lunes, 5 de julio de 2021

Era del vacío, la superficialidad de la pantalla, la mente y ética (video de Fer Centeno)

Interesante: vivir en la era del vacío. Este video es un ejemplo de muchas cosas: la ignorancia que no sabe que es ignorante y sobre todo la superficialidad total, la incapacidad de superarla bajo el pretexto de un análisis visual. La profecía del mundo plano visual y mentalmente que anunció Jean Baudrillard. Y hay un sesgo perverso de no querer asumir la defensa de una agresora manifiesta, pero en los hechos hacerlo desviando la atención de su acto de agresión a detalles banales y sesgadamente exaltarle seudo virtudes. Termina presentando a la agresora procesada como víctima y al cumplimiento de la justicia como abuso. Y nunca enfoca o plantea o cuestiona el abuso que públicamente cometió. Todo muy en consonancia con el mundo que justifica por ejemplo a Trump. Por un lado es banalizar el abuso que de hecho es una violación virtual, es una apología del delito físico cometido por los cuatro violadores. Y en el plano de superficialidad en que razona esta youtuber la ceguera moral consiste en el poner en un mismo nivel de valoración la agresión que cometió la tal Jozstop contra la joven físicamente abusada por cuatro tipos con un arresto no violento y un procesamiento legal. Por otro lado, aunque mencionan que donde están los violadores, a ellos no los mencionan por su nombre mientras que a la victimaria si. Con esto lo que se ve es una cadena de operaciones de encubrimiento en favor de los violadores por parte de la jozstop y de esta misma youtuber. Peores cosas podemos sospechar si vemos la defensa que hacen conductores como Ciro Gonzales Leyva que parece coordinarse con una mala acusación por parte de la fiscalía: la fiscalía no acusa de la agresión directa y re victimización  que hace en su video Jozstop sino de pornografia infantil que aunque es un delito grave supondría la posesión y difusión del video de la violacion y por ahí en los medios de comunicación se han ido para defender a la JosStop con lo cual es previsible que la exoneren. Como lo pronostica esta youtuber que en un momento menciona que es abogada. Y finalmente invoca a la reflexión y el análisis pero demuestra que no sabe que son estas acciones intelectuales, no las practica en ningún momento del video. Y el clasismo flagrante e inconsciente: en un momento se le sale decir que lo peor de la cárcel a donde llevaron a la detenida es que está en Iztapalapa y que va a vivir como pobre, ademas de verse obligada a convivir con gente como Rosario Robles, por ejemplo. O sea, su complejo de superioridad le da para considerar a Robles como inferior, o sea hace un juicio esencialista muy al estilo clase alta, de que el delito de esta persona no fue desviar dinero público sino querer vivir como y con los ricos. Y, como de casualidad, no deja de embarrar a Claudia Sheimbaum insinuando que la detención de Alejandra Barrios fue por haber dicho algo de ella. La pregunta final sería quién es esta youtuber que ante un acto criminal evidente la defiende los medios de comunicación, esta youtuber y probablemente este esta operación de acusación equivocada para exonerar de parte de la propia fiscalía? Y peor aún, quienes son los violadores a quien todos estos están protegiendo?

domingo, 9 de mayo de 2021

 


Elecciones intermedias de 2021: plebiscito y crisis múltiple.

                                       Rodolfo Uribe Iniesta.

 

“Fue tanta la brutalidad de la corrupción del pasado…si fue un abuso y la gente quedó hasta la madre. La gente sigue pensando que el presidente es la gran opción”.

                    Xóchitl Gálvez.

 

Mecanismo regulador por excelencia de una sociedad y estado democrático, las elecciones son también, el mejor diagnóstico de una sociedad, tanto si son reprimidas, manipuladas, o incluso rechazadas. La realización de fraudes sistémicos como los tradicionales mexicanos, desconocimientos (como la Bolivia por la OEA en 2019) o rechazadas (por alto nivel de abstención), nos dicen mucho de la sociedad y la relación sociedad-estado de que se trata y de la coyuntura política internacional.

 

La dimensión geopolítica, lo que está en juego.

 A nivel internacional la coyuntura de los primeros 20 años del siglo XXI se ha caracterizado en América Latina primero por la derrota de los gobiernos neoliberales que hegemonizaron la última década del siglo pasado, la llamada década perdida, que terminó con crisis económicas y políticas tan graves como la de Argentina en 2000. Vino entonces el triunfo electoral de gobiernos que son llamados tanto despectivamente como descriptivamente populistas, como los de Chávez, Lula, Rouseff, Morales, los Kitchner, Luque, Correa, Manuel Zelaya. Que en su momento fueron o derrotados electoralmente, tras uno o hasta tres períodos electorales (Cristina Kitchner), depuestos por los poderes judiciales (Rouseff, Zelaya, Luque), por golpe de estado con participación de la OEA (Morales) o incluso impedidos a participar en nuevas elecciones por lo que ahora quedó evidenciado como montaje del poder judicial (caso de Lula). Gobiernos que en casos como los de Chávez y Morales tuvieron como antecedentes inmediatos movimientos populares y cabe resaltar que casi todos ellos fueron reelectos o ganó el período siguiente su mismo partido o movimiento (Chávez, los Kirschner, Lula y Rouseff, Morales y Correa). Han sido gobiernos que directamente fueron descalificados o confrontados por las diversas administraciones de Estados Unidos y por la Unión Europea. Sin embargo, cuando se da un nuevo proceso electoral algunos han regresado al poder con el mismo partido y contenido programático (Fernández, Arce). Y salvo Colombia cuya situación tiene su particular complejidad, los gobiernos que no son cuestionados por los poderes externos mencionados como el de Chile (Piñeira) y el actual de Ecuador (Moreno), antes de la pandemia confrontaron importantes movilizaciones populares en contra. No es una confrontación ni una situación que se circunscriba a América Latina. En 2010, en Australia, cuando el gobierno de Kevin Rudd impuso a las compañías mineras un impuesto sobre ganancias excesivas, éstas convocaron y presionaron a los miembros de su partido a deponerlo, y en efecto lo hicieron, lo que equivale a un golpe de estado en el modelo político inglés.

En el caso de México, que detrás de Chile era el mejor discípulo de las políticas neoliberales, y que parecía el más estable en esta línea, con una continuidad de 30 años (cumpliendo el aviso del actual director de la OCDE, José Ángel Gurría, de que el proyecto era de 25 años), los poderes mencionados hacían una excepción frente a las protestas y demostraciones de fraude electoral en cada elección (1988, 1994, 2006 y 2012). Sin embargo, dada la total debacle electoral de los partidos de ese sistema en 2018, tuvieron que aceptar sin objeciones la derrota de dicho proyecto,.

La pregunta pertinente es ¿Qué tiene el llamado populismo que cuando hay elecciones reales (no al estilo de los tradicionales fraudes mexicanos), los pueblos vuelven a votarlo? En otro nivel, llama la atención cómo la división de poderes, antes que garantizar la gobernabilidad y el estado de derecho, ahora ha sido instrumentada para derrocar sin elecciones a los gobiernos elegidos por el voto popular (el poder judicial en la mayoría de los casos, e infructuosamente el legislativo en Venezuela). O, cómo se está haciendo ahora en México, se les usa junto a los llamados organismos descentralizados para defender las reformas estructurales neoliberales (el desmantelamiento del aparato estatal dependiente de elecciones y la pérdida de soberanía de este en el acceso a recursos naturales y en la gestión económica en general) contra los cambios que propone el actual ejecutivo. Y el poder electoral, el organismo autónomo que organiza las elecciones, ha sido usado en México para gestionar los fraudes electorales.

 Queda claro que lo que se ha dado es una confrontación de los llamados populismos con un proyecto global de gobiernos neoliberales que privilegian la libertad de inversión sin cortapisas económicas, ambientales ni sociales asociados con una élite político-económica local subordinada; que en el caso de México y Colombia es además parte del narco y necrocapitalismo; y de un estado con atribuciones reducidas frente a una gran descentralización de organismos autónomos, comenzando con los propios bancos nacionales estatales, y por supuesto, las autoridades electorales. Estos organismos se crean bajo un discurso de una mayor democracia descentralizando el poder de decisión. En el esquema de los tratados del Atlántico Norte y Transpacífico se proponen como forma de gobernanza superior a los estados nacionales y las organizaciones internacionales donde están representados (sistema Naciones Unidas), pero, en estos siempre aseguran espacios de representación directa de grandes corporaciones empresariales en condiciones mayoritarias que los gobiernos del caso tratado (Ver Guamán, 2015). Estos organismos substraen tanto de la fiscalización como del voto popular las más importantes decisiones, conformando lo que Norberto Bobbio (1995) caracterizó como “el gobierno secreto”. Se trata, como lo explica Saskia Sassen en Territorio, Autoridad y Derechos (2013) de la construcción de ámbitos de poder global internos y externos a los estados, independientes de una gobernabilidad y escrutinios democráticos y mucho menos popular. Se trata también, como lo expone Yannis Varoufakis (González, 2021) de una confrontación entre la democracia y los gobiernos corporativos internacionales.

 El sentido de este sistema queda claro, por ejemplo, si revisamos la redacción de la nueva ley petrolera de la Reforma Energética Mexicana de 2014, donde la frase que más se repite es “El estado mexicano no podrá…”. Y en las medidas tomadas entre 2008 y 2014 la empresa petrolera nacional quedó subsumida a la Secretaría de Hacienda y a un Consejo (la Comisión Nacional de Hidrocarburos) con participación de consejeros propuestos por el presidente, inicialmente, en su momento, relacionados con empresas privadas. Respecto a la electricidad se siguió el mismo modelo donde el órgano rector pasó a ser el Centro Nacional de Control de Energía. Quedó muy clara la postura de los partidos tradicionales cuando la dirigente del PRI, Dulce María Sauri, en la celebración del 82 aniversario de fundación de su partido, acusó, de cara a estas elecciones, al actual presidente de que se propone hacer una nueva constitución (como lo hicieron los neoliberales entre 1988 y 2018) y desaparecer los organismos autónomos. Es clara la beligerancia y el cierre de filas entre los partidos tradicionales PRI, PRD y PAN ahora organizados como alianza (Va por México) tras acciones emblemáticas como: el decreto que le devuelve a la Comisión Federal de Electricidad la prioridad en el despacho de la producción de electricidad (aún cuando fuera en parte motivado por el efecto que el anterior modelo producía en el manejo de las grandes presas y las inundaciones del sureste del país, ver Uribe, 2009); la solicitud de desafuero del gobernador Cabeza de Vaca por sus vínculos con el narco (como en su momento fue evidente en el caso de los exgobernadores de Nayarit, Veracruz y Chihuahua) y por el descubrimiento de las inversiones de políticos mexicanos y sus familiares en el paraíso fiscal de Andorra.

No debe ser sorpresa la reacción de los políticos e inversionistas mexicanos si habían logrado una fórmula muy particular para privatizar la producción de energía: PEMEX y CFE se vaciaban de actividades para ser regidos por los mencionados órganos reguladores que controlarían el despacho y la compra de energía donde tendrían que competir en condiciones de igualdad con empresas privadas que podrían ser extranjeras. Pero con una condición muy particular: Las empresas productoras, según las leyes de la Reforma Energética tienen como condición para participar generar nuevas empresas con socios mexicanos y así aparecen incluso como empresas mexicanas. No sorprende entonces que el juez Juan Pablo Gómez Fierro otorgue -en un hecho inédito- en sólo 24 horas un amparo en favor de las empresas eléctricas privadas contra el decreto mencionado. Muchos funcionarios, pero sobre todo técnicos y comentaristas de medios de comunicación que se presentan como “expertos” o “técnicos” descalificando los cambios que introduce el nuevo gobierno, son en realidad socios, empleados o publirrelacionistas de dichas empresas en lo que también debe explicarse como la privatización monopólica del espacio mediático. Sobre todo esto vale la pena leer el libro: El gobierno mundial de los expertos de Josep M. Colomer y ver la problemática que se expone sobre las valoraciones técnicas en Theys y Kalaora (1996), tan discutidas, por ejemplo, ahora con la pandemia,.

En sus videoconferencias de febrero para la UNAM, Rafael Correa advirtió la importancia de la dimensión mediática como espacio de conflicto: lo que en México se está viviendo cotidianamente a través de las conferencias mañaneras del presidente. El poeta chileno Gonzalo Rojas llamaba a las empresas de los medios de comunicación “inventores de la realidad”. El presidente López Obrador explícitamente ha denunciado le imbricación de los propietarios de medios de comunicación (Grupo PRISA, Televisa, grupo Reforma, familia Vázquez, etc.) en los negocios de la medicina privada, de la industria farmacéutica, y de las actividades concesionadas gracias a las reformas neoliberales: petroquímica, extracción de petróleo (extracción, transportación y gasolinerías), minería, electricidad, y hasta impresión de libros de texto, lo que les permite participar en la esfera mediática como jueces y parte de toda la información y el uso del presupuesto público. Ha sido claro, desde un principio, que además, han hecho cuanto esfuerzo han podido, incluyendo la intervención del Instituto Federal Electoral, por prohibir al presidente la comunicación directa con el público mediante las conferencias cotidianas mañaneras, para mantener el monopolio en el ámbito, y obligar al gobierno a usarlos como intermediarios pagando las enormes cantidades de dinero que hasta ahora se habían erogado como publicidad oficial (además de los pagos directos a comunicadores selectos). En la coyuntura de la epidemia, ha sido notorio como los medios de comunicación, en lugar de haber realizado una campaña solidaria dada la emergencia sanitaria y humana, no han tenido el menor escrúpulo ni pudor en usar la epidemia para atacar al gobierno con toda clase de información tendenciosa y falsa. La instrumentalización política de los medios queda clara con la progresiva saturación de la televisión y radio abiertas con programas de “opinión”, o programas de información conducidos por personajes cómicos.

 

El populismo sui géneris de López Obrador.

 El populismo de López Obrador tiene más que ver con el populismo pragmático estadounidense de los años 20 del siglo pasado (como el del gobernador y senador de Luisiana Huey Long) que generó las leyes antimonopólicas y empujó a Delano Roosevelt al New Deal que con los populismos latinoamericanos del siglo XX. Lo parece tanto por su programa minimalista no ideológico (sólo acabar con la corrupción), su atención centrada en los pobres no corporativizados ni organizados, no tener o movilizar desde el gobierno organizaciones de masas o partido, su actuar contingente caso por caso, su nombramiento de operadores y funcionarios sin importar su definición ideológica -en otras palabras no anticapitalista-, su denuncia del uso privado de las instituciones públicas, su utilización del ejército como constructor de infraestructura para evitar a las empresas corporativas políticamente privilegiadas o monopolistas, su choque frontal con la aristocracia jurídica denunciada como sistema de tráfico de influencias; como por el no coincidir con la idea de un estado corporativo y empleador que caracterizaba a los populismos latinoamericanos del siglo pasado. Coincide también con acciones de defensa de consumidores respecto a los monopolios empresariales, como la reacción contra los monopolios farmacéuticos, el etiquetado de productos con exceso de grasa y azúcar y el control de precios de combustibles. Congruente con este populismo y la ideología liberal mexicana Andrés Manuel tiene un programa propio de austeridad que lo ha divorciado tanto de organizaciones y movimientos políticos de izquierda, como de la aristocracia partidista, pero sobre todo intelectuales de toda laya, que aunque protestaban contra el anterior gobierno, habían quedado integrados en el proyecto de ingeniería social neoliberal, “la modernización”, bajo programas como inicialmente el PRONASOL (fueron sus operarios) y los relacionados, y sistemas más estables de cooptación y disciplinamiento como el Sistema Nacional de Investigadores, el Sistema Nacional de Creadores y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes. Da la impresión de que así como López Obrador cita el artículo sobre la Crisis en México de Daniel Cossío Villegas como fuente de inspiración ideológica, está siguiendo un programa determinado por la definición del estado mexicano como Ogro Filantrópico por Octavio Paz. Decía Paz que “en México el Estado pertenece a la doble burocracia: la tecnocracia administrativa y la casta política”. Justamente los dos sectores con los que AMLO ha chocado y descrito como “elefante echado” (lo cual puede ser causa de sabotajes en instalaciones controladas por sindicatos del PRI, como el del incendio del centro de control del metro de la Ciudad de México y el apagón del noreste del país). Y su descreimiento en los intelectuales tradicionales (que él llama orgánicos), quizás se deba a haber visto los nombres de varios de ellos en los recibos de la campaña del PRI por la gubernatura a Tabasco en 1994, que le descubrió el mecanismo mediante el cual el régimen financiaba hasta a sus opositores. La relación del actual gobierno con la Universidad nacional (UNAM) es un poco paradójica, porque a pesar de ser alto reservorio de votos para la izquierda desde los años 60, al mismo tiempo, la aristocracia propia que la gobierna le dio refugio al PRI desde el año 2000. Históricamente no es una novedad porque la universidad siempre se ha convertido en baluarte conservador contra gobiernos liberales tanto en 1833 contra Gómez Farías como contra Cárdenas.

Por estas políticas de austeridad que implican la limitación de los topes salariales en el presupuesto público, tanto el poder jurídico como el poder electoral se han rebelado abiertamente contra el poder ejecutivo, con lo que entramos a un proceso electoral en donde las autoridades judiciales y el Instituto Federal Electoral no tienen el menor asomo de neutralidad, sino que son partes beligerantes e interesadas en derrotar al proyecto del poder ejecutivo.

El giro del populismo de López Obrador efectivamente rompe con la prioridad como referente de la sociedad civil, es decir de la sociedad organizada, la que tiene visibilidad mediática y política; y establece en su lugar como referente explícito al 70% de la población que vive en ese abismo que implica cuando no la exclusión total o incluso violenta, si la informalidad, la escolaridad deficiente sino inexistente y la no visibilidad mediática y académica, que ha sido y es el caldo de cultivo de la necroeconomía que se apoderó desde el sexenio de Fox de territorios completos como el estado de Tamaulipas y la tierra caliente de Michoacán y Guerrero. A eso apuntan programas que la oposición nunca reconoce o menciona porque no los considera parte de la función del gobierno. Entre estos el de apoyo a jóvenes para primer empleo y sembrando vida (subsidio a campesinos para reforestar), el subsidio producción para el bienestar a campesinos, pensiones a todas las personas mayores y niños discapacitados, además de las becas a estudiantes de todos los niveles -todos estos pagados adelantados a la veda electoral- y el incipiente proyecto de las universidades Benito Juárez que tiene detrás la idea de que la educación deje de ser un vehículo de jerarquización social para ser un medio de integración social y a la economía productiva. Y sin embargo, AMLO no se ha olvidado de temas de la izquierda tradicional cuando ha iniciado el primer programa de recuperación de niveles salariales desde 1976, y frente a la medida neoliberal de 2016 de medir la pensiones en UMAS para desvincularlas de las negociaciones salariales (casualmente recién activado antes de las elecciones por la Suprema Corte de Justicia), proponer un sistema de compensación, entre otros.

Esta definición populista teniendo como referente al 70% mayoritario de la población guía también la ambigüedad con que discursivamente se comporta frente a temas como la religión y el feminismo, y sobre todo, porque, desde las campañas en Tabasco, se deslindó abiertamente de la izquierda socialista, pero le ha bastado en realidad ser consecuente con las ideas de los liberales mexicanos del siglo XIX para aplicar medidas que recomendaba Marx en relación a la comuna de Paris, como la revocación del mandato de los funcionarios, la reducción de salarios de los cargos públicos y el fin de los privilegios de la burocracia. Así, por ejemplo, en el caso de las actitudes respecto a la epidemia y a las acusaciones contra el candidato Salgado Macedonio, no asume un papel paternalista autoritario adjudicándose la decisión final -que además no le incumbe, si participara, regresaríamos a la relación presidente-partido tipo PRI-; sino que la regresa a los individuos vía encuestas y en última instancia la votación (incluso sin decir explícitamente que, por ejemplo, el caso Salgado Macedonio fue creado en tiempos electorales por el fiscal del estado de Guerrero al filtrarlo a la prensa pero sin procesarlo, cuál era su obligación).

De ahí la “polarización” que acusan los medios de comunicación y los líderes empresariales. En lugar de ser los actores referentes principales de lo que el proyecto neoliberal construyó como “democracia moderna”, no soportan el esfuerzo que el presidente ha hecho por abrir ese campo a la inclusión de ese enorme campo como referente de las políticas, pero, sobre todo, del presupuesto público. De ahí la violencia con que se ha hecho evidente el clasismo y el racismo que siempre, dada nuestra conformación original colonial de 300 años, ha sido característica de las clases propietarias del país. El regreso con el neoliberalismo a la prioridad de estas clases (recordar, por ejemplo la rebelión empresarial que cambió al PAN desde adentro en los años 80) como actores públicos con derecho de prioridad (derecho de picaporte), es lo que sienten estar perdiendo. Y otra característica cultural de estas clases es que aceptan que se les niegue algo, pero que no se les evidencié su inmoralidad, de ahí el sentirse ofendidos. Al mismo tiempo, se suma a la oposición que se siente ofendida los sectores dependientes del gasto público que de dientes para fuera repudiaban una relación paternalista y corporativista; pero que en realidad es lo que le han estado exigiendo no al poder ejecutivo, sino de manera personal al presidente, porque era la relación que tenían con los anteriores.

Finalmente, dentro del repertorio de acciones antipopulistas de las élites locales y las empresas trasnacionales, se encuentra, como se demostró en el golpe de estado de 2019 en Bolivia, el uso de causas y movimientos antisistémicos como una tenaza “progresista” que protesta por causas ambientales (el proyecto TIPNIS en Bolivia, el Tren Maya en México) o, como en México, el uso que se le está dando al feminismo. Es decir, la instrumentalización de causas éticamente solventes para tirar a un gobierno, pero sin el compromiso de actuar en consecuencia tras su caída.

 

Elecciones en coyuntura de Crisis múltiples.

          Nos encontramos entonces en un escenario electoral donde las elecciones a cargos territorialmente representativos, en este sentido locales (presidentes municipales, 15 gobernadores, diputados locales y federales y senadores) quedan subsumidos bajo una confrontación de proyectos (el continuismo del anterior régimen neoliberal y el neopopulismo del actual gobierno) por lo que aparece más bien como un plebiscito sobre el actual gobierno. Donde además, por la ingeniería social operada por el anterior régimen los organismos organizadores, supervisores y de decisión (el Instituto Nacional Electoral y el poder judicial) y por sus posicionamientos actuales, aparecen como miembros del bloque político de la opción del anterior régimen y no como organismos neutrales. En una condición, además, de que confrontan al presidente que ha recibido más votos en la historia de México incluso bajo el control del proceso por parte de estos mismos organismos. Y a esto podemos agregarle un indicador más débil, pero que por decisiones políticas recientes -como el regreso a la vida política del líder moral del PAN, Diego Fernández, y el reconocimiento que le ha dado el presidente- que es que, según las encuestas recientes, el presidente tenía en Marzo un 66% de popularidad y el partido MORENA un 52% de intención del voto. Es decir, que el presidente aparentemente tiene más legitimidad que los organismos electorales.

          En esta situación confluyen además las dinámicas de otras crisis particulares:

1)    El inagotable déficit democrático que se divide en:

a)    La inagotable búsqueda del modelo electoral perfecto bajo la idea de una “legitimidad por desempeño” que ha llevado a un continuo cambio de las formas institucionales y de los procesos del sistema electoral como forma de procesar la siempre presente sospecha de fraude que mantiene la percepción pública de que desde 1988 a la fecha se trata más bien de instituciones hechas para gestionar la continuidad de un proyecto político.

b)    La incapacidad de los partidos políticos mexicanos de elegir tanto sus dirigencias como sus candidaturas mediante votaciones demuestra el nivel real de subdesarrollo político nacional, incluso si este fenómeno se debe en parte a la intervención violenta e interesada de los narcopoderes y los cacicazgos regionales tradicionales (hay que tener en cuenta la enorme cantidad de asesinatos de líderes políticos locales desde la campaña de Carlos Salinas de Gortari como una constante del proyecto neoliberal).

2)    La crisis del bloque político y social identificado con el proyecto neoliberal impuesto mediante el fraude electoral de 1988 que aunque han acordado una alianza electoral (Vamos por México), ha sido incapaz de presentar un proyecto alternativo al del gobierno, y sus actividades se resumen a acusar al actual gobierno de no respetar las reglas e instituciones impuestas por los anteriores gobiernos. Asimismo, esta alianza tampoco ha sido capaz de generar liderazgos que puedan confrontar el carisma y capacidad intelectual del actual presidente, viéndose obligados a regresar a la vida política a un personaje de las elecciones del 88 y 94.

3)    La crisis del partido que llevó al actual presidente a ganar las pasadas elecciones. Según las encuestas el partido que encabezó al presidente sigue teniendo mucha ventaja en la intención de voto. Sin embargo, siempre se han tenido razonables dudas sobre su funcionamiento como partido. Formado explícitamente para impulsar un proyecto político muy identificado con un líder, por lo que podría decirse también, que se formó para llevar a determinado líder al poder, nunca ha podido tener un funcionamiento normalizado y una verdadera vida partidista. Además, como es común en la historia de varios partidos, cuando llegan al poder o para acceder al poder, el líder tiene que contravenir la voluntad mayoritaria del partido con lo que le genera una profunda crisis (recordemos a Felipe González en España). Si bien al formar el partido el líder propuso formas casi ultrademocráticas de selección de líderes y candidatos (uso de tómbolas), al momento de la elección clave de 2018 pasó por encima de los militantes locales y decidió las candidaturas de la forma más pragmática posible, llevando al poder a personajes sin ninguna relación con las trayectorias ni siquiera de sus propias movilizaciones. Después, ya como partido en el gobierno, el presidente ha mantenido una neutralidad frente al partido, pero entonces la selección del nuevo dirigente fue una crisis profunda sin solución por dos años, incluyendo la intervención descarada del presidente del Instituto Nacional Electoral y organismos afines. Y finalmente el nuevo líder, frente a las nuevas elecciones, ha optado por el mismo pragmatismo de escoger personalmente candidatos totalmente divorciados de los principios y prácticas enunciadas por el partido. Esto ha llevado a que MORENA va a las elecciones como un partido partido entre los militantes (ciudadanos) por un lado y la dirigencia y sus candidatos (funcionarios y clase política tradicional) por el otro. Y que confronta a sus militantes y votantes a un dilema moral de votar por el proyecto presidencial pero abominando del carácter moral o político de varios candidatos y sus equipos (Guerrero, Nuevo León y San Luis Potosí, por ejemplo). Da la impresión de que a través de la dirección de Mario Delgado la clase política tradicional ha colonizado desde adentro a MORENA.

4)    Un déficit general de capital humano a nivel nacional. Por un lado el carácter plebiscitario que encuadra a las elecciones resta a los ojos del electorado importancia a las personalidades de los candidatos locales, cuestión que además es promovida por los líderes de los partidos, que así tienen más libertad para negociar para su provecho personal las candidaturas. Esto ha permitido que literalmente cualquiera pueda ser candidato, o se pueda imponer a personajes que usando el modismo español “son impresentables”. Pero detrás de esto, esta también la muy evidente situación de que no existen ni en los partidos de oposición, ni en el partido en el gobierno, personalidades con, ya no proyectos políticos (como no sea su propia promoción, claro), sino ni siquiera ideas públicas o acciones de liderazgo. Es demasiado evidente la mediocridad intelectual y política de los actores actuales de la escena electoral.

 

Referencias Bibliográficas:

Bobbio, Norberto (1995). El futuro de la democracia. Fondo de cultura económica. México.

Colomer, Josep (2015). El gobierno mundial de los expertos. Ed. Anagrama. Barcelona.

Sassen, Saskia (2013). Territorio, autoridad y derechos. Katz. Buenos Aires.

González, Berna (2021). Yanis Varoufakis: “En la luna hay tanta democracia como oxígeno en la Luna, cero”. Periódico el País. 13 de marzo.

Guamán, Adoración (2015). TTIP el asalto de las multinacionales a la democracia. Akal. Madrid.

Ortega, Joel (2021). El partido comunista mexicano 1963-1981. https://estepais.com/home-slider/el-pcm-un-legado-contradictorio/?fbclid=IwAR0NjELrwuKrwfB5G5Mm0t9A3nZk_PuZtk5Ial5OJnD9Pz01AGKbG4VMfhY

Theys, Jaques y Bernard Kalaora (comps.) (1996). La tierra ultrajada: los expertos son formales. Fondo de Cultura Económica. México.

Uribe Iniesta, Rodolfo (2009). El Esfuerzo persistente. Desarrollo, infraestructura, integración regional y medio ambiente en Tabasco, 1955-2008, en Carlos Ruiz Abreu y Andrés Fábregas, Historia Contemporánea de Tabasco, Tomo II. Gobierno del estado de Tabasco, Villahermosa.

domingo, 31 de enero de 2021



 La nueva marginación. 

La marginación digital. La necesaria migración del sistema central de educación al a,viente digital e incluso de los trámites oficiales y el comercio, hizo evidente lo que ya se conocía la brecha digital. Pero en un proceso que comenzó antes, en la lógica capitalista de generar necesidades, ofrecer servicios gratuitos, y luego cobrar todo. La migración de contenidos de calidad o adictivos (como los deportes) , o de información de calidad de la televisión abierta a la televisión por paga que se inició con los sistemas de cable, se profundizó con la dispersión en plataformas de streaming digital. El sistema de cultura mediática original: periódicos, radio y luego televisión al mismo tiempo que manipulaban, generaban integración de “comunidades imaginarias” más allá del sistema escolar y las religiones. Se convirtieron en los medios modernos de integración social y sobre todo socialización. El no manejar narrativas, contenidos y formas de estos, marginaba al quien no lo hacía. El mismo efecto parece estar sucediendo dentro de la sociedad digitalizada con quienes deciden no comprar o piratear streamings, no tienen tema de conversación sino han visto las series de moda. Interesante como el consumismo castiga con el ostracismo a quien no se somete. Y el agente ejecutor del castigo o la cohesión no es sino el mismo grupo íntimo y cotidiano de la persona.

domingo, 24 de enero de 2021

 



En las épocas de silencio uno creería que no se oye nada.

Sin embargo, claramente se escuchan, uno por uno, como aparecen nuevos silencios que se sobreponen. Se acumulan.

Al final es necesario un esfuerzo de memoria para recordar porque se guardaba silencio desde el inicio. Cuál había sido la razón para el primer silencio, el silencio que abarca, aloja y enmarca a los nuevos silencios.

Al mismo tiempo, poco a poco, parecen quedar menos cosas en las que fijar la mirada,

de pronto hay demasiado espacio para mirar.

Es como despertar al frío del amanecer y encontrar que los demás han desmantelado el campamento y

preguntarse que hace uno ahí escuchando meramente la propia respiración,

con un embotamiento como el que queda después de un festival.

Sabe uno que algo grande aconteció sólo porque ahora no pasa nada, se reconoce el vacío que dejó.

No es una mera sensación, es real, no hay nada que escuchar y sin embargo, los silencios son nítidos, 

 transparentes, apareciendo, pero al mismo tiempo, indiferenciándose, fluyendo como una corriente.

Queda claro que cada persona es una red, un tinglado, sentidos, afectos, relaciones, otras personas,

lugares, espacios, cosas,

y al irse, jala el punto central de un tejido y deshilvana  las tramas, no queda apenas 

sino el espacio de silencio donde estaba todo lo que la rodeaba.

No hay duda. El silencio, como la obscuridad. Nos alcanza a todos.

sábado, 19 de diciembre de 2020


El revés del sueño clasemediero.

Nunca como hoy me sentí en un ambiente posapocaliptico en la misma ciudad de siempre. Cuando todavía soñaba con ser de clase media, al salir de los partidos de fútbol de las canchas del equipo que nos prometía observarnos para hacernos profesionales, cruzaba a pie una colonia que a diferencia de la mía tenía puras casas unifamiliares nuevas y  calles con grandes camellones arbolados y amplias áreas de pasto. Como futbolista callejero sabía que el status urbano de alguien se medía por asfalto, tierra suelta y piedras, pasto, o como decían los locutores, “césped”.  Era el lugar para vivir, una especie de paraíso urbano accesible. 


Hoy, para hacer una compra no programada me tuve que desviar, y que mejor que atravesar la colonia idílica de aquellos años.  Pero, en pleno semáforo rojo de COVID, me topé con la avenida cerrada por un tianguis de lonas anaranjadas y las calles obstruidas por las camionetas de los comerciantes. Intenté entonces cruzar por el centro de la colonia siguiendo mi viejo camino de futbolista, pero me detuvo una pluma y una caseta de guardias de seguridad aparatosamente equipados. Me obligaron a bajarme del coche y abrir la cajuela. Me ordenaron  que me echara para atrás, pero ya había muchos coches. Apenas cruzando el acceso lo primero que se ve es una enorme manta donde se promete tortura y muerte a quien se sorprenda robando. Tengo entonces que circular por un laberinto de casas cubiertas por barrotes y alambradas de púas en espiral en todas las fachadas y en cada esquina me acorralan grandes camionetas de gente prepotente que no está dispuesta a ceder un centímetro. Aparecen más  guardias que me interrogan como sospechoso. Me hacen ver que traigo placas del estado vecino del sur, desgobernado, por cierto, por un ex futbolista del equipo mencionado.  Cuando al fin salgo a una calle con un camellón descuidado de tierra suelta que permite ver el acceso a una vía rápida, al voltear atrás me da la impresión de estar saliendo de una cárcel de alta seguridad de película de Jason  Statham. Y me pregunto, Este era el sueño clasemediero?

lunes, 16 de noviembre de 2020


 

El Factor Humano y la Violencia Estructural: el Plan Hídrico de Tabasco.

Rodolfo Uribe Iniesta.

 

El 20 de noviembre de 2011 no se podía circular por la de por sí siempre destruidas calles de Oxiacaque, Nacajuca, Tabasco. Este pueblo de nombre original Yokot’an de Ash que sólo usan en privado los hablantes de la lengua, demostrando la condición de dominación por el tener que usar siempre el nombre náhuatl que impusieron los traductores guías de los conquistadores españoles, está situado justo a las puertas de uno de los campos petroleros más productivos de los últimos 20 años: el campo Zen. Y sin embargo nunca ha tenido buenas calles. Apenas en el primer lustro de los 90 tras importantes cierres a los accesos a los pozos petroleros al personal de PEMEX en 1989, 1993 y 1995, consiguieron que les hicieran partes de banquetas, construyeran una planta de agua potable y escuelas hasta nivel bachillerato. Esto último parece cosa secundaria, pero antes los jóvenes tenían que viajar con muy pocos recursos y muchas veces largas caminatas por las carreteras generalmente vacías hasta la desviación de Guatacalca o de la Carretera Villahermosa-Nacajuca y luego hasta el Colegio de Bachilleres del poblado de Tapotzingo, en la obscuridad del amanecer y entre la niebla que se levanta del pantano cuando el turno era matutino comenzando a las 6am, o regresando igual a obscuras en la noche y nuevamente a través de la niebla que se levanta en las noches de la carretera como fantasmas verticales cuando baja la temperatura cuando el turno era vespertino. Esas condiciones se tradujeron innumerables y la mayor parte de veces sin registro en robos y golpizas a los hombres y violaciones a las muchachas. Era parte de la condición de vida de la que ante la ya agonizante actividad agropecuaria aparecía como la única condición de futuro desde los 80 para los jóvenes. Si a eso le agregamos que a fines de la década de los 80 se había hecho normal que para acceder a una plaza de maestra las mujeres tuvieran que acostarse con el delegado sindical que despachaba en el Centro Integrador del INI tenemos una idea de la violencia cotidiana con que ha sido confrontado el pueblo Yokot’an.

          Sobre Ash, a pesar de estar rodeado de obras control hidráulico desde los años 70 como el Dren 05 y el bordo del Canal Samaria que es la carretera de acceso y luego se oficializó como camino petrolero para el campo Zen, pasan anualmente las crecientes naturales de Otoño, por eso no se pavimentaban las calles, por eso su aspecto constante de lodazera, hasta que en el centro se metieron planchas de concreto hidráulico. Pero lo que este 20 de noviembre impedía el tránsito vehicular en todas las calles del pueblo era montones de arena y grava. En agosto el pueblo había cerrado nuevamente el acceso al campo Zen exigiendo indemnización por las inundaciones de los últimos 5 años que han sido diferentes a todas: en 2007 entró el agua  a fines de octubre y salió en 15 días, pero en 2008, 2009 y particularmente en 2010 el agua subió sobre los campos de trabajo desde mayo o junio, y en 2010 el pueblo permaneció anegado con 40 cms. de agua por 2 meses. Y en 2011 los campos de trabajo y pastoreo quedaron imposibles desde marzo y el agua volvió a entrar al pueblo en octubre. Apenas han recibido la indemnización del Fonden del primer año y con eso están comprando arena, grava, varilla y ladrillos. Casi todas las casas están en reparación, construcción o ampliación. Todo mundo, claro, quiere construir un segundo piso. Es lugar común aceptado ya en el campo tabasqueño que se tendrá que dejar una primera planta para las inundaciones extraordinarias, que del ciclo de 10 años que tenían antes y que había sido controlado por las presas hasta 1995, ahora es anual y depende más del manejo de las presas que de la naturaleza. Ya en 1993, tras una marcha cargando las matas de maíz que no habían podido cosecharse, se había ganado que la Comisión Federal de Electricidad pagara indemnización por las cosechas perdidas por haber inundado las tierras de cultivo y el pueblo fuera de las fechas naturales por el manejo de las presas del alto Grijalva.

          Lo que sorprende de que todas las casas de Ash estén en obra es que un mes antes el gobernador había avisado de una manera muy ambigua que los pobladores de varias comunidades incluida Oxiacaque tendrían que mudarse y que se les iba a indemnizar y mantener el usufructo de las tierras. Apenas el 18 de noviembre el presidente municipal de Nacajuca anunciaba que ya estaba lista la indemnización para el desalojo de Oxiacaque. Y el 14 en una reunión con campesinos de los municipios de Centla y Centro el vocero oficial de la Conagua decía no estar seguro de quienes se iban a tener que mover. Todo esto mientras en las alrededor de 3 mil páginas del Plan Hídrico Integral de Tabasco publicado en la página WEB de Conagua sólo porque un abogado de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco –Javier Herrera- metió una demanda al IFAI, en los documentos titulados “Organización Territorial de Tabasco” y “Gestión de Crecientes”, entre otros, y los relativos al estudio del Canal Samaria, se limitan a hacer un conteo demográfico y levantamiento de datos censales de las poblaciones afectadas por las obras de comunicación de la laguna Los Zapotes entre Villahermosa y el aeropuerto, y de las 28 poblaciones de los municipios de Cunduacán, Jalpa y Nacajuca que se señalan ahí explícitamente serán desplazadas para dejar tierra rasa en los 4 kilómetros entre los dos bordos que tienen que ser realzados y que llevarán el agua desde la represa de El Macayo hasta el Río González y los pantanos adyacentes a Oxiacaque donde serán liberadas en el caso de las crecientes extraordinarias con un gasto calculado de 4 mil hasta casi 6 mil metros cúbicos por segundo, equivalentes en el peor de los casos al del Río Usumacinta. La lista de poblaciones y el recuento demográfico y censal incluye explícitamente a todo Oxiacaque. Y los trabajos publicados no son planes de Ordenamiento territorial sino meros diagnósticos de desalojo.

          Cuestionados los pobladores sobre la incongruencia de estar construyendo cuando se sabe que el pueblo será desalojado responden estar informados y varias veces se escucha en voz baja entre dientes la expresión: “eso es lo que dice el gobierno, lo que el pueblo hace es otra cosa”. Se habla de medidas legales para impedir el desalojo, e incluso en la casa ejidal, al finalizar una reunión se escucha a personas relacionadas cada una con uno de los dos partidos más importantes del estado decir que “nada de medidas legales, nos vamos a quedar a resistir entre[1] nuestras casas”. Sobre el arreglo que propone el gobernador de indemnizarlos pero conservando el usufructo de las tierras en los meses que no haya inundación la respuesta generalizada es de absoluta indiferencia: “no nos han cumplido nada, no tenemos porque creerles nada”. Y la explicación también se escucha ya como idea generalizada casa por casa: “desde que llegó PEMEX nos quieren sacar por el petróleo. Por eso quieren nuestras tierras”. Alguien más advierte “aquí no será otra Casablanca” en referencia a los primeros desalojos realizados en Villahermosa hace tres años.

          El 14 de noviembre el vocero de Conagua quien da por radio y periódicos el pronóstico de clima en Villahermosa acompañado de un ingeniero encargado de las obras de Conagua pero empleado de la empresa consultora Supervisión y Proyectos, y del ingeniero residente del Instituto de Ingeniería de la UNAM, se presentan ante los representantes del Consejo de Pueblos Unidos de Centla. Están ahí, sobre todo, campesinos, hombres y mujeres de los poblados conocidos como los Aztlanes, la Mixteca, los Idolos, Tabasquillo, Caparroso, Simón Sarlat que están inundados desde marzo y siguen hasta hoy en esa condición; y también representante de los poblados de las lagunas de la salida del río González. Anteriormente, los coordinadores del Consejo habían tenido una reunión con representantes de la Secretarías de Gobernación, Desarrollo Urbano y Ecología federales y de la Conagua para plantearles diversas dudas que no les pudieron ser respondidas en esa reunión. Por eso para esta última se citó también al Instituto de Ingeniería de la UNAM para explicar en que consistía el Plan Hídrico elaborado por esta institución. La cuestión general era muy clara y simple: querían saber a que atenerse, que futuro iba a tener cada pueblo tras 5 años de inundaciones extraordinarias anuales que venían a modificar toda una historia de inundaciones anuales, de “creciente” de aguas bajas durante dos semanas entre fines de septiembre y noviembre según las mareas anuales normales del ciclo del delta y planicie tabasqueñas. El estado de ánimo es de desesperación y el Consejo ha buscado tratar de construir una situación de trabajo y alternativa entrevistándose con todo tipo de autoridades logrando el 19 de noviembre la visita de la delegada federal de Sedue a la aislada comunidad capital de los Pantanos de Centla, Quintín Aráuz, por ejemplo.

          La reunión se realiza en el Centro de Maestros del pueblo, que es una escuela de construcción levantada un metro sobre el suelo, que está alrededor de la edificación cubierto por más alrededor de 20 centímetros de agua. La inicia el ingeniero que representa a Conagua pero que trabaja, como lo dice su vehículo y su camisa blanca para la empresa Supervisión y Proyectos. Presenta las fotos de un viaje de inspección acordado en una reunión anterior a las comunidades de los campesinos presentes. Y entonces comienza el surrealismo y la incomunicación de los mundos urbanos y rural en Tabasco, Villahermosa ya es otro mundo según se colige de la manera en que expone el ingeniero quien olvida que le habla a la gente de las casas anegadas que aparecen en las fotos. Los presentes no podemos creer que comience a bromear sobre la situación de los pueblos inundados. Comentarios chuscos sobre los cayucos y lanchas amarradas a los portales y techos de casas: cuando hay varios de ellos frente a una casa dice: “no crean que es la marina de Miami o algo así, es que había reunión en esa casa”. Por supuesto salvo los que somos de fuera entendemos el chiste pero nos parece horrorosamente cruel para reír. El ingeniero hace un extrañamiento de la condición de las comunidades como si sólo Villahermosa fuera Tabasco. Persiste en sus comentarios a las fotos que desfilan por la pantalla señalando las particularidades de la construcción de las casas o el detalle pintoresco de que una asamblea tiene que hacerse como una reunión de cayucos y no parece escuchar cuando del público según cambian las fotos se escucha el comentario: “esa es mi casa”. Para ese momento para todos los presentes es obvio que el ingeniero no está hablando a las personas ahí presentes, que no tiene idea y no escucha a los que están ahí, que no reconoce que son las mismas personas con quien hizo y visitó durante el recorrido: que no les dice nada nuevo de sus condiciones porque son ellos mismos. Es impresionantemente absurdo y surrealista el grado de incomunicación. Un viejo de sombrero blanco sentado a mi lado me dice que no sabe a que hora cobrarle al ingeniero lo de la lancha. Me explica: para hacer ese recorrido tuvieron que rentar lancha y pagar la gasolina que en esas zonas se vende al precio que quiera el que la lleva hasta allá. Todos creyeron que el ingeniero pagaría al finalizar el recorrido pero dijo que no tenía dinero, que le recordaran luego y entre los campesinos juntaron los $650 pesos que les cobraron. Le digo que le cobre ahora, pero me dice que no quiere avergonzarlo. Se esperará hasta el final de la reunión para cobrarle en privado, y sólo recibirá $150 pesos porque el ingeniero dice no traer más. Luego se comentará además que en el recorrido estuvo preguntando si alguien tenía el carísimo e ilegal aceite de lagarto que en Tabasco se usa para curaciones, un campesino le enseñó una botella llena, y él la tomó como si fuera un regalo sin pagar un centavo. Interrogado el campesino dijo que no le cobró para que no lo fuera a tomar a mal y lo dejar fuera del programa del gobierno. El poder del ingeniero de la compañía Supervisión y Proyectos viene de que es el que está manejando la draga que empareja el canal de alivio que inunda a las comunidades. Los campesinos le piden que se use ese equipo y la tierra sobrante para aumentar las terrazas y terraplenes de sus casas, y él les responde que sólo puede sacar la tierra a la orilla de donde la toma y que para otra cosa busquen al municipio. Ese será el tono de todas las respuestas Conagua y su compañía no pueden responder por nada, incluso, dicen que la Recomendación 61 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que dice que se violaron los derechos de las comunidades con los canales de alivio, no le incumbe a Conagua. El sentido de todas las intervenciones de los funcionarios es relevar de toda responsabilidad a Conagua. La recomendación es muy semejante a la 100/1992 de la CNDH contra PEMEX y otras autoridades, y se puede temer que se repita la situación de corrupción, manipulación conflicto y finalmente violencia con que se manejó en 1993 la Comisión Interinstitucional para responder a dicha comisión (CIAR 100).

          Los campesinos se enardecen. Se escucha la frase entre las mesas: “ya vivimos esto con PEMEX, todos se echan la bolita y nadie es responsable”. Los campesinos quieren respuestas concretas, a sus preocupaciones directas y a las que tras varios reuniones semejantes han entendido que tienen que ver con su situación y se pide se explique de aguas arriba hacia abajo: ¿Cuál es la capacidad de embalse real de las presas porque siempre dan la cantidad igual que cuando se construyeron cuando se han acumulado hay de 30 a 40 años de sedimentación y desazolvándolas se recuperaría su captación? ¿Por qué no se siguen las recomendaciones del trabajo Ingeniero José Antonio Maza de 1997 y de los talleres reseñados en el propio PHIT de generar distintas salidas del agua del Mezcalapa al mar y así no se tendría que cargar toda la salida sobre la zona indígena? ¿Las ventanas, escotaduras o cauces de alivio del Grijalva van a mantener siempre el nivel ese nivel agua sobre los pueblos, y van a meter siempre al agua hacia las zonas de Buenavista, Tamulté, Espino, Sarlat, Caparroso, Potrerillo, Buenavista y lagunas? ¿Están conscientes de que el propio PHIT señala que el manejo de la estructura de control del Macayo es muy difícil y usarla como único retén que tiene que rebotar el agua al Samaria transporta el riesgo de las presas a pocos Kilómetros de Villahermosa, riesgo que se repite en el aún no concluido bordo derecho en la curva del canal Samaria? ¿Por qué las obras y descripciones del canal Samaria se acaban luego de Oxiacaque? ¿Qué va a pasar con ese caudal de agua después? ¿Se van a juntar en esta zona las aguas de los canales de alivio y las del Samaria?¿Qué autoridad se hace responsable de los desalojos, de la protección de los pueblos, del uso del producto de los sedimentos? ¿Cuál es el mapa real de hasta dónde se va a inundar? ¿Van a recuperar sus tierras de trabajo o van a permanecer inundadas todo el año o cuánto tiempo? ¿Por qué no consultan o avisan de que más obras se van a hacer?

          Inició su exposición el joven ingeniero de la UNAM, pero comenzó a exponer las actividades que hicieron dentro del proceso de investigación para formular el PHIT en lugar de dar las respuestas que pide la concurrencia y a los campesinos esto les sonó a evasiva y lo interrumpieron exigiéndole respuestas. El joven ingeniero apabullado no volverá a abrir la boca en toda la reunión. Entonces el ingeniero de la Compañía le pide a uno de los asesores técnicos invitados por el Consejo que “le traduzca” a los campesinos. Esto por supuesto se entiende por la concurrencia como lo que es: un insulto. Pero viene a continuar con la tradición tecnocrática con la que se han hecho las obras en Tabasco. El constructor del Plan Chontalpa, Carlos Molina[2], presumía que cuando le preguntaron del Banco Interamericano del Desarrollo sobre sus expertos en cuestiones sociales para echar a andar el Plan, les presentó a los líderes campesinos locales; pero cuando enfrentó resistencia buscó contratar al antropólogo Angel Palerm para que con un equipo explicara y convenciera a los campesinos de adaptarse al Plan. Es decir, no se considera que la población local, particularmente los campesinos, puedan decidir sobre su futuro o deban ser consultados o considerados, o incluso entendidos, es mera población para ser usada, removida o dirigida de acuerdo con la imaginación de los planes tecnocráticos. Este error fue reconocido y se buscó corregir en los años 80 cuando desde el propio BID y Naciones Unidas se financiaron investigaciones para entender, como lo decía el proyecto del BID[3], porque si en Tabasco con la petrolización se estaban cumpliendo los preceptos del desarrollo económico según la teoría, se había generado tanto descontento social. Para retomar un ambiente de trabajo se les explicó esto a los representantes de Conagua y del Instituto de Ingeniería, y se les hizo notar que el PHIT adolecía del mismo error como si no hubieran consultado nada de bibliografía de los estudios hechos sobre Tabasco. Esto es evidente en los documentos por las carencias de criterios antropológicos, sociales, ambientales, económicos y a veces hasta geográficos. Se les mencionó como ejemplo que se dice que el único valor cultural a proteger en la zona es el Museo de la Venta, y se les mencionó que un Pueblo Indígena es un valor cultural en sí mismo según los actuales criterios legales.

          Se les propone entonces que respondan directamente a las dudas. Sobre lo que pasaría con los excedentes de las aguas del Samaria después de Oxiacaque el Ingeniero de Supervisión y Proyectos responde que “aunque no están consideradas dentro del PHIT ellos programaron la construcción de defensas para las 4 villas más importantes de la región, pero tuvieron que presentarlas bajo el rubro de mejoras, y desgraciadamente no se aprobó este presupuesto para el próximo año”. La respuesta tiene el efecto de jalar un manta chica porque descobija al PHIT: evidencia su carácter discriminatorio de manera reiterada en tres formas. Primero por no considerar estas obras dentro del proyecto original, con lo que niega su carácter de integral y regional, y luego porque no se presentan como lo que son sino que tienen que presentarse bajo un rubro que encubre su carácter (“mejoras” y no defensas), y finalmente el desinterés que se tienen en los pueblos al no programarse el presupuesto para esto luego de 5 años de inundaciones de más de 3 meses cada año.

          Respecto a la sedimentación en las presas se responde que tienen la misma capacidad que se informa porque se calcularon con un espacio extra y la prueba está que nunca hay problemas cuando se abre la cortina, dicen que es imposible sacar el agua por otra parte, que se al sacar toda el agua por el Samaria se está regresando el sistema a su situación original antes de las presas, y que la decisión de este canal se hizo porque las otras opciones se consideraron que eran ecológicamente más dañinas. Sobre si se juntarían las aguas derivadas de canal del Zapote y las ventanas de alivio del Grijalva con las del Samaria no dieron respuesta, se negaron a responder sobre si lo pueblos del Samaria serían permanentemente desalojados o como se actuaría, y sobre la situación en que quedarían los pueblos de los asistentes. Cuando se les señalaron las contradicciones de sus explicaciones nuevamente afloró la asimetría del trato hacia los campesinos recurriendo a que dudar de lo que exponían era dudar de su honorabilidad y persona e incluso, cuando se discutió que el Samaria no era la única salida de agua del Mezcalapa al mar antes del sistema de bordos y presas de los 60 porque estaba funcionando el Río Viejo, el vocero dijo que si encontraban que se equivocaba el renunciaba, demostrando además no haber revisado ni la introducción del PHIT donde los mapas señalan lo contrario. Y luego, al recapitular para acordar las conclusiones que contendría la minuta todavía, a pesar de lo reiterado por los campesinos, de que las inundaciones habidas en los últimos 5 años no tenían antecedentes y por lo tanto era obvio que eran producto del manejo humano, quiso dar por sentado que se acordaba que “Tabasco siempre se había inundado”, con lo que provocó otra oleada de indignación. Otra más fue cuando al responder de porque no se avisaba o consultaba del alcance de las obras el ingeniero de Supervisión y Proyectos explicó que entonces se desataría la especulación inmobiliaria y los campesinos les cerrarían el acceso para extorsionar a la compañía.

          El sabor tras la reunión es el de un dejá vu: hemos vuelto a la situación y lógica de las reclamaciones petroleras: PEMEX (ponga aquí Conagua) niega toda responsabilidad y desmenuza las responsabilidades en hechos en cada una de las distintas acciones, compañías e instituciones que intervienen. Al desmenuzar los elementos del impacto confronta el impacto global que denuncian los campesinos con impactos “multifactoriales” cuya discusión se extiende al infinito hasta desesperar a los campesinos, además de que ante la acción de protesta que esto provoca, acusa a los campesinos de “extorsión” y lo llama “industria de la reclamación”. El presentar los campesinos la protesta por el efecto global se les acusa de deshonestidad y siempre se ponen en duda todos sus argumentos por su predefinida “ignorancia”, con estadística se les demuestra que en realidad no ha habido impactos o cambios, y sí dudan de la palabra de los ingenieros se considera el hecho como un insulto personal. La misma película. La impresión que queda es que es como una guerra infinita del estamento de la burocracia urbana asalariada con la que se convive como gente decente y amistosa en Vips y Sanborns, pero que enviados como infantería para promover el uso y abuso de las tierras y recursos campesinos sin una justa retribución en verdaderas mejoras del nivel de vida local real, se convierte en otras personas, tienen otra cara, su uniforme de trabajo implica ser capaces de justificar cualquier cosa sabiendo que tienen el monopolio de la información, la que bajan a los campesinos, la que regresan a las oficinas. Y los campesinos los ven con el poder de ser los únicos mediadores de ser el acceso a los recursos y acciones públicas. En estas reuniones se materializa el poder de la ciudad destruyendo la vida rural. Los campesinos todavía viven la ilusión de amenazar con que la ciudad no se va a poder alimentar sin ellos, pero ello no obsta para que al destruir el medio rural la ciudad destruye y aumenta sus propias bases ambientales. Tabasco fue señalado hasta el año 2000 como un ejemplo del éxito del desarrollo económico, pero al mismo tiempo ha sido un ejemplo de sus contradicciones al no producir bienestar social ni equidad, y por ser una catástrofe ambiental. Pareciera que esta situación no va a variar a pesar del conocimiento y experiencia acumulada. Esta nos dice cuando menos que hay que hacer caso a las recomendaciones básicas que repiten siempre los ingenieros hidráulicos: planear las obras en función del sistema de toda la planicie y no sólo en función de Villahermosa porque así no se protege a mediano plazo ni la propia ciudad; no sacar todo el agua de la planicie por una sola parte, reconstruir en lo posible un sistema deltáico;  seguir los procedimientos tal y como lo establece el Plan Maestro de Protección Civil; además de que se cree una ventana única de atención para los efectos globales de las obras sobre la población campesina y no en función de las empresas e instituciones, sino de las poblaciones.

          Lo que erosiona el alma, la fe en la humanidad es ver cómo se repite el tema del que ya hablaban Hannah Arendt, Emmanuel Levinas y Vaclac Havel y que para explicar la actual situación de emergencia que se vive en México han recuperado cada uno por su cuenta Pablo González Casanova y Javier Sicilia. Se trata del hecho de que el gran destructor, el gran cómplice de los genocidios, etnocidios y ecocidios, somos las masas de asalariados que nos consideramos honestos porque no tenemos más ingreso que nuestro salario y obedecemos las instrucciones de las autoridades sin nunca ponerlas en cuestión, pero también sin preocuparnos sobre los efectos de nuestro trabajo más allá de lo inmediato. Yo cumplo y aseguro un nivel de consumo para mi familia, demuestro que estoy calificado para mi trabajo porque estoy certificado y apruebo las supervisiones, yo sólo hago esto, si esto es usado para otras cosas o tiene como resultado cosas que yo no quisiera, no es mi responsabilidad. Se trata de la castración de sentir la responsabilidad humana, social y ambiental de todos nuestros actos, de sentir la interdependencia y corresponsabilidad humana. Y finalmente es la encarnación de la cobardía, la constitución de personas incapaces ya de siquiera tener como horizonte la posibilidad de actuar por sí y ante sí mismos ya no como ciudadanos sino como individuos. Se vive en la inconsciencia de una contradicción flagrante que técnicamente se llama “distorsión cognitiva” y que caracteriza por ejemplo, a las mujeres e hijos de personas violentas que se siente protegidos por la violencia que los destruye: se actúa en función de lograr una situación de seguridad para la familia, hecho que define a las personas como “decentes”; pero en realidad, el resultado de nuestro trabajo que no queremos ver, casi siempre termina socavando las bases ambientales, de salubridad, y  de seguridad pública, ciudadana y humana de nuestra propia vida. Cuando uno encara a cualquiera de nosotros sobre esta situación la respuesta siempre es la misma: mi trabajo es una cosa, mi familia otra. El mecanismo y el síntoma es muy claro: somos incapaces de vernos en el otro, de asumir que compartimos un mundo construido en todo momento por todos en cada uno de nuestros actos. Creemos que podemos separar el ser buenos en una parte y malos en otra. Ganar ventaja en una y ser justos en otra. Después nos quejamos de que las cosas no son como queremos.



[1] Modismo tabasqueño para decir dentro de la casa.

[2] Ver Carlos Molina, Testimonio sobre el Inconcluso Plan Chontalpa, edición de autor, México, 1997.

[3] Ver Sergio Alcántara, “Selected Effects of Petroleum Development on Social and Economic Change in Tabasco”, BID, documento fotocopiado.

lunes, 19 de octubre de 2020

Comentario a una videoconferencia de investigadores menores de 40 años:

 Suponen que todo grupo movilizado que realizan una acción colectiva son un movimiento social y que por lo tanto tienen una utopía. Eso los lleva a afirmar que los de Frena tienen una utopía. Hablan mucho que los del 68 tenían una utopía (una sola y además el marxismo, lo cual es totalmente erróneo), cómo tampoco al hablar de movimientos como el de los 132 y otras protestas que definen igual como movimientos sociales como el antigasolinazo, pueden dar ningún detalle o evidencias de utopías. Más bien, al terminar de escuchar a los 8 participantes menores de 50 años, quedé convencido que no tienen idea de que es una utopía ni existe en su horizonte cultural. Hay ahí una reificación del concepto analítico, por ejemplo, de Hugo Zemelman que dice que hay que observar el contenido utópico de los movimientos y sujetos sociales, pero eso no quiere decir que por fuerza todo colectivo que realiza una acción colectiva tiene por fuerza una utopía (lo que además sería darle una aplicación teórica a una propuesta metodológica, justo lo contrario a lo que propone Zemelman). Y llama la atención cómo no se hace mención, ni siquiera implícita del goce y el placer, que era lo más evidente en los del 68 (quizás por eso sí eran utópicos). Y nadie menciona, lo que teóricamente con Melucci se hizo evidente: que un movimiento social significativo se distingue por la sensación de estar ya viviendo una situación diferente a la común o anterior.