean los más "formales" posibles: curriculum, puntismo, credencialismo, para ocultar tu incapacidad de realizar evaluaciones cualitativas y por ende tu ignorancia e incapacidad de entender cosas "complejas". A quienes proponen otras cosas los descalificas por "subjetivos". Por eso promoverás sistemas de evaluación lo más formales posibles que expulsen toda posibilidad de interpretación, reflexión, cualificación, intelección; y todo contenido de actividad que incluya las posibilidades de dichas acciones.

10).- al evaluar ingresos al sistema y calificaciones favoreces descarada o taimadamente a aquellos que traten tu tema, como tu lo tratas pero sin hacerte competencia, y que tengan una trayectoria y nivel semejantes al tuyo, o mejor si menor para que automáticamente al bajar el nivel general tú destaques.

11).- una condición sine equa non para ser un científico exitoso es alienarte totalmente de tus condiciones personales como persona y ser social a la de tu rol reforzando el sistema como sistema básicamente jerárquico, apoyando las jerarquías y status como  condiciones y argumentos suficientes y eficientes para resolver cualquier discusión de fondo o superficie. La última razón en toda deliberación será la del status y jerarquía. En esto hay que tener en mente siempre que de esta jerarquización del sistema y adhesión al rol (no reflexión, no interpretación, no intelección, etc.) depende en última instancia tu posición en el sistema y debes de creer que a la larga, tu propia condición económica y social.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Incendios forestales al pie del Iztaccíhuatl.
Comienza el estiaje.
Disfrutamos de la última nieve invernal en las altas cimas.
Hayley canta ""thruth didn't free me so I have to do it by myself".
Con chamarras sobre sus cabezas, los obreros
de la carretera se protegen del sol.
Abandono otra ciudad que tiene sabor de mujer.
Su mapa callejero son las líneas de sus manos,
sombras de deseos.
Es un amor de puro encono, pero concede
la paz de un cielo nocturno lejano. Otro.
Circula un convertible con dos grandes mujeres
sentadas sobre los respaldos traseros:
la semana pasada, en esta misma curva,
murieron veinte personas en una carambola.
Mis sentimientos son un grafitti bajo el sol.
Tal vez alguien los tatuó con su lengua en mi pecho.
Era una hembra, por supuesto, pero no humana.

martes, 23 de febrero de 2016

De la Vida en el Posmachismo 1

Uno está inmerso en su propio proceso y olvida las cosas que superó o que estuvieron ahí. Pero al mismo tiempo es como si hubiera transcurrido un largo período de exilio o silencio en donde las cosas cambiaron para uno o para otro. ¿En Dónde estaba? ¿Qué hice?. Y esa sensación de movimiento no la da una percepción propia de haber resuelto nada o de estar mejor o simplemente nada. La da la impresión de los otros, respecto a cosas que uno no considera ya, cosas en las que uno no piensa. Y de pronto le resulta a uno una novedad "como hombre", tendría que decir, pero la verdad, esa misma expresión ya no tiene o le encuentro sentido porque implica una esfuerzo por "ser" y "parecer" (ninguna casualidad que coincida con la idea del mundo como voluntad o representación), ese enorme esfuerzo yoísta por construcción de un ego que es un posicionamiento en un espacio social específico. Y no se da uno cuenta del cambio sino es en comparación con los otros. Así, si le digo a un amigo que me volví Budista, le importa saber si eso no me hizo más "susceptible", que inmediatamente significa vulnerable, indefenso, etc. Todo lo que uno temió en el proceso de hacerse hombre o más bien macho. Ser y parecer para ser "respetado" y hasta "temido", sólo para no ser agredido, violentado, humillado. Lo que ya de por sí, ese deseo y voluntad acusan el haber sido formado en un ambiente hostil, donde justamente eso es lo que pasaba, y de ahí viene toda esa lógica destructiva de pegar primero, de aparentar, de dominar, de no involucrarse, en fin, de no sentir. Igual puede uno andar quejándose del sicoanalista que tras un largo período de años, lo vuelve a uno a hacer sentir cosas que ya no acostumbraba, finalmente a "sentir", y no saber que hacer con eso, sobre todo si, como normalmente acontece, han pasado muchos años y en el espejo se ve uno degradado y desagradable, sin las armas bióticas que significan posicionamientos sociales favorables inmediatos. Una edad donde la única manera de posicionarse en una sociedad sin misericordia, competitiva e inhumana, además de violenta como es la neoliberal, y peor en el contexto de un país subdesarrollado. Una sociedad que lo obliga a estar ahí parado sobre bienes materiales y habilidades rentables, amenazar y mejor todavía cumplir amenazas en función de jerarquías, puestos o posiciones para obtener no sólo lo merecido o deseable, sino lo necesario. ¿Cómo no estar ahí? Cuando uno logra la sensación de que eso es lo mejor, y cómo si no puede desligarse (el viejo dilema de todo proceso iniciático) de aquello que considera todavía razonablemente interconectado. Los tiempos y momentos de los otros necesarios, como compaginar la libertad absoluta (interna, individual) sin el egoísmo indiferente de los "liberados" sean religiosos o políticos, insensibles a los dolores ajenos como a los costos del obtener a como de lugar lo deseado y mantenerlo, que además tantísimas veces se traduce en espacios materiales maravillosos sostenidos u obtenidos mediante explotación, exacción, desplazamiento o violencia. Un personaje honesto tendría que preguntarse si en esa situación, en su iglesia, en su Ashram, es producto de un dhama limpio; y la historia y la experiencia demuestra que en realidad, esos espacios, normalmente son transitorios; que el verdadero caminante descubre que son transitorios y el falso se emberrincha, se enoja porque no se conserva. Al pensar que liberarse es "conseguir algo", supongo que seguimos bajo la misma lógica del utilitarismo occidental, el modernismo: obtener, lograr, esforzarse, hacer...
En la lógica señalada arriba, de la construcción de la persona como hombre y como macho, del esfuerzo por ser y parecer "algo" o por "alguna razón", para "conseguir algo", "para ser reconocido por los demás", etc. también esta abierta o inconscientemente "el ser querido", "deseado", etc. con que se nos "ordena" en lo microsocial para no ser lo que más odia/teme/admira, etc. etc. la gente, la sociedad, el solitario, al aislado, etc. que, además, normalmente entra en un proceso de autodestrucción (los Hikiko Mori japoneses por ejemplo), o en un egocentrismo autocentrado tipo síndrome de Asperger o autista, o se "ilumina" y funda una nueva religión, ja, ja, ja. Ya lo preguntaba Nietszche: ¿por qué Moisés, Zaratustra, Cristo, o cómo se le quiera llamar, tiene que regresar a dar su mensaje? Por que no se puede quedar tranquilo con él, hasta el Buda sintió la necesidad de predicar y compartir. Quizás simplemente porque no somos humanos si no compartirmos. ¿Acaso hay millones de liberados silenciosos que pasaron, convivieron, se apartaron y murieron sin que nadie se enterara? En las mitologías underground del siglo XX estuvieron los alquimistas y esos tipos de maestros que nunca murieron, o ya más pop los brujos de Castañeda. Que sin embargo, sólo comparten un mismo mensaje, desde un Johannes Wolfang Goethe para acá, recuperando el mito de Fausto: "cuídate a ti mismo" (Foucault escribió miles de cuartillas nomás con la frasesita: "el cuidado de sí", pero el cotidiano, el formativo del contrario, del mundano, frente a este otro cuidado, del antimundano, del hombre que al negar a la sociedad (lo específicamente humano), busca afirmar de la manera más radical lo humano, pero como hecho individual, en una paradójica búsqueda en la que finalmente se trata de individualizarse al extremo absoluto (en un sentido contrario a la individualización social material de la posmodernidad que describen Beck y otros, el individuo aislado, confrontado, consumidor, competitivo, encerrado en su antropósfera artificial, el astronauta de 2001 odisea del espacio, etc.) para perderse, disolverse, como el Bangha budista o el Siyan ka'an del exoterismo maya en las estrellas...El ser para no-ser oriental que disturba y angustia a los occidentales...modernos, etc.   

martes, 17 de noviembre de 2015


Testimonio de un intento de promover la recuperación de la lengua Yokot’an de Tabasco y el choque con las lógicas institucionales.

Rodolfo Uribe Iniesta.





            El objetivo de esta ponencia es presentar una experiencia de recuperación de la lengua y cultura de un pueblo indígena que está perdiendo ambas por los procesos de modernización, la educación escolarizada y un callado pero acendrado racismo local tanto social como intelectual. Por ejemplo, en el último libro de historia editado por el Gobierno del Estado, Tabasco, Más Agua que Tierra, coordinado por Carlos Martínez Assad, donde se hace un balance de la historia y las historias escritas sobre Tabasco, no existe ninguna mención de que existen pueblos indígenas en su territorio, y se ignoran, no se mencionan los trabajos de historia y etnohistoria que los incluyen. Lo que hoy les presento es la historia de este libro bilingüe: T’an i Kajalín Yokot’an. Palabra y Pensamiento Yokot’an, que fue editado por la UNAM en el año 2000, y aunque diseñado para la recuperación de la cultura propia, y dirigido a los estudiantes de los entonces 4 colegios de bachilleres existentes, la mitad de la edición de 500 ejemplares se exportó a Estados Unidos, y sólo 100 pudieron colocarse en Tabasco, de éstos sólo 60 llegaron efectivamente a manos de los estudiantes de los colegios de bachilleres en comunidades Yokot’an. Y eso porque se los entregué mediante una falsa venta, o me los robaron cuando les daba aventón en la camioneta de la UNAM en la que los transportaba. Ninguno de los subsecuentes gobiernos de Tabasco, incluido el actual, se han interesado en hacer una reedición más accesible que la propia de la UNAM. Como podrán ver, a diferencia de la gran mayoría de los textos bilingües, aquí no se contrasta el texto de cada lengua en contrapágina, sino que renglón a renglón pueden compararse las palabras. Esto por supuesto, significó una forma particular de redacción que al no sonar bien ni ser fácil de leer en español, fue descalificada por los antropólogos considerados especialistas regionales en la UNAM. Curiosamente, a pesar de enunciar una política anticastellanizadora en cada documento, su argumento fue que “iba a enseñar mal el español a los indígenas”. Nuestro argumento, que fue aceptado y retomado en Universidades de Estados Unidos (Santa Bárbara, UdeC; y John Hopkins, Washington, D.C.) que mandaron comprar el libro para usarlo de texto en la carrera de Traducción Cultural, era que una ventaja de nuestro libro era que hacía sentir al lector en español la dificultad que tienen los lectores indígenas cuando se confrontan con textos en español como segunda lengua. El por qué el libro tiene éste tipo de particularidades, es muy sencillo, no se armó desde criterios lingüísticos ni antropológicos, sino que se siguieron las instrucciones que consensaron las asambleas comunitarias de alrededor de 10 pueblos, y las consultas con los patronos, rezadores, músicos y en general hombres de conocimiento de alrededor de otros 10 pueblos. Por la participación de Bartola May y el trabajo de campo de una estudiante de la Universidad de California, logramos integrar la opinión de las mujeres de una comunidad.



  1.             En el año 1999 Bartola May May y yo ganamos una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes para elaborar lo que en el proyecto, para poder explicarlo llanamente, se llamaba diccionario Yokot’an-Español. El financiamiento fue en realidad necesario para poder liberar a Bartola de sus cargas de trabajo como encargada de los programas de radio bilingües de la Dirección de Educación Indígena de la Secretaría de Educación. La beca, como saben, dura sólo un año, y se tiene que entregar, como hicimos, el trabajo terminado. Pero en realidad el trabajo se inició 10 años antes, cuando yo era el director de la estación de radio XENAC, La Voz de los Chontales del Instituto Nacional Indigenista y Bartola May nominalmente era secretaria de la dirección. En realidad fue una cosa mucho más complicada porque yo tomo la dirección con una radio que tenía fuera del aire dos meses y que la Dirección de Radio del INI había ya desahuciado. El director del INI, Arturo Warman, me aclaró que el trabajo real era evitar que el gobernador cumpliera con la promesa hecha de escarmentar a los indígenas Yokot’anob, mal llamados Chontales, de Tabasco por haberle negado el acceso a sus pueblos durante su campaña electoral dada las malas relaciones que cosecho con ellos dos sexenios antes, cuando fue Secretario de Gobierno de Leandro Rovirosa e hizo todo lo que pudo por bloquear los trabajos de apoyo agroeconómico y en viviendo que por primera vez recibían de un gobierno estatal y uno federal a partir de una decisión política del gobernador Rovirosa, del decidido apoyo del senador Carlos Pellicer Cámara y de su operador local y director del Centro Coordinador del Instituto Nacional Indigenista, Andrés Manuel López Obrador. Antes de este sexenio, como lo demuestra el Censo Nacional de Población de 1970, los chontales habían desaparecido como categoría y se promocionaba que la lengua estaba ya extinta. En 1989, cuando tomo posesión, el gobernador ya había enviado un oficio a las presidencias municipales en las que se recomendaba no dar empleo a los indígenas chontales y se comentaba que se les identificara por su comunidad de origen dado que muchos hablaban muy bien español, bueno habría que aclarar desde que acá, que español tabasqueño. Entrando a trabajar descubrí que la radio no operaba porque se le había retirado el apoyo de oficinas centrales. Por presión de las comunidades, la radio se había entregado totalmente a personal indígena desde hacía alrededor de 6 meses. El grupo de 9 trabajadores, 6 hombres y 3 mujeres, habían imitado fielmente el sistema burocrático del Centro Coordinador: transmitían 2 turnos y cortaban a medio día para ir a comer. Las mujeres eran secretarias y los hombres eran un programador de música, 2 locutores, 2 productores que salían a grabar las fiestas en los pueblos y un electricista que fungía como técnico. Siguiendo por inercia las indicaciones de anteriores directores (que por cierto duraban muy poco) decían todo primero en español y luego traducían al Yokot’an llamándolo todavía Chontal, y todo era con base en guiones que siempre se basaban en la muy poca información etnográfica que había sobre el grupo. Por razones de tiempo les ahorro detalles de cómo todo el grupo sufría toda clase de abusos por parte del personal de Centro Coordinador, especialmente en el escamoteo del presupuesto. El problema grave es que ni el director locutor ni el técnico tenían la capacidad siquiera de explicar los problemas técnicos que se presentaban, y por esa razón los técnicos chihuahuenses que mandaban oficinas centrales no podían hacer sus cotidianos y asombros milagros para mantener al aire el transmisor y los compañeros intentaban resolver el problema acusando a oficinas centrales de discriminación. Desde el momento que se me dio posesión confronté mucha resistencia que se disolvió aceptando asistir a las comunidades a presentar el plan de trabajo en cada comunidad que me invitó. Con la ayuda del ingeniero enviado por oficinas centrales tras varias noches de trabajo al calor de los mosquitos del pantano, en menos de una semana, sin anunciar, transmitimos al doble de potencia durante 12 horas diarias música continua y comenzamos a recibir visitas de muchas comunidades que estaban pendientes de la radio aún apagada. Viniendo de la experiencia de otras radiodifusoras del D.F. y Villahermosa, hice a un lado los vicios antropológicos, tiré a la basura los manuales etnográficos, conseguí todo lo que pude de historia local, e inmediatamente hicimos una lista de ancianos y músicos a invitar a hablar al aire y grabarlos. Ahorro detalles, sólo señalo que establecí lógicas mínimas de administración racional y puse a todos a hacer lo mismo guiones, locución, producción y entrevistas, con equipos responsables de programas específicos, y quité la exigencia de traducir al español lo que se dijera al aire. Aunque sólo teníamos permiso para transmitir 8 horas diarias a 500 watts, transmitíamos 10 horas a mil watts y comenzamos a producir programas grabados que envíavamos al resto de estaciones del sistema indigenista que a su vez lo compartía con radios culturales.

            El que la radio funcionara desquició las negociaciones políticas entre el INI y el gobierno estatal. El gobernador impuso a un diputado priísta como director del Centro Coordinador sin consultar a los pueblos y madrugando a Warman; y los pueblos reaccionaron tomando el Centro Coordinador pero exigiendo que la radio se mantuviera encendida. Durante 15 días se mantuvo mucha tensión y me desentendí de la orden de apagar la radio que me llegó del D.F., hasta que algunos de los propios compañeros convencidos de alguna manera comenzaron a dar información sobre las personas que participaban en el plantón en un ambiente muy tenso donde la mayoría de quienes estábamos relacionados habíamos recibido amenazas de muerte del Señor Gobernador. Así, a pesar del apoyo de la comunidad cultural de los medios del Distrito Federal acaté la orden de apagar el transmisor aprovechando una visita de mantenimiento de la Secretaría de Comunicaciones y transportes.

            Nos salimos de las instalaciones del Centro Coordinador pero comenzamos a trabajar en resistencia en la biblioteca municipal grabando en cassettes programas de difusión de la cultura que transmitieron las otras radiodifusoras indigenistas y Radio Bilingüe de Fresno, California. Comenzamos entonces los trabajos del “diccionario” que siempre nos habían pedido las comunidades, mediante asambleas y consultas a los viejos más prestigiados. Finalmente se consensaron las siguientes características para el “diccionario”:

  1. Dado que la gran mayoría de personas, incluso de edad, habían estudiado cuando menos hasta tercero de primaria y saben leer en español pero no en Yokot’an, tenía que ir primero la palabra en español, pero de manera que se pudiera saber cuál era el equivalente para leerlo en yokot’an.
  2. El libro tenía que contar la historia propia de los pueblos, lo que los técnicos llamamos historia oral.
  3. El libro tenía que recoger los contenidos básicos de la tradición, que son los de la ofrenda, para que la pudieran continuar los jóvenes.
  4. El punto más discutido fue la de usar la sintaxis original Yokot’an (objeto, sujeto, verbo) que se estaba perdiendo porque los jóvenes lo estaban hablando ya como si fuera español (sujeto, verbo, objeto).

    Avanzamos un año haciendo ese trabajo por 10 meses hasta que nos liquidó el INI. Varios años después, ya con un doctorado y contratado como investigador por la UNAM busqué financiamientos para poder contar con la colaboración de Bartola para terminar el trabajo. No fue aceptado por ninguno de los financiamientos científicos, pero sí como trabajo cultural artístico por el Fonca. El proceso de trabajo fue el siguiente:

  1. Con los materiales conjuntados entonces y durante la elaboración de mi tesis doctoral redacté una síntesis de historia propia del pueblo Yokot’an.
  2. Recuperé las mejores y más completas entrevistas sobre las diversas prácticas de ofrenda y respetando lo más posible las palabras textuales armé un texto sobre ellas.
  3. Redacté ambos textos con la sintaxis tradicional: objetos, subjeto, verbo.
  4. Bartola tradujo ambos textos al Yokot’an.
  5. Conjuntamente trabajamos en una retraducción al español palabra por palabra y de manera que coincidieran en la presentación final.
  6. Pusimos primero el texto en español y a renglón seguido, buscando la concordancia palabra por palabra, el texto en Yokot’an.
  7. Tuve que pelear durísimo con la supuestamente obligatoria revisión de texto de los correctores de estilo.
  8. Finalmente perdí la pelea de que se hiciera una edición muy modesta que pudiera venderse muy barata: Nada se puede contra la imagen editorial. El 60% del costo es la edición de la portada en Papel Couché y el director de mi centro se afirmó en que no iba a hacer una “mala edición” que denigrara a la UNAM.

    Recién editado el libro fue recomendado a la ENAH y las universidades americanas que iniciaban entonces la carrera de traducción cultural por la Dra. Carmen Ochoa. Pero al mismo tiempo era descalificado por caciques de la antropología universitaria porque enseñaba una historia regional distorsionada al mencionar las masacres cometidas por el Garridismo, y porque daba una idea de mal español a los indígenas.
    Para poderlo distribuir me inventé una gira de conferencias a los entonces sólo 4 Colegios de Bachilleres en pueblos Yokot’anob. Me hice incluir en el programa de presentaciones de libros comerciales que tienen normalmente, y presenté el libro con un costo del 50%, o sea, sólo 60 pesos. Se los entregaba a los jóvenes con la promesa de que pagarían al día siguiente, día en que yo ya no volvía por seguir con el itinerario. Finalmente en la zona de Quintín Aráuz, dentro de la Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla, hay muy poco transporte, por lo que con la camioneta de la UNAM daba aventón a los jóvenes de la secundaria y prepa que aprovechaban para llevarse libros sin pedirme permiso.
    Finalmente les contaré que gracias al libro Bartola May ganó consecutivamente los premios nacionales “Juventud Indígena Nacional”, y “Juventud Nacional”. Desgraciadamente esto sólo le trajo problemas porque los celos de sus jefes en la Dirección de Educación Indígena Estatal llegaron hasta mandarla golpear para evitar que asistiera a los congresos a los que era invitada. Después ingresó a la Universidad Intercultural de Tabasco donde a su vez, la discriminación institucional por parte de los profesores investigadores involucrados en el sistema SNI la hizo renunciar. Decidió mejor pedir un grupo en una primaria de su pueblo donde se mantiene dando clase a los niños.



Conclusiónes:

La abrumadora mayoría de textos bilingües que se elaboran se hacen para reflejar las ideas y procesos de las instituciones de gobierno que los financian. Los libros, textos, formas y contenidos, quedan atados y determinados por el sentido, contenido y forma de las instituciones patrocinadoras con poco interés de la población objetivo, la cual se supone que ha de adaptarse a éstas formas, contenidos y sentidos institucionales, lo cual además sigue entendiéndose como educación. No hay el sentido, ni por supuesto el interés del desarrollo de formas, sentidos y contenidos propios extrainstitucionales; y esto también se manifiesta últimamente, en que cuando se anuncia una edición bilingüe en lenguas indígenas, siempre se trata de un texto de la cultura occidental que aparece en alguna lengua originaria, como el Principito, por ejemplo, con lo que seguimos determinados en nuestra relación entre quienes son miembros de pueblos originarios y quienes no lo somos, por una concepción colonialista. Cuando se hace un esfuerzo con un sentido propio, más que una abierta represión lingüística, simplemente no hay espacio para éstas en las vías institucionales. Y desgraciadamente se trata de dimensiones que los esfuerzos autonomistas han descuidado, en el caso de los Yokot’anob de Tabasco, abiertamente, las últimas generaciones simplemente los menosprecian.

martes, 6 de octubre de 2015

Nada es Placer




El cuerpo moreno requemado de la mujer estaba apenas hace unos momentos reclinado sobre el asiento de terciopelo negro en el agradable clima de la cafetería. El sol iluminaba cobrizo y alegre la calle y la orilla del río, los coches se demoraban por la calzada. Su pierna izquierda hacia una curva hermosa en el muslo semicubierto sobre la otra pierna. Sonrisas, abrazos, el escote mostrando los senos llenos. Todo significaba nada. Su cara juvenil obscurecida cálidamente y su gran sonrisa. Abrazo de despedida de cuerpo entero. La vió a través de la vidriera con el vestido ligero y floreado flotando mientras bajaba las escaleras y estiró las largas piernas para subir al taxi. Se descubrió devastado entre los muebles negros y no tenía que ver con ella o tenía que ver con todo. No había podido asumir la noticia. Y recordó que en todo el tiempo reciente le habían advertido de no dejarse afectar por nada. Pero como no hacerlo. Lo había devastado la noticia. Ella podría haber modificado todo, pero, como antes, y como muchas veces no significaba nada. Mucha belleza, mucha alegría, mucho cariño, pero no significaba nada. Nuevamente el patrón conocido, que padre, te quiero mucho, consigo lo que necesito, pero no te acerques, no me toques, no me propongas nada. Y no era eso lo que lo tenía abatido. La voz de la esposa de su amigo en el celular. No necesito decir mucho, una frase…sí te va a contestar, lo va a animar. Él fue directo, informante exacto: en diálisis esperando transplante. En la memoria apareció inmediatamente una tarde también del mismo sol delirante. Sol en el río, la casa de la familia bajo los árboles, la bebida. La noche cayendo pronto. El persiguió el sol por la orilla de los dos ríos, uno a cada lado de la casa y la milpa y la huerta de árboles frutales. Un perro se mueve veloz y se oye el crujido del cuerpo del pequeño tlacuache al cerrar el hocico. Una muerte dura y limpia. La familia precia y presume al viejo que delira, su brillante pasado. El hijo es el presente y al mismo tiempo el testimonio la crudeza de la injusticia. La casa –de un solo espacio amplio donde se reparten camas y cosas útiles e inútiles de toda la familia, el refrigerador por ejemplo-, la milpa, la hermosura de las orillas de ambos ríos a punto de ser arrasadas por las obras de reconducción de los ríos, los nuevos bordos para evitar inundaciones. A pocos kilómetros las grúas, las manos de chango, los bobcats con sus palas y las aplanadoras avanzan emparejando el paisaje para poder sembrar las riberas de sábanas de bolsacreto. Se come abundantemente en varias grandes mesas bajo la sombra de un enorme y hermoso árbol de mango, mojarras pescadas ahí mismo, fresquísimas, más frescas las cervezas, tortillas calientes, cangrejos hervidos sazonados con chile bravo, todos terminan totalmente borrachos y él agredido por abstemio. El amigo sube al coche y maneja por la recta de terracería y sólo desiste cuando lo lleva a una zanja poco antes de tomar la carretera. Él estaba decidido a bajarse antes de llegar a la carretera y termina conduciendo a pesar de su ceguera nocturna en medio del embotellamiento a la entrada de la ciudad. Apenas pocas semanas antes, regresando de El Carmen se quedó dormido ahí mismo y estuvo a punto de estamparse contra la barda de contención, si no fuera porque lo despertó su compañero…No hace ni un año de esa borrachera. Pero es como todo en conjunto. Apenas ayer en el aeropuerto, comiendo de noche en las mesas de fast food lo atacó esa sensación de no saber quien era y al tratar de averiguarlo escucharse decir-sentir esa frase: nada es placer…nada es placer. Recordó que desde que asumió la nueva oficina se siente como alguien que habla desde adentro de una figura de arcilla, pensó primero en los soldados de terracota del emperador Chino, pero luego se dio cuenta que más bien se sentía dentro del Golem. Se preguntó quién había construido el Golem que habitaba en su nuevo trabajo. Al menos la invitación a la conferencia le daría tiempo, distancia… Hermosísima lo saludó desde el fondo de la sala con grandes aspavientos y sonrisas y él tuvo que ponerse los lentes para reconocerla. Ella lo escuchó durante toda la comida con gran avidez y el rostro cercano, como si hubiera un gusto más, alguna posibilidad, no deja de tocarlo mientras habla.  Apenas la lleva sola al café comienzan a surgir otras cosas, otra actividad, la evasividad...Hay una frase: no me malinterpretes. Se pregunta como es posible no sentirse traicionado. Y que la gente siempre le dice que no es cierto. Que como pensó otra cosa. Y lo que escucha en realidad, es que como, con que derecho cree que alguien como él, en específico él, puede  pensar, esperar otra cosa. Y justo el mensaje en el teléfono Isela, le dice que acaba de regresar a la ciudad pero no lo encuentra. Él sabe que ella sabía que no estaría. Meses de jugar a ese juego y ni siquiera el valor de hablarle, de decirlo de viva voz por el teléfono.  Puros mensajes. Jura amor, pero nunca hay posibilidad de coincidir. Que he hecho sino darle todo lo que he podido, sino ayudar. Y ella se ha ocupado de informar a todos los conocidos mutuos que él la está evitando, que no la quiere ver, cuando ella mediante mensajes, primero lo tiende un anzuelo, y cuando él responde, justo ella por una razón u otra no estará ahí. Demasiados años y demasiada mala vida le han enseñado esa estrategia de la gente que mantiene relaciones múltiples simultáneas –con ella no se atreve a usar la palabra de cuatro letras- para mantener localizado al otro y manipularlo. Doble rabia con moraleja de melodrama…¡ah! ¡y además puta! De regreso en esa ciudad imposible no recordar que conoció bastantes años antes a otra Isela y que entonces nada dolía, ni las traiciones ni los desplantes, los chantajes, las escenas, la vergüenza de ser sorprendido infraganti con otra amiga, y esa sensación de que todo ocurría más rápido, como en una película donde todas las acciones importantes se encadenan, cuando, recordando con cuidado y  calendario, en realidad ocurrían mucho menos cosas, en tiempos más espaciados, había siempre tiempo, y estaban esas tardes largas, extendidas por el alcohol, en lugares cerrados, mirando algún cuerpo de agua en un local muy austero, una palapa campesina, la azotea de algún amigo, la recámara de cualquier muchacha entre los montones de ropa siempre expuestos como forma de combatir la humedad en las casas sin aire acondicionado, ese vivir de puertas abiertas y desde lejos sentir que se pasaba entrando y saliendo de casas y cantinas… De pronto siente ese enorme vacío alrededor suyo que no es el abatimiento de no poder soportar, asumir la noticia de su amigo. He visto caer a tantos de la misma manera…Todos creen que lo que le pasa a los otros no les va a pasar a ellos…Se dice…todas creen que tienen el derecho a recibir lo que él da sin recibir nada. Y esa sensación sin que nadie lo haya dicho nunca de que él no merece ni siquiera pensar, atreverse a pensar que pudiera hacerse la idea…él, precisamente. Pero todos y todas lo buscan para algo. Está cansado, está abatido por la noticia de su amigo. Pero por algo más y sobre todo esa sensación. Lo sabe, de que no se lo puede decir a nadie. Para que desear, para que sentir, para que gustar de las cosas, de las mujeres...La esposa lo comunica. La voz cansada y de eso habla su amigo del enorme, insoportable cansancio, y ahora la espera-esperanza, operaciones, sobrevivir, y todo el lenguaje de ánimo y de echarle ganas, que él conoce de experiencias familiares de un tiempo que aún no puede entender que transcurrió y no creería que fue tan largo si no es por la ruina que le devuelven los espejos que cuidadosamente evita, sobre todo en los hoteles de lujo en los que lo alojan en sus viajes. Hoteles que buscan subsanar la falta de personalidad e identidad con espejos. Dejá vú, por supuesto en el teléfono no le echa en cara las bravatas y burlas contra su carácter de abstemio, contra su moderación al comer, y tampoco le insiste en devolverle la historia de los males que desde hace años lo agobian, lo merman. Tiene que dar el mensaje de la normalidad y el ánimo. De la lucha. Por suerte es un luchador y alguien que es muy amado. Eso hace la diferencia, pero también por eso, quizás, es una hipótesis como cualquiera, sintió que no necesitaba cuidarse y no hizo la transición a tiempo, a la primera crisis. De pronto, solo en el café, gozando como no lo hacía antes de los sabores, del buen café, todavía con la imagen tras los cristales ahumados de la figura esbelta de ella corriendo al taxi, no sabe que es exactamente lo que lo tiene tan abrumado, la culpa que le da el costarle tanto trabajo hablar con quienes enferman, sabe que no vale el explicar que es cosa de familia, seguramente herencia de la familia de su padre, la culpa de ello, el coraje, el enorme coraje que siente de saberlo a él así. En esa situación. La frase: “Él que era amado, que era felíz”. Le diría un analista, “¿Por qué asume que es feliz sólo porque lo ama su esposa y su hijo? ¿Qué acaso no viene usted aquí a quejarse de todo el daño que a lo largo de toda su vida le ha hecho la institucionalidad familiar?”. Pero eso es ahora una gran tontería y quizás sólo reciente su congénita incapacidad de expresar sus emociones. Pero, por otro lado, si se dejara ganar por sus emociones…¿qué haría ahora ahí abandonado, otra vez usado a cambio de nada por una mujer bella?...No tiene respuesta. Se levanta. Paga y sale al sol atronador de un día de mayo a las 5pm. Está a pocas cuadras de la casa de su amigo pero no siente el valor de ir a buscarlo. Pone de pretexto el gran calor y su reflejo en el pavimento y las banquetas, la falta de sombra en la calle, la incomodidad que podrían sentir al invadir la intimidad de la recámara convertida en unidad de convalescencia, en esa casa donde tan generosamente a tanta gente ellos han recibido. Cruza la calle sin fijarse. Con el calor que hace y bajo su gran luminosidad casi no hay tráfico. Menos en esa zona de nueva urbanización apenas unos restaurantes, hoteles, edificios de oficinas…Al cruzar al camellón mira automáticamente a su derecha. En el centro de la calle está parada una pick up negra, de reojo y a gran rapidez capta con asombrosa claridad la escena: cuatro hombres con armas largas mirando atentamente hacia enfrente, no tienen uniformes ni la camioneta letreros; la mente le dice inmediatamente, estos no son guardias de seguridad; con el mismo automatismo voltea hacia el objeto de interés de la mirada de los hombres, lo que vigilan. Es la puerta de una empresa constructora transnacional. En ella destaca abajo del edificio la caseta de vigilancia y los hombres de uniforme gris que cuidan la entrada del estacionamiento. Se sorprende la velocidad con que se hace cargo de la situación coordenando con la lectura diaria que hace de los periódicos locales: esperan la salida de uno de los ejecutivos para secuestrarlo. La segunda idea que le viene a la cabeza cuando todavía no termina de pasar caminando junto a la pick up es muy corta, dos palabras: “¿Qué hago?”, “Finje que no los viste”, se ordena. “¿Y luego?”, “Camina normal”. El tramo por la calle vacía y luego los terrenos que quedan baldíos se le hace larguísimo y se forza a resistir la tentación de voltear la cabeza para ver que hacen lo hombres de la pick up. El no volver a verlos le permite examinar con más cuidado la imagen que le quedó grabada: no podría describirlos si se lo pidieran, es decir, sus facciones, más allá de que se trataba de hombres adultos, pero hay algo que le molestó en la bastedad de su ropa corriente. Y ahora que lo piensa, que le da vuelta a la cinta de video, también escuchó algo, palabras desordenadas, groseras, nada de la disciplina de guardaespaldas, escoltas o gente de una empresa de seguridad. Todo le refuerza la impresión recibida y procesada. Y tiene que caminar como si no pasara nada. Como si doblar la esquina fuera la salvación. Las puertas automáticas de su hotel se abrieron con una bocanada que sintió de doble alivio: la frescura del aire acondicionado y el ilusionarse, ¿hasta cuando podría estar seguro?, de que esos hombres no le pusieron atención. En las pocas cuadras que caminó se convenció con gran pesar de no poder hacer nada. De no poder confiar en nadie a quien avisarle, incluso, ¿cómo saber si los de la policía, o los propios guardias de seguridad de la empresa, no estaban coludidos? ¿Cómo no ver el único vehículo en la calle, obviamente haciendo guardia, vigilando el movimiento de la entrada de la empresa? Otra vez el hundimiento de sentirse incapaz de hacer algo. El castigo, por lo pronto, es encerrarse por cinco pisos en la caja de espejos del elevador para luego ser vomitado en un corredor que es una pesadilla de simetría para llegar a un cuarto donde la única ventana que se abre es la pantalla de plasma. Resultado: Insomnio. Peor que una pesadilla. Y la necesidad de estar en el aeropuerto a las 5 de la mañana para abordar el avión de las 7 impide tomar la decisión a salir a algún lado a perder la noche.