domingo, 20 de marzo de 2022

Lo que nos falta de libertad. Una pareja joven pega un cartel en un poste. Nerviosos voltean para todas partes como pájaros espantados. Sobre todo porque tienen encima la mirada desconfiada de los hombres del taller que celebran su normal tertulia sabatina. Me recuerdan cuando en momentos del siglo pasado en cada elección por hacer eso fuimos golpeados, encañonados con una pistola en la nuca y paseados por los separos de las delegaciones en medio de las mayores amenazas para nuestras familias. Aún no somos libres porque todavía tememos expresar nuestras ideas y gustos políticos, tememos al ejercer nuestros derechos. Pero definitivamente más miedo tenían los hombres “duros” del taller que no se atreven a manifestar sus ideas y creen que deben demostrar su reprobación a quien lo hace. Es como los puritanos que critican a quien tiene y exhibe que tiene sexo. No seremos libres hasta que no dejemos de temer, de tener miedo. Los psicólogos enseñan que para ello hay que aceptarlo y enfrentarlo. Y como en el siglo pasado, la única manera de ser libres es haciendo cómo está pareja de jóvenes que, ademas, saben que no hay amor completo sin política. Conocen el placer. Que, como se dijo en los 60 la política es la otra cara del amor y visceversa. Lo otro es la sociedad castrada y zombie. Ahogarse todas las tardes de sábado, en familia o con los amigos bebiendo cerveza o trago. Y sentir que usar la camiseta de un equipo de fútbol es un acto de valentía. Finalmente tras los años concluyó que más que los policías judiciales de antes quienes finalmente nos ahogan y nos someten son los cobardes y los mediocres.

lunes, 7 de marzo de 2022

Frutos de la ignorancia, lo qué pasa por no leer a Lenin e imponer sanciones a Rusia. Hay algo que incluso Inglaterra vivió en los años 40 y que se llamó comunismo de guerra, que es, como se aceptó sobre el sistema económico real de la URSS, un capitalismo monopolista de estado (que se suponía una etapa transitoria, pero que nunca se superó). El propio Lenin explicó como la quiebra de Rusia provocada por la Primera Guerra Mundial imposibilitó el gobierno democrático liberal de la revolución de febrero y permitió/casi obligó -“hizo necesaria”- a la de octubre, la bolchevique. El gobierno de Biden, para quien el gas y petróleo ucraniano es un negocio familiar, está imponiendo sanciones que buscan quebrar a las empresas rusas, o sea a la forma que tomo el capitalismo al regresar Rusia a él. Si tienen éxito a qué orillarán a Rusia, sobre todo con un tipo tan radicalmente pragmático y sinverguenza como Putin?. Ya varios analistas han advertido el parecido de estas sanciones con las impuestas a Alemania tras la Primera Guerra Mundial y sus resultados. Estaría dispuesto EU, después, a lanzar y sostener un plan Marshall para toda Rusia como se hizo con Europa occidental, Japón y  Corea del Sur tras la Segunda Guerra Mundial y la del 53? El plan actual sigue el patrón del plan de Brezinsky y Clinton de “un solo gobierno, una sola nación, un solo estado necesario” enmedio de un mundo de “estados fallidos” producidos por sus intervenciones militares. Un mundo donde las grandes corporaciones internacionales no tengan el estorbo de los estados nacionales. Un mundo cuarto mundista como el que sueñan al mismo tiempo el Banco Mundial y el sub Marcos.

viernes, 25 de febrero de 2022

 Después de ver la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU queda uno asqueado. Queda la convicción de que ningún miembro quiere realmente un alto al fuego inmediato, que es lo urgente. Sus argumentos acorralan al contrario y solo quieren imponerse al otro. Pura lógica imperial y de estado y ningún interés por vidas e intereses de ciudadanos. Es obvio que si priorizarán salvar vidas y evitar la violencia estarían usando otros argumentos y buscando estrategias de negociación con ese objetivo. Los ciudadanos de Ucrania son solo peones de los intereses de la OTAN y los rusos. Como se dio cuenta ya el presidente de Ucrania: nadie de esos jefes de estado que lo impulsaron a adherirse a la OTAN le contesta ya el teléfono. Lo dejaron solo y ahora las acciones, información, propaganda (incluyendo fotos de gatitos) y la propuesta resolución no buscan salvar vidas ni detener el fuego sino solo convencer que los rusos son salvajes. En esa lógica resulta funcional que sigan las acciones armadas para poder profundizar en la presentación de los rusos como crueles y Putin un loco. En ese nivel de guerra para los rusos sería de su propio interés que cesaran los más pronto posible las acciones militares. La OTAN busca legitimarse y retomar su expansión al oriente sobre el sacrificio físico de Ucrania.

 Ucrania: La Guerra de los Estados/Gobiernos contra los ciudadanos.

Todo parece llevar a que al término de la guerra de Ucrania quedará claro que contra la idea de una "guerra contra los valores" que está diciendo la OTAN, en realidad ha sido una guerra de los estados y/o gobiernos contra los ciudadanos.

Queda claro que quienes pierden son los ciudadanos:

-de Ucrania porque sufren la violencia, las muertes, el desplazamiento, el miedo, la destrucción patrimonial, etc.

-de Rusia (en tanto tener familiares en Ucrania lo mismo), pero además, las sanciones que busca imponer EU a través de la OTAN al estilo de lo que hizo contra Irak, Venezueal y Cuba desde 1962.

-de Europa porque pagaran también los resultados de esas sanciones, mínimo con el aumento de precios del gas barato ruso, que será sustituido por gas de Estados Unidos transportado en barcos. 

miércoles, 23 de febrero de 2022

Me discuten compañeros científicos sociales que el presidente está rompiendo el orden jurídico que se había construido en los últimos años. Les demuestro que hasta ahora no ha hecho nada que no haya anunciado en sus libros y el plan de gobierno difundidos en la campaña. O sea que 30 millones de mexicanos votaron por romper el orden neoliberal que se construyó desde 1982. Y eso incluye el sistema jurídico e institucional que se construyó para implementarlo y protegerlo. Se olvidan de la violencia que se usó para establecerlo: el ejército cerrando escuelas (CSAT) y centros de investigación, el director de Conacyt mojando libros de bibliotecas (CÍES). La cantidad de asesinatos de líderes locales en los sexenios de Salinas y Calderón. Es curioso como estos compañeros presentan una situación en la que supuestamente no hubo nada anterior ni puede haber nada posterior a ese orden. Se olvidan que fue una imposición brutal basada en un fraude electoral, mientras que la actual transformación la hace el gobierno más votado en la historia de Mexico en elecciones que no fueron cuestionados. Estos compañeros, expertos en Ciencia Política y demás, no consideran que la democracia sean los votos de las masas sino la opinión de los intelectuales. La democracia para ellos es un gobierno, que, como describió María Amparo Casar, estos intelectuales y los grupos empresariales relacionados con ellos, tenian derecho de picaporte en las oficinas de Palacio Nacional  y los Secretarios. Las masas votaron por cambiar el orden jurídico y político, así que nadie debe escandalizarse ni darse por sorprendidos. 

lunes, 31 de enero de 2022

 

            PROFANACION.

            Rodolfo Uribe Iniesta.

 

 Jean Jaques Pagall, como mucha gente, creció creyendo que su nombre tenía algún significado importante. Es decir, que no era una coincidencia que precisamente él portara ese nombre. Y que la pura fuerza del nombre lo impulsaría hacia la trascendencia. 40 años después no podría decir que se sintiera frustrado. Al revés, se había convertido en el hombre que había querido ser y no vivía mal. Pero no era ninguna celebridad ni había hecho nada especialmente relevante. La producción de algunos discos muy correcta, algunas composiciones que llegaban a formar parte de los repertorios de "música contemporánea" de otros concertistas y incluso algunas orquestas menores y una sólida fama de concertista confiable sino espectacular, además de un libro sobre una visión histórica de la interpretación del órgano que rebosaba de información y fotos tomadas por él mismo de muchos órganos de los siglos XVII y XVIII que eran pocos conocidos. Algún premio ganaron las composiciones, una disquera lo consideraba asesor en su especialidad (órgano renacentista), y el libro era citado cuando alguien se sentía necesitado de hablar sobre el instrumento, lo cual, descubrió luego, no quería decir que lo hubieran leído aunque infaliblemente le pedían firmar una dedicatoria en la primera página.

   Por el micrófono anunciaron una. "¿Cómo explicarles que es excesivo el uso de un micrófono en una iglesia gótica?, ¿No entienden que la propia construcción está diseñada para darle a la voz de quien hable en el altar una dimensión suficiente, humana?", pensó Jean Jaques, "No hay sonido más deshumanizado y vacío que el de un micrófono en una iglesia". Iba en contra de todo lo que el defendía sobre la armonía entre el órgano, su música y el diseño gótico. Había escrito, y era pura deducción intelectual que todo en el edificio gótico tenía el sentido de dimensionar a los seres sensibles, cada cuarto, cada edificio estaba pensado para producir la sensación de ser parte de un universo, y de ajustarse por analogía, a lo que el ser humano podría ser en el universo: ínfimo en lo físico, pero muy elevado en lo espiritual. Y era pura deducción porque a diferencia de sus compañeros de generación él no había intentado recurrir a ninguna religión o parafernalia mística como el hinduismo,  alguna religión animista africana, o alguna  indígena americana para alimentar su música y su vida como la mayoría de los compañeros de su generación. Su vestimenta no había cambiado mucho y su casa no estaba llena de extrañas figuras portadoras de misterios trascendentes que le pudiera enseñar a los reporteros cuando lo entrevistaban, como ocurría con compañeros más famosos. Quizá -a veces comentaba en sobremesa-, por eso él seguía siendo un concertista regular de iglesias provincianas -si bien ya había pasado por las más importantes catedrales- y no un superestrella de las salas de concierto y de grabación. Esa mañana había desyunado en el hotelito leyendo un comentario en el periódico local. Lo describían como "correcto", y exaltaban esa cualidad. "Correcto", pensó, "hoy día eso se parece demasiado a mediocre". Nunca brillante, pero siempre cumplido era el resumen de su carrera, y siempre evitaba enfrentar la idea de si estaba satisfecho con eso. Antes que juzgar la carrera por sus logros intrínsecos recurría a su vida cotidiana, la casa en el campo, su mujer, los dos niños y los perros, para juzgar sus logros. Justamente a todo aquello que en el artículo del periódico local ayudaba a calificarlo como un concertista "correcto como artista,  como ser humano y como ciudadano”.

   La iglesia llena también de público correcto de jueves en la noche. Familias perfectamente arregladas, niños que sabrán portarse aguantando todo el concierto sin correr o gritar. Los señores que han encontrado más dignificante venir a la iglesia a escuchar música que llevar al cine, o salir por su cuenta al bar y señoras que esperan capitalizar el crédito de saludar a tal o cual persona en un evento cultural, adolescentes que creen que hacen lo "correcto", y hasta es posible que jóvenes llenos de ilusiones y dispuestos a gozar de la música.

   "Es fácil ser ignorante y anunciar una tocata de Bach manifestando la admiración por el compositor, inventando los supuestos motivos materiales (dinero, dinero) o espirituales, que habrá tenido para componerla y resaltar las dificultades técnicas para interpretarla", pensó Jean Jaques, "eso es fácil". Lo que no es fácil, y de lo que nunca ha podido hablar nunca, ha sido de esa sensación que lo invade, y que al parecer sólo el tiene, de que cada vez que toca en una iglesia medieval, románica o gótica, siempre, surge algo, un ambiente, una presencia, que al cerrar los ojos -como acostumbra tocar, sobre todo si se trata de música anterior al barroco- de estar siendo transportado y ver a otra gente, con otras vestiduras, hablar de cosas que no tienen ya sentido, con una ceremoniosidad ya desusada. Pero peor aún, y cómo explicarlo, como decirlo, incluso sospechando que su periplo constante, repetitivo por todas estas iglesias de Francia y España, siempre las mismas en las mismas fechas, ha terminado por aburrir a su mujer, y que incluso frente a su amenaza de tener un amante que lo substituye durante sus giras, ha guardado silencia, cómo explicar de extraño compromiso de seguir la ruta, y tocar para darle oportunidad a esos extraños personajes de recuperar su existencia, su mundo y su tiempo, que sólo el puede percibir, además, durante dos o tres horas. Cómo explicar que hace mucho que dejó de ser un músico o un concertista para ser un invocador del que dependen personajes raros y disímbolos que no se atreve a definir ni mencionar, pero que sólo presiente contemporáneos al tiempo del esplendor de esas iglesias pequeñas o grandes, centrales o periféricas en las modernas ciudades, para volver a manifestarse, convivir, hablar en murmullos de complejos hechos políticos o místicos, o simplemente, con sus pesados y anacrónicos vestuarios, sentarse a mirarlo con ojos cansados de siglos de vacío y muerte. Y de pronto, cómo explicar al público, a la gente presente, ese horror, ese vacío del regreso al presente, de regreso a la nada, al vacío, que se da en cuanto acaba la música y no queda nada. Y sí, lo acusan de alcohólico con razón y motivo, porque apenas se despide de la gente, sale de la iglesia, tiene localizado en cada pueblo un bar sucio y alejado en donde refugiarse para ahogarse de borracho, excusándose a familia, amigos y conocidos, que al principio solícitos y preocupados lo rescataban de cuartos de hoteles baratos e infames y se cuidaban de curar su cruda y recuperarlo. Ahora, ha de recuperarse sólo, reencontrarse, rehacerse y recomponer su aspecto para volver al cuarto de hotel que le apartan siempre los organizadores y seguir adelante, cumplir con ese compromiso que tiene con los otros, los seres de las criptas que lo llenan de una inexplicable empatía y sobre todo conmisceración y compasión…

jueves, 4 de noviembre de 2021

Una característica que identifica a las élites es que creen honestamente que su mundo es el mundo, que no hay otro mundo que el que ellos ven, no se dan cuenta de qué hay un afuera(otra es que niegan que existan las élites, y las que son, serlo, y a veces quienes pertenecen a ellas, pertenecer). Y en tanto es un fenómeno de élites afecta también a las élites de izquierda. Esto me lo recordaron dos artículos escritos en defensa de la UNAM por Víctor Toledo y Carlos Illades que describen hechos positivos de la UNAM y la producción intelectual crítica y de izquierda en la misma. Pero el problema es que no acotan, no señalan, no mencionan, que eso solo ocurre en una esquinita de la UNAM, que la vida cotidiana y el acontecer y trabajo normal para el casi medio millón de personas que trabaja y vive la UNAM no es eso que ellos describen. Ahora, a nivel de las jerarquías de funcionarios ahí sí se sabe muy bien qué hay un arriba y abajo, un in y un out, una universidad para todos, y la otra…un sistema que se dobla a favor o en contra según la posición y relaciones de los involucrados en cada trámite y proceso, casi siempre sin graduaciones, más bien en una lógica de todo o nada. Otra característica de élite es señalar los logros legítimos sin mencionar las sombras cotidianas. La mayoría de los estudiantes, profesores e investigadores se preguntan ¿a poco estos cuates nunca han sufrido las injusticias, humillaciones o abusos de parte de las jerarquías burocráticas que administran la cotidianidad universitaria? Normalmente si, pero como otra característica de la élite están condicionados  para obviarlas, callarlas y mirar para otra parte sin siquiera proponérselo. Y muchas veces estos personajes honestos sin usados de parapetos para esconder las dinámicas dominantes de la institución. Justamente podemos saber quién es quien cuando nos piden que diferenciemos a los disciplinados de los indisciplinados, a los dóciles de los conflictivos. Recordemos que Schopenhauer y Nietzsche no pudieron mantenerse en la universidad y gracias a ello se libraron de morir en la epidemia que mató a Hegel.