sábado, 15 de noviembre de 2014

¿Otro 68?


"There is a crack in everything". Leonard Cohen.
La analogía de lo que se ha venido viviendo en México desde el 26 de septiembre con el 68 parece demasiado evidente, los jóvenes de la normal de Ayotzinapa buscaban hacerse, como han acostumbrado a hacer los estudiantes desde cuando menos hace 50 años, de camiones para ir a la manifestación conmemorativa del 2 de octubre en la Ciudad de México. Al hacerlo, chocaron con un emblema del México contemporáneo: los narcopolíticos. La reacción inusitada de la policía, los narcos que los apoyaron y el ejército; y el hecho de que el fenómeno, al convertirse en más que asesinatos, una desaparición forzada masiva, se abriera temporalmente de una manera indefinida, ha generado una inusitada, también, pero perfectamente justificada respuesta masiva nacional y mundial, en un reclamo que incluye a los organismos internacionales de la OEA y la ONU y todas las escuelas nacionales. Pero esa sería la semejanza superficial. Citado y explicado por Michel Foucault, Kant, respecto a los grandes cambios, aconsejaba buscar el acontecimiento clave, pero decía: "no esperéis que consista en elevados gestos o hazañas importantes realizadas por los hombres, a raíz de los cuales lo que entre ellos era grande se vuelva pequeño o lo que era grande, pequeño... Nada de eso". Sí reconocemos como hecho emblemático de los cambios el 68, no es por supuesto por la matanza del 2 de octubre, ni algún acto específico del movimiento estudiantil; y sin embargo, hay consenso de que es el momento en que se pueden detectar a nivel nacional cambios importantes. Y sabemos, que no cambió en ese momento el gobierno ni la forma de actuar del gobierno. Pero sí hubo una ruptura, y fue la ruptura en la fe, en la confianza, en la creencia en un régimen que llevaba 40 años siendo bastante eficaz. De ahí, de un lado y otro, a partir de 1982 cuando menos, ya incluso a nivel del partido oficial hubo consenso en que había que hacer cambios en todo, aunque cada quien los pensara de manera distinta, a nivel oficial se definió "que se había agotado el modelo de crecimiento económico", y al mismo tiempo un intelectual oficial, Reyes Heroles, promovió la necesidad de un nuevo modelo de organización política que se traduciría en lo que se llamó la "transición democrática", con los resultados ya sabidos y vividos. Hoy, la profundidad y extensión de la reacción  de la población y de segmentos de población que normalmente no reaccionaban ante crisis de derechos humanos ha sido sorpresiva. Sobre todo si pensamos que se trata de un país que ha sobrellevado dócilmente 2 fraudes electorales brutales en línea a nivel de presidencia de la república. El gobierno intenta revertir la situación haciendo subir la reacción frente a la violencia que en su desesperación, por dolor, por resentimiento de clase, de lo rural saqueado contra lo ostentoso urbano, de sufrir 40 años de guerra sucia, por la impunidad con que se secuestran, desaparecen y matan los líderes sociales y ambientales en su zona, están desarrollando los grupos cercanos a los normalistas. Pero es evidente que hay una ruptura. Una ruptura que ya se había manifestado incipientemente con el inorgánico #132; y que respondía a lo mismo: la insensibilidad de la clase política frente a los derechos humanos. Es una hecho o cuestión muy clara y evidente: el tema es la insensibilidad de toda la clase política frente a los derechos humanos, planteada desde la impunidad con que se hermana toda la clase política y el crimen organizado; hasta la demanda de seguridad ciudadana, que ya en 2011 con el Movimiento Paz y Justicia había pedido un límite, un hasta aquí. No queda ninguna duda que las formas, las maneras de los materialmente responsables, el presidente municipal Abarca y su esposa y familiares del crimen organizado, representan el funcionamiento real del sistema actual que controla al país. Y el hecho de que aparezca retratado desde con Peña Nieto hasta con López Obrador, demuestra la integración de toda la clase política sin excepciones a este sistema, además de su minusvaloración brutal respecto a la importancia que tienen las denuncias de actos criminales, violencia y de financiamiento. El hecho de que la transición del sistema económico hacia nuestra integración subordinada y desmedida a la globalización ha dejado que el único actor económico solvente a nivel regional y nacional sea el narco, ha llevado a que el lavado de dinero descarado y escandaloso, desde el Club Guadalajara o el Queretaro de futbol, hasta los ingresos y gastos de muchos gobiernos municipales,  sea el modo normal actual de funcionamiento de la economía nacional. Del otro lado sólo quedan los sobornos para y por las privatizaciones, las casas regaladas por Televisa y contratistas a la pareja presidencial y el caso de la empresa Oceanía, y las otras contratistas de PEMEX, que son la manera de desangrarlo antes de que se complete la Reforma Energética. Algo se rompió, y el síntoma es la nula credibilidad que tuvo la conferencia de prensa de Murillo Karam, y la sorpresa ante la ineficacia de las viejas maneras, no tuvo mejor manera de manifestarse que ese "estoy cansado". Ya el crítico de medios Álvaro Cueva lo señalaba respecto a la incredulidad social respecto a al aprehensión del Chapo Guzmán. Y claro, tanto lleva el cántaro al agua: mientras más líderes narcos encarcelan, mientras más cuerpos militares y policiacos crean, y mientras más aumenta el gasto en "seguridad", sólo hemos experimentado mayor inseguridad ciudadana y más violencia. Algo se rompió, algo se desgarró, hay una nueva grieta.

domingo, 26 de octubre de 2014

 
 
El Cerro de las Parotas
 
 


El nombre evoca tiempos, sensaciones y paisajes específicos.

No es sólo una enunciación, una localización, un topónimo,

coordenadas, la radiación de un GPS.

Es calor en la piel, y sobre todo reflejos de sol, dorados y blancos bajo las enramadas,

que atigran todo bajo el árbol, en un juego de luces que titilan y juegan como abejas

y luciérnagas diurnas para regocijo del que pasa o se queda;

y manos amarillas de dedos retorcidos aferrándose a la obscura tierra;

y tal vez el rumor, la frescura o la pura necesidad adivinando

un torrente luminoso y frío al fondo de la hondonada,

con vistas lejanas de cerros, cordilleras que se alejan del verde al azul.

Aquí un sol seco y desnudo, y allá sobre las montañas nubes

que refrescan con su sola vista, tierra caliente, trabajo duro,

trasiego de carretera y todavía, entonces, hace tiempo,

animales de carga obstaculizando el paso.

Lo mío, personal, era pasar, circular, en los "rápidos", en las "flechas", horarios, carreras,

frenar, salir en las señales, hacia la sombra de los árboles

anchos de refresco y descanso, esperar a quien sube y platicar al que se queda;

mujeres lentas, hombres sombrerudos que fingen no mirar, no estar.

No sé porque asocio el árbol, la parota, siempre con cortadas

en los planos de tierra o lomas, barrancas y abismos de broma o reales,

el árbol siempre en la orilla del voladero agarrado con raíces dramáticas

que triunfan en la esbelta figura del tronco y la elegante copa de ramas

elevada contra un cielo siempre intensamente azul de calor y más desnuda luz.

Para un chofer era el país de los desfiladeros, subir y bajar barrancas, acelerar en la recta

de los planos, esperar en las curvas demasiado estrechas, rayarse el costado contra las

barandas de los puentes, acelerar, frenar, no sé porque pienso más en esperar cuando en

realidad lo más eran las curvas y bajar y subir.

Las parotas son manos asidas a la tierra que fructifican portentosas y sobre todo, 

durísimas, “quien rajó parota no tiene madre”, me dijo un artesano que trabajaba

cabeceras de cama de esa madera; “es un trabajo pesadísimo”, me decía

mostrándome unas manos artríticas semejantes a las raíces del árbol.

Había una vida para la gente de la madera, para los de los que recogían fruta en las huertas

de los humedales junto a las riberas, y aún para los temporaleros en las tierras secas,

siempre casi desnudas, amarillas y como rascadas de los “planes”.

Y se moría mucho y se mataba también, no lo niego, había siempre “historias”, “informes”,

“operativos”, “pleitos”, los guachos siempre presentes,

 y venganzas, todo sancionado por la doble cara del silencio

y la broma gruesa; siempre había alguien que de un día para otro callaba, alguien

que se disfrazaba visiblemente para huir a Acapulco o a México: “deme el asiento de más

atrás, de en medio, lejos de la ventana, que vea yo quien venga”.

“El Cerro de las Parotas”, me suena indefectiblemente a mis lecturas de la primaria,

Altamirano y los sabinos de Amacuzac, no sé, Prieto y sus historias de caminos y

diligencias, Payno y mucho modernismo, el ensueño bucólico y el exotismo cercano del

calor y la humedad; aunque hoy como entonces, lo más no se habla, se hace, se vive, poco

se narra, menos se descubre; las vidas se entraman en secretos familiares y humillaciones

domésticas.

La violencia se encarna en nuevas generaciones que hilan su tela en silencio,

aunque en la artesanía pinten vidas de abundancia y ensueño;

alguna vez por estos mismos rumbos y caminos Buñuel filmó la subida al cielo…

No sé, pero supongo que como en las películas de Kusturika, la felicidad está en los

sueños, pero uno se queda con la postal de la imagen del recuerdo y la añora,

aunque si se afinan y razonan, de los recuerdos salen historias y chismes, nunca se arma

una sola versión y todas resultan duras y a veces terribles,

pero nunca tan crueles y visibles como nuestro presente.

“Nos sembraron”, antes de saber con precisión nada, pero sospecharlo razonablemente

todo, afirman los supervivientes de sus hermanos, “nos sembraron”.

Conscientes son de los correres de la historia con todo y sus matices de materialismo

dialéctico, y las propias memorias familiares de impublicadas Garro que también guardan

sus “recuerdos del porvenir”, “nos sembraron”;

se sienten, y muchos lo son, todavía indígenas, pudieran saber, sino intuir,

como dice el Popol Vuh, que toda sangre fructifica, toda sangre accede al tiempo, se hace

piedra, templo, poder, entramado, pop, estera, petate, poder…

y ya hay demasiada sangre entre las manos amarillas de las Parotas que abrazan la tierra,

que se aferran a la tierra, que evocan sensaciones y paisajes que son piel y alma de esta

gente, tan gente como nosotros, los que también pasamos, los que también estamos.

Se lo dijeron a mis antepasados que fueron arrieros en el mismo camino “ a la costa”,

“por todos los espinazos de la sierra”, “siempre hacia abajo o hacia arriba”, “subiendo y

bajando”, de tierra caliente hasta al volcán; me lo dijeron mientras ajustaba mi ritmo

cardíaco con Coca, Tehuacán y mejoral para aguantar la calor y la dormición sin dejar de

frenar y acelarar; “para ustedes que pasan todo es igual”.

Supongo que lo que me evoca el nombre de “el Cerro de las Parotas” es alguna juventud

ideal o real, propia o cercana, con ese sabor de “estuve ahí”, “yo lo viví”, y la imprecisión de

la distancia de los muchos años y la necesidad de saber o pensar que alguna vez se fue

felíz y hubo un mundo felíz, y que quizás era sólo esa búsqueda permanente de frescura

con la que se vivía, esperando el oasis,

que finalmente se volvía realidad al fondo de alguna hondonada de pronto

maravillosamente tropical con su fonda de refugio, sus prados asombrados,

las hamacas de árbol a árbol junto a la corriente de agua, los represados pequeñas

albercas para niños y jóvenes,

los cajones de lámina que llamábamos refrigeradores y las cervezas para los mayores,

y las flores, los arbustos brillantes de verdes llenos de abejas y mariposas, sonrisas de

mujeres haciendo y sirviendo pescado o tasajo, el punto de descanso, lo había, eran

lugares hermosos, ahí, por ejemplo, donde la carretera cruzaba el Tepalcatepec;

y me parece recordar o evocar una loma o un cerro arbolado y silencioso con paisaje largo

de mirar lejano y sensación de calma eterna, que pudiera ser un cerro de parotas.

Tendría que releer a Kertéz, a Primo Levi, al doctor Frenkl; a todos los que encontraron

esperanza en medio del infierno, que me expliquen porque ahora que me hablan de fosas

de cadáveres y huellas de brutalidades sin freno, recupero con el nombre la otra imagen,

que seguro tenía que de alguna manera ser la que alimentaba el alma de esos jóvenes así

brutal e irracionalmente sacrificados.

Querríamos consolarnos pensando que descansan, pero es conocimiento y tradición local

saber que no se descansa en esta tierra, que la muerte no entierra ni el dolor ni la rabia,

que la impotencia siembra, destila, sintentiza resentimiento y un nuevo sentido de vida que

a la larga, en generaciones, de la nada, de alguna manera, fructifica.

“Algo queda”, dice la gente que no habla, que de esto sabe que lo importante avanza sin

palabra, que la violencia real y vivida es del reino de lo indecible e indescriptible, que hay

algo sin nombre que queda y circula y vive en los pechos de los que siguen.

Ahí queda y está profundo en el paisaje y en la vida de la gente, tras la feria y el baile, tras

el estudio y la mudanza, después del trabajo, animando la faena y la chinga, queda eso

que generación tras generación quema el pecho y consume la carne. No se borra la

memoria ni se abole el paisaje, quedan los nombres y las sensaciones, los toponímicos y

los mapas, son mucho más que curvas de nivel y estadísticas, algoritmos de metales

preciosos en las bolsas de valores y estantes de maderas en una tienda de Noruega.

Es el sol en la piel bajo la sombra de una parota, la invasión de hormigas en los brazos y

las piernas, la frescura del agua fría en los pies, el ensueño de la luz en una sonrisa de una

cara morena, la alegría de los ojos cuando descansan en una sierra lejana, el entresueño

en la hamaca tras una jornada de insolación, la luz jugando en el follaje de árboles eternos…

 

martes, 7 de octubre de 2014

¿Por qué no conocemos y sólo proyectamos? Confundimos nuestra necesidad de certeza con la voluntad de verdad. Sólo si actuamos regidos por la segunda podemos conocer, aunque eso no nos generará seguridad ni satisfacción, ni mucho menos logros y ventajas personales.

martes, 17 de junio de 2014


La Reforma Energética es sólo la Renuncia a Tener una Política Energética: Los Impactos Territoriales.                                                         

Rodolfo Uribe Iniesta.

Lo primero que llama la atención del Decreto de la Reforma Energética promulgado por el actual gobierno federal es el tono hostil y de desconfianza intrínseca que mantiene tanto contra PEMEX como contra el propio poder ejecutivo federal. Es un decreto del gobierno basado en la desconfianza en el propio gobierno. El tono general es el de los tratados que se firman después de la ocupación militar de un país. Recuerda por ejemplo el caso de la intervención de Estados Unidos en Haití a finales del siglo XIX cuando el gobierno estadounidense incautó la única actividad entonces rentable del país: la aduana. Antes que dar tareas al gobierno y a los ciudadanos, el contenido de las Reformas Constitucionales pone límites, vigilancia y candados a sus actividades, mientras los pone al servicio de las empresas contratistas, sin mencionar un solo derecho a los ciudadanos ni como propietarios de territorios, como consumidores ni como trabajadores. En este sentido la Reforma no sólo incluye reglas para promover el trabajo de productores y distribuidores privados de la energía y reorganizar la administración federal para establecer un complejo y conflictivo organigrama para hacer una laxa regulación del sector sino que se constituye en lo que Michel Foucault, Gilles Deleuze y Felix Guattari llamarían medidas y dispositivos de disciplinamiento, que ante todo tienen el objetivo de someter tanto a la burocracia federal como a la  nunca mencionada ciudadanía, a las reglas y necesidades de las empresas productoras incluso antes de su entrada formal (por ejemplo el que CFE no devolverá el dinero de cobros excesivos que tienen que ser pagados forzosamente). El único objetivo propio y justificación del gobierno que se observa es que supuestamente se va a recabar más ingreso monetario-financiero, bajo la simple lógica de que al extraerse más petróleo y gas, venderse más gasolina, y producirse más electricidad, se van a cobrar más derechos e impuestos por parte de la Federación (ingresos que vendrán supuestamente de la exportación, pero también de los consumidores nacionales). Todo el resto de los elementos del panorama queda subsumido y hasta diría sacrificado a este único principio y razonamiento guía. Sobra decir que lo que sustenta el bajo costo de producción de los hidrocarburos mexicanos, el ocultamiento de los costos sociales y ambientales, se mantiene. El medio ambiente y la calidad de vida de los mexicanos seguirán subsidiando las ganancias de las empresas extranjeras tal y como lo hacen hoy con PEMEX.

            La Reforma Energética promovida por el gobierno de Enrique Peña Nieto, no es una Reforma, porque ello implicaría generar una política energética y justamente, lo que hay en los documentos, en las modificaciones constitucionales y en el cuerpo de la legislación secundaria, es la renuncia explícita de la Nación, Gobierno o Estado, a tener una política energética. Y en efecto, en la reformulación de toda la legislación energética que ha implicado, no se establecen las bases para definir una gestión ni de la crisis de producción de energéticos, el fin del petróleo, ni para confrontar el calentamiento global, ni definir formas de producción, distribución y consumo de energía para las necesidades futuras del país, no se define la relación de la producción, distribución y consumo de energía con la sociedad o país que queremos, ni por supuesto con las condiciones de calidad de vida y medio ambiente deseables y los medios para lograrlo. En realidad estamos ante la consumación negativa de una deliberación que inició Heberto Castillo cuestionando el dogma de la obligación de vender el petróleo a EU, y además de venderlo lo más rápido posible. Con la nueva legislación se llegó al extremo de asignar yacimientos y tareas productivas y pagar por ellas a empresas extranjeras, que además recibirán gratuitamente por obligación explícita de la nueva ley, todo el bagaje de conocimiento técnico acumulado históricamente por PEMEX y el Instituto Mexicano del Petróleo. En todos los textos no se mencionan formas de “importar” o “incorporar” nuevas tecnologías para que los mexicanos o sus empresas, especialmente la nacional, PEMEX, puedan hacer lo que no pueden hacer ahora. Pero sí es explícito, desde la modificación constitucional que PEMEX ha de ceder todo su conocimiento y experiencia histórica.  Y la velocidad importa muchísimo en la explotación petrolera y la extracción de gas. La industria petrolera es intrínsecamente una industria de booms, de expansiones súbitas y caídas igualmente súbitas. Pero al mismo tiempo es intrínsecamente una industria que reorganiza territorios y paisajes (destruye el orden anterior). A la industria petrolera le gusta estar deslocalizada para poder entrar y salir según sus propias necesidades sin estar atada a ningún compromiso social, ambiental, nacional y moral. Lo aprendieron en la primera guerra mundial cuando en parte abandonaron la Huasteca para asaltar Venezuela. Lo único que le da continuidad y responsabilidad respecto a los territorios y las sociedades es la intervención estatal. Por eso se sienten cómodas trabajando en territorios en crisis social y de hecho en guerra, trabajando con ejércitos propios como lo hacen en el Delta del Níger (ver Carías, 2014 para ver lo que están haciendo las mineras ahora). De hecho en México ya las cuadrillas petroleras de PEMEX y las empresas concesionarias tienen que pagar a los Zetas y otros carteles el derecho de piso por pasar a trabajar en determinados pozos. Esta manera normal de trabajar de la industria petrolera ha sido descrita por Michael Watts y Anna Zalik como Petroviolence (Petroviolencia).

 La creación de una sociedad petrolera y la continuidad de la actividad en los llanos costeros del Golfo de México ya por casi 100 años se debe a la rebelión continua de los obreros petroleros mexicanos que apuntalaron la expropiación petrolera y crearon una actividad con compromiso nacional y social, y que aun así, cuando se sometió a los imperativos financieros nacionales y los tiempos de explotación-exportación impuestos, resultó ser invasiva y destructiva. Y es que la velocidad también determina los componentes técnicos y la expansión, forma y sentido de la infraestructura, y en una relación directa, se traduce en mala explotación de los yacimientos, contaminación y en impactos sociales y económicos negativos para las sociedades, territorios y paisajes locales, como se demostró en Tabasco en los años 70 y antes en Tamaulipas en los primeros decenios del siglo XX (Ver Beltrán, 1985; Uribe, 2003 y 2009; y Santiago, 2009).

            Lo que más llama la atención y más importante, es que la redacción de la iniciativa para modificar la constitución tiene la sintaxis y forma de lo que han sido las cartas de intención firmadas con el Fondo Monetario Internacional desde 1976. Por eso  en 1977 (y después de la experiencia de confrontarse con los campesinos y propietarios rurales tabasqueños que fueron aplastados) se hizo la modificación a la Ley Petrolera que declara  a la actividad petrolera como prioritaria frente a cualquier otra, lo que la nueva Reforma profundiza, pero además a beneficio de empresas extranjeras. Resalta un elemento que las actuales reformas legales evidencian, pero que normalmente en la discusión sobre el petróleo se ha minusvalorado: toda la política petrolera mexicana desde los años 70 ha estado vinculada a la situación financiera del Estado Mexicano, y sobre todo a la relación en este sentido con Estados Unidos. Sólo recordemos que en 1976 el préstamo concedido por el FMI se dio explícitamente sobre la base de asegurar que se tendrían los recursos para pagar por los yacimientos de Chiapas-Tabasco (ver los IMF Summary Proceedings de 1977); el acuerdo de 1982 se dio sobre la base de una venta de petróleo a precio preferencial para la Reserva Estratégica de EU (con lo que se consolidó el precio del crudo y se golpeó a la OPEP); y en 1994, el apoyo directo de EU se dio sobre la base de radicar en un banco de Nueva York los ingresos petroleros y abrir a la iniciativa privada la inversión en petroquímica básica (en los hechos se convirtió en el abandono progresivo de esta actividad por PEMEX y supongo que tiene que ver con la reticencia a construir nuevas refinerías ). La nueva redacción de las reformas constitucionales es tan radical que podría afirmarse que fue redactada por abogados empresariales.

            Cabe preguntarse, si los gobiernos actuales presumen de haber logrado la disciplina financiera y superar las crisis postsexenales, sin devaluación o crisis de la deuda con riesgo de quiebra, como en el 94, ¿Cuál es la motivación para de hecho expedir una nueva carta de intención que ahora entrega materialmente la renta petrolera al control privado, sino es que al propio Fondo Monetario Internacional vía uno de sus exfuncionarios predilectos (Agustín Carstens presidente del Banco de México); y por supuesto abre la participación directa de las empresas petroleras internacionales de los yacimientos de gas y crudo, permitiendo además, explícitamente, contabilizarlos como activos propios? En el mejor de los casos se busca imponer un modelo como el Ruso, que valdría la pena estudiar, y que como sabemos, hoy funciona bajo el esquema de una empresa dominante (Gazprom) con fuerte relación con el poder ejecutivo, y ya con eso basta para darle dolores de cabeza a “Occidente”. En términos mexicanos sería como la relación Salinas de Gortari con el monopolio telefónico de Carlos Slim, o ahora Televisa-Peña Nieto, salvo que en lugar de explotar al propio país, los recursos se obtienen del extranjero, aunque en Rusia el impacto ambiental, como en Alberta, Canadá, o en North Dakota, está siendo brutal y a nadie le importa.

            El otro señalamiento evidente que provocan las Reformas de 2014 es que no son nada nuevo respecto a lo que se buscaba con las de 1994 (cuando se dividió PEMEX en cuatro empresas y se comenzó la política de subrogar funciones, por ejemplo, se cedió la planeación (se contrató) a Bechtel y Halliburton para ello), y por supuesto, son mera continuación de las de 2008. Desde 1994 se profundizó la política de subcontratar para funciones esenciales a empresas privadas extranjeras que trabajaban a su vez contratando a los mismos técnicos de PEMEX quienes eran presionados para renunciar a la empresa. Los hechos fueron que algunos de ellos dentro de esas empresas o fundando sus propias empresas subsidiarias han hecho fortunas tanto dentro del viejo esquema de contratismo, como el que se fue desarrollando desde entonces y que se profundizó con los cambios de 2008. El caso de Oceanografía que ahora es un escándalo, no es un hecho aislado, y no hay que olvidar la relación de esta empresa con el accidente de octubre de 2007 en una plataforma, y que se debió básicamente a que por primera vez en la historia PEMEX decidió no evacuar al personal marino antes de una contingencia metereológica.

            Ya desde 1994 se había definido el patrón que ahora se legaliza tanto para PEMEX como para la producción de energía eléctrica. Tanto la CFE como PEMEX tendrían que quedar sólo como instancias reguladoras para contratar a las empresas privadas que producirían y distribuirían los productos energéticos. La diferencia de la Reforma actual es que las decisiones antes  centralizadas en la CFE y PEMEX, que en el caso de PEMEX ya desde 2008 se habían descentralizado a la Secretaría de Energía, ahora se distribuirán entre ésta, La Comisión Nacional de Hidrocarburos, la Comisión Reguladora de Energía, la Secretaría de Hacienda y vía asignación de recursos el Fondo Mexicano del Petróleo. Con el agregado de que PEMEX seguirá sin tener autonomía presupuestal porque todos sus ingresos irán a  este nuevo “Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo” instalado dentro del Banco de México (Agustín Carstens o sea el Fondo Monetario Internacional) pero controlado por la Secretaría de Hacienda. Subsidiariamente, sometidos a los designios de éste se formarán un “Fondo de Extracción de Hidrocarburos”, otro de “investigación en materia de hidrocarburos” y uno más de “fiscalización petrolera”. El Fondo principal concentrará los ingresos obtenidos por todas las empresas, pagará lo correspondiente a las empresas extranjeras, transferirá a la Tesorería de la Federación lo que requiera el gobierno federal para cubrir el presupuesto de egresos hasta un límite del 4.7%, incluyendo dentro de esto las participaciones a los estados y las asignaciones para que trabajen las empresas estatales de energía. Es decir, al concentrar el manejo de los recursos en este fondo controlado una instancia “autónoma” y la Secretaría de Hacienda, todas las decisiones se concentraran ahora en esta Secretaría, y de hecho, superando el desorden y los pleitos que habrá entre todas estas instancias, el organigrama las presenta -como define la primer función de la Comisión Nacional de Hidrocarburos- como entes “asesores” de la Secretaría de Hacienda.

            En todas las decisiones de Política Petrolera y en todos los acuerdos, tratados y contratos queda siempre un punto en blanco: el de la resolución de las cuestiones territoriales, la cuestión de la superficie. Históricamente la solución siempre ha sido casuística y finalmente una desposesión violenta; y así lo ha representado incluso la narrativa, desde la novelas y películas de la Rosa Blanca( Bruno Traven  y Roberto Gavaldón); Dunes (Frank Hebert y David Lynch)  Petróleo Sangriento (Upton Sinclair y Paul Anderson) y la Película Tulsa (Stuart Heisler). La atención del petróleo siempre es geopolítica y financiera, nunca local. Históricamente el petróleo destruye localmente y como decía Heberto Castillo, “sólo produce riqueza donde se consume”. Cuando se trata de empresas extranjeras no hay miramientos ni responsabilidad y sin responsabilidad podemos tener además los grandes accidentes industriales como el del pozo Dos Bocas en San Diego del Mar, Tamps. En 1908 ardió por 57 días en los que se considera la mayor quema de petróleo a cielo abierto, el doble de lo quemado en la Guerra del Golfo de 1991; y el derrame de crudo, que fue descrito como un volcán, llenó la laguna de Tamiahua.

            Así como en los documentos de aplana el territorio, desaparecen bosques, selvas, ríos, pantanos, ciudades, pueblos, pastizales, milpas y todo lo que no le sea útil al petróleo; tras la definición documental que da prioridad absoluta a la actividad petrolera sobre cualquier uso del suelo, sin más derecho para los propietarios que de buscar una indemnización, obligados ahora a cederlos en propiedad a empresas extranjeras antes de 90 días, peor que antes de la expropiación; viene el aplanamiento físico del territorio que se reorganiza todo en función de las actividades petroleras (parece que en la ley secundaria se amplió a 180). De hecho, como expone Myrna Santiago (2009) para el caso de Tamaulipas antes de la Expropiación, y como fue evidente para Tabasco y el norte de Chiapas, se crea la “ecología del petróleo”. Un particular ecosistema bañado permanentemente por la lluvia ácida (1 millón de toneladas diarias de contaminantes lanzados al aire diariamente en esta zona desde los años 70 hasta ahora), el arrasamiento de los bosques originales para tender bordos, caminos, canales y ductos que cuadriculan todo el paisaje y la erosión de la vida social mediante la inflación, el sometimiento de todos los habitantes a las tareas secundarias y de servicios a la industria y finalmente la corrupción intrínseca que siempre ha promovido la industria que genera además, la idea de que todo puede ser reducido a dinero (el patrimonio, la vida, la salud, el paisaje y no se diga la política y las funciones públicas); además de que ante la exhibición de la riqueza concentrada de quienes reciben sueldos petroleros frente a quienes no, viene la desposesión relativa que lleva desde a cambiar de actividades lícitas y políticas para recibir parte de ésta, hasta, directamente, actos delincuenciales permanentes. Y esto lo refuerza la desposesión absoluta que se da cuando las actividades tradicionales de sustentación, agricultura, pesca, ganadería, plantaciones, etc. se vuelven imposibles por la contaminación o los efectos secundarios. Hay un cambio moral de la sociedad, una modernización en donde se considera que todo es válido en tanto se obtenga dinero y se genera una imparable carrera consumista, que como lo vivió Tabasco entre los 70 y los 80, tiene entre sus efectos evidentes y sobre todo en las zonas rurales, una fuerte desintegración familiar. Cada boom petrolero en cualquier parte del mundo, reproduce lo mismo exactamente, incluso cuando se da a pequeña escala como ocurrió en la Península de Atasta, Campeche entre 2000 y 2003, por ejemplo. De hecho, el antropólogo venezolano Rodolfo Quintero (1972) llegó a definir una “antropología del petróleo” para describir la sociedad que surge localmente alrededor de la exploración y explotación de los campos petroleros.

 El impacto ambiental es tan fuerte que en 1999 un estudio de la UNAM y el Instituto Batelle, ante el cambio de acidez de la tierra de la región del sureste mexicano, más que remediar los suelos propuso cambiar de cultivos por unos que pudieran soportar la acidez. Y un punto que siempre se ha mantenido en silencio, es el de la deposición de los excedentes de perforación que son altamente cancerígenos y contaminantes y que en el caso de Tabasco ninguna autoridad ha querido confrontar el problema mientras simplemente se quemaban al aire libre a 5 kilómetros de Villahermosa y su ceniza se acumulaba en el suelo o era usada como relleno para caminos y calles. Se supone que la inundación de 2007 resolvió el problema de las cenizas: el agua se las llevó y las repartió en todas las tierras agua abajo con todos sus elementos cancerígenos (ver Uribe, 2009).

            La preeminencia de la actividad petrolera ya había sido dada a PEMEX desde 1977, y se había ampliado, con los cambios del 2008, incluyendo el permiso a los privados para realizar la actividad que más accidentes genera, con 5 comunidades volatilizadas en Tabasco: el manejo de ductos. Ahora, simplemente se transfiere esa autoridad a las empresas extranjeras a las que las Secretarías de Hacienda y Energía concedará los bloques de exploración, exploración o transporte de hidrocarburos. PEMEX acumula 3 recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos por su irresponsable relación con la explotación del recurso, el medio ambiente y la sociedad. Ninguna de las 3 recomendaciones ha sido cabalmente cumplida hasta ahora, a pesar de que PEMEX es el propio estado mexicano. ¿Qué podemos esperar de las empresas extranjeras a quienes se les concede tanto poder ilimitado a nivel local, manejadas por chinos y venezolanos? ¿Qué clase de relación vamos a tener a nivel local? En la nueva Reforma no existe una palabra para mediar estas relaciones, para limitar las acciones de estas empresas.

            Y aún antes de esta Reforma, con los cambios de 2008, ya tenemos situaciones novedosas. El 9 de mayo de este año apareció quemado dentro de su propio automóvil el líder yokotán (chontal) de Nacajuca, Tabasco, Federico Hernández Hernández.  Había lidereado las reclamaciones por indemnizaciones por daños ambientales a las comunidades indígenas por la explosión e incendio del pozo Terra 123. Dicho pozo permaneció ardiendo 56 días entre octubre y diciembre de 2013. Como parte de las reclamaciones los indígenas bloquearon varias veces los 170 pozos que se encuentran activos en el municipio. Desde 1976 la población tabasqueña se ha visto obligada a movilizarse políticamente por reclamaciones por los daños ambientales producidos tanto por la actividad normal de la industria petrolera como por los provocados por fugas y explosiones, lo novedoso en este caso es que si bien se había sospechado de que la muerte de algunos líderes o participantes en las movilizaciones pudieran ser provocadas, hasta ahora nunca se había dado el caso de un asesinato tan flagrante, de hecho, una ejecución al modo del narco. De acuerdo con la información disponible el pozo fue perforado y era operado por la compañía privada Schlumberger, pero tras el accidente la compañía fue cubierta totalmente, incluyendo en las negociaciones de indemnizaciones que no satisficieron a los pobladores, por PEMEX. No sólo eso, los campesinos achacan el asesinato directamente a PEMEX, a pesar que desde 2011 el acceso a los campos donde se encuentran estos pozos son controlados por guardias de una empresa privada que se autoasigna jerarquía de policía o ejército para controlar la circulación por carreteras públicas. Queda claro el esquema de asignación de pozos, y desde el 2008 campos “maduros”, y ahora de todo tipo, a compañías privadas quedando PEMEX como el mediador con la sociedad para absorber los costos sociales, políticos y económicos de los errores y daños provocados por las privadas. Y queda sentado el antecedente de un asesinato tipo “Narco” contra los líderes comunitarios.

            Esto ocurre en un ambiente de todos conocido, en el que por la vía de los hechos los narcotraficantes controlan política y económicamente todas las actividades económicas legales y por supuesto ilegales a lo largo de todo el Golfo de México con las conocidas actividades de cobro por “derecho de suelo” a todo pequeño propietario, empresario, profesionista independiente o comerciante, compra, despojo y acaparamiento abierto o encubierto de las principales grandes propiedades ganaderas de toda la planicie desplazando a los terratenientes tradicionales y gracias a las nuevas leyes, a comuneros y ejidatarios, y estableciendo el control y terror sobre las poblaciones urbanas mediante el secuestro, además de la administración de las rutas y formas de migración en el corredor Tabasco-Matamoros, Nuevo Laredo, y por tren por el centro de la República ejerciendo violencia irrestricta y desmedida contra los migrantes. Desde el 2006, cuando se declaró la Guerra contra el Narcotráfico, se vive en cada uno de los 4 estados involucrados (Campeche, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas) un clima de terror local establecido no sólo por las balaceras en lugares públicos, sino por acciones propiamente terroristas como la siembra de cadáveres en lugares públicos y el asesinato selectivo de personajes notables de cada sector social. De manera extraña se maneja cada crisis en cada estado como situaciones independientes, cuando el territorio efectivamente controlado y esquilmado mediante despojos y extorsiones coincide con el territorio normalmente considerado como petrolero, tanto por la extracción como por el transporte de hidrocarburos.

            Todo esto también constituye obviamente,  un pesado “dispositivo” disciplinario sobre el cual cómodamente pueden instalarse ya las nuevas empresas que vendrían a llenar el hueco dejado tanto por PEMEX como por el estado mexicano. Si tienen ya el control territorial local práctico, ahora estarán apoyados por todo el peso de la ley que sustentaba el control estatal monopólico, que simplemente heredan.

La conclusión es que las modificaciones constitucionales y las nuevas leyes sobre energéticos respaldan y legalizan la pérdida de soberanía del Estado sobre los territorios petroleros, y la pérdida de derechos de los ciudadanos mexicanos de éstos sobre sus propias tierras, medio ambiente y vida. Nos han dicho que necesitamos capitales para explotar nuestros territorios, pero la verdad es que es el capital el que necesita de nuestros territorios. Todo es al revés.

Bibliografía.

Beltrán, José Eduardo. 1985. Petróleo y Desarrollo. Villahermosa. Centro de Estudios e Investigaciones del Sureste.

Carías, Alfredo. Minería Militarizada en la Frontera entre El Salvador y Honduras. http://www.contrapunto.com.sv/index.php/cpsociedad/item/6600-mineria-militarizada-en-las-fronteras-entre-honduras-y-el-salvador

Quintero, Rodolfo. 1972. La Antropología del Petróleo. Ed. Siglo XXI.

Santiago, Myrna. 2009. The Ecology of Oil. Environment, Labor and the Mexican Revolution, 1900-1938. New York. Cambridge University Press.

Uribe Iniesta, Rodolfo. 2003. La Transición entre el Desarrollismo y la Globalización, Ensamblando Tabasco. Cuernavaca. UNAM.

Uribe Iniesta, Rodolfo. 2009. El Esfuerzo Persistente: Desarrollo, Infraestructura, Integración Regional y Medio Ambiente en Tabasco 1957-2008. En Historia Contemporánea de Tabasco. Vol. II. Gobierno del Estado de Tabasco.

Watts, Michael. Petroviolence. http://escholarship.org/uc/item/7zh116zd#page-1

Zalik, Anna. The Niger delta: ‘petro violence’ and ‘partnership development’  

http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/03056240420005512?journalCode=crea20#preview

domingo, 8 de junio de 2014

Cine y vida. De los mundos paralelos de las percepciones y las obsesiones:

Una actriz y cantante mexicana (Belinda) postea un comentario diciendo que "quiere un Gran Gatsby", y sube la foto de Robert Redford y Mia Farrow con las ropas deportivas de tenis de los años 20 que pusieron de moda en los años 70.



 Para mucha gente Gatsby era sólo esa vida de lujo y buen gusto que promocionaba el millonario, sólo se ve el lado romántico. Pero la propia película, que es mucho mejor que la versión de Bazz Luhmann con Di Caprio,


 y la novela, explícitamente explican que están hablando de un delincuente que no encuentra como acercarse a una mujer sino a través de esa carrera. Cuando alguien dice que quiere un Gatsby cree que compra lujo y estilo, y lo que hay detrás es sólo delincuencia. Con esa mentalidad no podemos sorprendernos de la aceptación social que tienen los delincuentes organizados (políticos bien parecidos y acompañados de scorts de televisa) y menos organizados (líderes de carteles con reinas de belleza). Con tal de entrar a una mansión, vestir de blanco, acceder a una playa, subirse a cierto coche...todo es válido...Y...El Ciudadano Kane de Orson Welles es otra versión de lo mismo basado en la vida del magnate de los medios Randolph Hearst: otro hombre que se dedica a acumular dinero y poder para obtener amor y por supuesto no lo logra. En el fondo ambos personajes sufrían de la misma dolencia que hace 3 semanas llevó a un tipo de 22 años en Santa Bárbara, California a asesinar a varias personas. Lo que cambia es la época y que este joven (hijo de cineasta, viviendo entre cineastas) ya sabía que tampoco así lograría el amor...más aún, que interesante que directamente en el caso de Kane y de este joven sea una obsesión específica por el sexo femenino (Rosebud)...no viene al caso, pero sí alguien me pregunta, del Gran Gatsby, yo prefiero a Karen Black o su personaje....(¿Era Zelda Fitzgerald?)...ja, ja, ja.

lunes, 2 de diciembre de 2013


 DEL SUBORDEN QUE ESTRUCTURA EL ORDEN VISIBLE, O EL ARQUETIPO DEL ORDEN SOCIAL.
REPORTAJE DE SANJUANA MARTINEZ.

INFIERNO EN EL CADILLAC: SEXO, PODER Y LÁGRIMAS 

El 19 de octubre de 2000, 22 mexicanos murieron calcinados en el club nocturno Lobohombo del Distrito Federal. El dueño nunca pisó la cárcel, y las autoridades tuvieron que “indemnizarlo” con 13.6 millones por expropiar el terreno de la tragedia. El 19 de junio pasado, agentes liberaron a 46 mujeres que eran esclavas sexuales en otro centro nocturno, de nombre Cadillac. Las víctimas denunciaron que políticos y funcionarios públicos eran asiduos visitantes de ese lugar en el que no sólo las obligaron a todos los caprichos sexuales imaginables, sino que las tatuaban, las golpeaban, las mutilaban. Les secuestraban y hasta violaban a sus hijos menores de edad y, de acuerdo con sus testimonios, algunas habrían sido asesinadas. Y otra vez un mismo nombre: el dueño del Cadillac es el del Lobohombo.

Los siguientes testimonios, obtenidos por la reportera Sanjuana Martínez, fueron levantados por las autoridades que siguen un proceso judicial contra, se supone, los esclavizadores. Por su crudeza, se recomienda discreción. También se recomienda que, mientras lee las siguientes historias, se piense que México ocupa el quinto lugar mundial en trata, con 800 mil adultos y 20 mil niñas que sufren de algún tipo de explotación sexual o laboral 

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Especial
Ciudad de México, 2 de diciembre (SinEmbargo).– Karina tiene seis cicatrices en el cuerpo y todas son por los golpes que le propinaban los traficantes de mujeres en el table dance Cadillac, donde fue explotada sexualmente durante cinco años.
Uno de los clientes “importantes” casi le arranca un pezón de una mordida, cuenta. Estuvo a punto de perder parte de los dedos de las manos. Fue brutalmente torturada.
Está sentada en la oscuridad cuando ofrece su testimonio. Por cuestiones de seguridad, usa una gorra amarilla que oculta su rostro y preserva su identidad. Su denuncia ayudó a detener a una buena cantidad de tratantes de mujeres y niñas y también ayudó el testimonio de Elvira, quien fue llevada con engaños a ese table dance; luego fue drogada con una bebida alcohólica y violada en uno de los salones VIP por “el patrón”, Alejandro Iglesias Rebollo. Después  fue sacada por uno de los clientes y trasladada a un hotel, para “probar la mercancía”. Allí fue violada por segunda ocasión.
La historia de Perla es distinta. Era promotora en la Zona Rosa y el Cadillac la contrató para “tarjetear” e invitar a la gente. Se convirtió en bailarina y trabajadora sexual después. Fue obligada a operarse los senos y hacerse liposucción. Ella fue una testigo fundamental para identificar clientes “importantes”, cómplices y tratantes.
Por sus testimonios, fue posible adentrarse a las entrañas de la trata de mujeres en el Cadillac y otros table dance del Grupo Titanium, propiedad de Iglesias Rebollo; un holding compuesto, de acuerdo con las autoridades, por los llamados “antros” Royal, Tahití, Calígula, Farhenheit, La Tentación ubicada en avenida Cuauhtémoc, y La Tentación de la calle Marina Nacional, entre otros.
Las trabajadoras sexuales –casi todas secuestradas y retenidas contra su voluntad– eran marcadas con tatuajes en las manos y en otras partes del cuerpo para identificarlas de “por vida” a la red de trata que opera aún en la Ciudad de México y en otros lugares del mundo.
En el Cadillac no sólo había, de manera cotidiana, trata de mujeres y niñas, delitos sexuales o drogas; también ocurrían asesinatos, ritos satánicos, secuestros y robos, de acuerdo con los testimonios que documentaron las autoridades. Un “negocio redondo” que ofrecía multimillonarias ganancias al dueño que operó y sigue operando “en connivencia con las autoridades capitalinas de las distintas delegaciones”, de acuerdo con organizaciones civiles.
El Cadillac, ubicado en Melchor Ocampo número 189 esquina con Michelett, en la colonia Anzures, cerca de la zona de Polanco, fue clausurado el 29 de junio en un operativo conjunto entre la Policía capitalina y la Policía Federal. Fueron presentadas más de 100 personas entre bailarinas, meseros, encargados y personal de seguridad.
Las 46 mujeres fueron rescatadas. 27 eran mexicanas y 19 extrajeras: de Venezuela, Honduras y República Dominicana, etcétera.
Ese día iban a clausurar el Royal y el Fahrenheit, propiedad de Iglesias Rebollo, pero un “pitazo” alertó a los empleados y vaciaron los lugares de clientes y bailarinas. Hoy siguen funcionando.
Iglesias Rebollo fue llamado en el pasado “El zar de los giros negros”. Era el dueño del Lobohombo, donde el 19 de octubre de 2000 murieron 22 personas y siete más resultaron lesionadas al incendiarse el lugar. Las salidas de emergencia se encontraban bloqueadas.
Tras la tragedia de la discoteca, Alejandro Iglesias fue encontrado culpable de homicidio culposo. Nunca pisó la cárcel. También se deslindó a las autoridades de la delegación Cuauhtémoc. Al frente se encontraba la perredista Dolores Padierna.
Los funcionarios dijeron que los dueños de la discoteca “habían cumplido con los requisitos de seguridad que marca la ley”. Pero no verificaron que el hidrante estuviera conectado, por ejemplo.
El entonces Procurador capitalino, Bernardo Bátiz Vázquez, consideró que los funcionarios fueron víctimas de un engaño o de un fraude, pero que no tuvieron responsabilidad en la tragedia.
Posteriormente, la Delegación Cuauhtémoc procedió a la expropiación del predio para dar vida a la estación de bomberos Ave Fénix.
La entonces Delegada, Virginia Jaramillo, tuvo que pagar a Iglesias Rebollo 13.6 millones de pesos del erario público como indemnización: perdió el juicio en el que le reclamaban el regreso de la propiedad.

Karina 

Cuando Karina vio el lugar donde supuestamente sería mesera –lleno de mujeres desnudas– quiso huir, salir corriendo. Pero un guardia de seguridad la detuvo y empezó su pesadilla, cuenta.
“Me golpearon. Y fue cuando por primera vez el señor Alejandro Iglesias abusó de mí. Después el señor Ampudia, después unos de seguridad, meseros… y me dijeron que yo tenía que trabajar allí. Ese día yo sentía morirme porque eran muchos tipos, pero yo tenía mucho miedo. Después me golpearon mucho. Me llevaron a trabajar al tercer día, me obligaron a prostituirme, a tener relaciones con clientes”.
El enganchador de Karina es Josué Ulises Amaro Gomez, socio de Iglesias. La enamoró en su país de origen, en Centroamérica, y le dijo que iba a ser mesera en un bar en Quintana Roo, a donde llegó con un permiso de trabajo en un restaurante.
Cuando ofreció su testimonio, Karina no pudo parar de llorar. En él cuenta que Josué la amenazó con asesinarla si escapaba: “Para mi era muy difícil porque yo estoy sola, yo no tengo familia, no tengo papás, yo no conocía a nadie aquí…”
Muy pronto se dio cuenta del lugar en el que estaba. Fue testigo de la muerte de una menor: “Tenía 15 años. Se desangró porque la obligaron a tener relaciones con varios clientes. Llegó el señor Alejandro Iglesias y les dijo a los de seguridad que qué esperaban para sacarla. Para mí fue impactante ver todo esto. Nos golpeaban, nos llevaban a diferentes hoteles a dar sexoservicio. Yo no sabía a qué hoteles íbamos, puesto que nos vendaban los ojos. No sabíamos en dónde eran. Nos quitaban la venda cuando llegábamos a la habitación con los clientes”.
Para Karina, lo más aterrador era atender a los “clientes importantes” porque, dice, eran los peores:
“Había un tipo importante y después salieron tres más. Me golpearon y me violaron. Yo tenía mucho miedo. Otro día que estábamos dos chicas con cuatro clientes en una mesa. A una la lastimaron mucho. A mí me mordieron un pezón. Nos levantamos y nos regresaron; nos obligaron a regresar otra vez”.
Karina hacía entre ocho y diez servicios al día. A veces, de 3 mil pesos cada uno. Cuenta que la mayoría de las chicas estaban contra su voluntad, pero las tenían amenazadas de muerte y con lastimar a sus hijos y sus familias. Todas eran golpeadas cotidianamente.
En ocasiones se les pasaba la mano, como el día que asesinaron a un cliente porque no le alcanzó el dinero para pagar la cuenta. Una joven colombiana de nombre Erika, que tenía un bebé de seis meses, intentó defenderlo. Pero los hombres de seguridad, identificados en sus declaraciones como “El Negro” y “El Pantera”, la mataron enfrente de 40 chicas por orden de Alejandro Iglesias.
Ése fue un asesinato ejemplar:
“Me impresionó ver cómo golpearon a una chica y a un cliente hasta matarlos. El cliente no tenía plata [dinero] para pagar; lo golpearon. La chica se metió, lo defendió y me tocó ver cómo los apuñalaron a los dos. A la chica…  me tocó ver cómo la hacían pedazos a ella. Me tocó ver cuánta sangre había allí. No nos podíamos meter. Solamente llorábamos asustadas, gritábamos. A una la golpearon hasta dejarla inconsciente. Nos decían que no gritábamos porque iban a escuchar…”
En el Cadillac había “servicio de guardería”. Algunas de las chicas eran castigadas y no les permitían ver a sus bebés, literalmente secuestrados. Una señora conocida como “Lorena” cuidaba a los niños. Nadie sabe qué pasaba con los bebés de las mujeres asesinadas.
Las golpizas y la tortura que sufrió Karina le dejaron seis cicatrices: “Me iban a amputar mis dedos porque no quise consumir drogas, porque yo me quería ir. Le ponían algo a las bebidas. Amanecía en el piso desnuda y golpeada”.
Eran obligadas a trabajar en condiciones de esclavitud. No tenían una alimentación programada. Ellas comían lo que podían, muchas veces, según sus testimonios, sólo “pan y agua”.
“Nunca había un día normal. Para mí, todos los días eran igual. Era dejar de trabajar a las 8 o 10 de la mañana; dormir un ratito porque a las 2 tenía que trabajar otra vez”.
Cuando a Karina le preguntan –en declaraciones a las autoridades– qué tipo de clientes había en el Cadillac, contesta solamente que eran hombres “importantes”: diputados, judiciales:
“La mayoría va a drogarse. Son violentos. Se ve que son personas importantes. Nos amenazan. Inclusive había días que iban policías, judiciales. ¿A quién le pedíamos ayuda? Si iban personas tan importantes, no podíamos pedir ayuda a nadie”.
Karina fue golpeada y violada por algunos de esos “clientes importantes”. Llorando, recuerda el caso de un Subprocurador, posteriormente investigado. Se trata de Edgar Veytia, Subprocurador de Nayarit:
“Él me violó. El señor Iglesias me golpeó para que yo estuviera con él. Yo me negué a tener relaciones con él y el mismo señor Ampudia dijo que iba a regresar porque le había gustado estar conmigo. Cuando él ya había dicho el puesto que tenía, se retractó y dijo que se había equivocado; que no tenía ese puesto, pero yo se que sí porque él lo dijo”.
La desaparición de mujeres y los asesinatos eran constantes:
“Hubo un caso de una chica extranjera que mataron en Migración, mandados por Alejandro Iglesias, porque había un cliente que se había enamorado de ella. Ella era de Colombia y tenía una amiga checa y las dos desaparecieron. El cliente las fue a buscar y me dijo que estaban en Migración, pero Francesca le decía que las golpeaban y las habían violado en Migración. Supuestamente se murieron, pero yo se que no. El cliente me lo dijo. Nunca jamás las volví a ver”.
Las mujeres explotadas del Cadillac daban servicio a hoteles o viviendas privadas, hasta donde eran trasladadas. Les vendaban los ojos. Las colocaban en el suelo de una camioneta con vidrios oscuros y las llevaban con clientes VIP:
“Un día, una chica que estaba embarazada se estaba ahogando con su propio vomito. Se quiso levantar y la golpearon y le hicieron comerse su propio vomito. En ese momento ella empezó a sangrar. Nos tuvimos que regresar otra vez al bar. A ella la sacaron y luego nos volvieron a llevar al hotel. Decía el de seguridad que mujeres embarazadas no servían. Siempre nos golpeaban por todo… Perdió a su bebé”.
Las chicas eran golpeada sin piedad por los elementos de seguridad conocidos solamente como “El Pantera”, “El Nenuco” y “El Negro”. Eran golpeadas por el dueño, por el encargado y a veces por los clientes.
Es por eso, narran las esclavas sexuales liberadas, que en el Cadillac había servicio médico: dos doctores vestidos con sus respectivas batas blancas que atendían por turnos las necesidades de salud de las trabajadoras de los distintos table dance de Iglesias.
También había una enfermera conocida como Katy:.
“Uno de los doctores siempre estaba tomado o drogado”.
Karina quería escapar. Cada día de su vida, durante esos cinco años, pensó la forma de hacerlo.
Hasta que un día, Gabriel “El Pelón”, uno de los choferes, la ayudó y la llevó al Hotel Fiesta Inn con sus hijos. Le advirtió que tenía que actuar rápido y llamar a la policía y a las autoridades de Migración.
“Me dejó allí. Mi hijo tenía mucha fiebre. Yo quería calmar la fiebre, pero en eso llegó el señor Uli, el señor Germán, junto con el señor Iglesias. Me golpearon y me quitaron a mis hijos durante cinco meses. Durante cinco meses no pude hablar con ellos, no los pude ver. Y abusaron de mi hijo mayor, que tiene seis años”.
Sus hijos le dijeron que fue el hermano de Ulises: “Ellos lo dicen, yo les creo. Los llevé al médico y dijo que habían sido violados”.
Iglesias le exigía 75 mil pesos para volverlos a verlos, cantidad que le prestó una amiga.
Esa es una deuda que, hasta la fecha, sigue pagando.
Fue esa amiga quien la animo a denunciar a los tratantes: “Me dijo que no tuviera miedo. Yo confío en que alguien va a hacer algo por todo esto. Confío que alguien va a hacer justicia. Yo quisiera evitar que muchas personas, mujeres, pasen esto porque es lo peor que nos puede pasar. Es un infierno. Yo quería morirme”.
Al rendir su testimonio ante las autoridades, Karina insiste, en repetidas ocasiones, en que tiene miedo. Y no es para menos. Cuenta que, por ejemplo, la impunidad permite que en los mismos negocios de giro negro se hagan ritos. O que a ellas las tatuaran.
Martes y jueves por la noche, narra, ella presenció “ceremonias”. Habla de “sacrificios humanos y animales”.
“Había funcionarios, había ministerios públicos, estaban el señor Aristeio, su hijo Carlos, el señor Iglesias, el señor Ampudia. Siempre estaban allí y todos hacían a otras chicas rallarse; las rallaban. Y a algunas nos tatuaban. La mayoría tenemos tatuajes porque es una forma de ubicarnos. No hay una sola chica que no tenga tatuajes”.
Cuenta que en el patio del Cadillac tenían huesos de un humano y sacrificaban animales y personas.
La “ofrenda”, dijo a las autoridades, servía supuestamente para que el lugar tuviera muchos clientes: “Mataban cabras, mataban pollos, gatos y personas. Y utilizaban su sangre y la quemaban… Afuera en el bar hacían un rito y prendían fuego y no se lo que hacían. Tienen a un muerto allí. Y creen en unos santos. A ellos les piden para que los proteja”.
A los ritos asistía un señor al que le llamaban “El Padrino”. Eran invitados clientes “frecuentes”, a quienes les regalaban una botella por participar.
“Los drogaban y yo ya no los veía salir; por eso se que los mataban, porque me tocó ver mucha sangre y hubo un cliente que sus familiares lo fueron a buscar y dijeron que no; pero yo lo vi”.
El día en que rindió su testimonio a las autoridades, el llanto de Karina llenó, literalmente, la sala en donde fue grabada. Asegura que ninguna de las trabajadoras de los table dance de Iglesias están por su voluntad. Dice que hay de Veracruz, Oaxaca, Puebla. Que están forzadas. Inclusive muchas de ellas se las llevan a Estados Unidos a trabajar.
Comenta que a las extranjeras las llevan a Puerto Vallarta y a Torreón, Coahuila. La mayoría son mujeres extranjeras. Entre ellas, algunas menores de edad, de 15, 16 años. Y también adultas: “Ellas tienen miedo, están amenazadas. Algunas les hicieron lo mismo que a mí: les destruyeron sus documentos”.
Cuenta que Iglesias Rebollo fue denunciado por su propia hija por violación: “Y lo han dejado libre. Yo tengo miedo porque si lo dejaron libre por la violación de su hija, es muy probable que no lo agarren y si lo agarran, lo van a dejar libre. Me da mucho miedo todo esto”.
El valor de Karina para denunciar a los tratantes también ha sido fundamental para identificar a clientes “importantes”, frecuentes, a quienes veía una y otra vez:
“Los podría reconocer. Son personas bien vestidas. Se ve que usan perfumes buenos, ropa Hugo Boss, y ellos son los que peor abusan de nosotras. Ellos son quienes nos obligan a tener relaciones con ellos. Si los veo los podría reconocer”, narra
–¿Sabes si algunos eran funcionarios de alguna Delegación? –se le preguntó al rendir declaración.
–La mayoría eran personas que tenían puestos altos en delegaciones, inclusive iban policías, vestidos de policías.
Antes de terminar, se emociona:
“…Pedirles, suplicarles a las personas que están viendo esto que nos ayuden a parar todo esto. Que ellos son quien tiene la última palabra a final de cuentas. Yo puedo decir todo lo que he vivido. Pueden ser sus hijas quienes estén allí, sus familiares. Yo quiero seguir ayudando a personas así como yo, a niños abusados como mis hijos. Y suplicarles a las autoridades, pedirles que nos ayuden a cerrar todos estos lugares porque hay muchas familias sufriendo. Y habemos muchas mujeres sufriendo”.
Dice que finalmente se animó a denunciar por sus hijos: “Al saber de la violación de mi hijo. Eso fue. Me violaron uno tras otro, me golpearon, me dejaron cicatrices para el resto de la vida que nunca voy a olvidar. Pero mis hijos son lo más importante. Y son ellos quienes me dan valor y fuerzas para poder haber hecho esto”.

Perla 

“Yo lo vi con mis propios ojos. Muchas y muchos lo vieron”, dice Perla.
Está segura de que aquel hombre que “iba dos veces por mes” al Cadillac era Jesús Ortega Martínez, ex dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Diputado federal en tres ocasiones, Senador de la República y actual líder de la corriente Nueva Izquierda.
Así lo declaró ella ante las autoridades:
“Un cliente que recuerdo muy bien su rostro, que yo no sabía quién era pero después investigué porque me llamaba mucho la atención, porque una compañera me decía: ‘Me lleva, me paga 10, 15 mil pesos’, y yo no sabía quién era, hasta que me dijo: ‘Es el presidente del PRD’”.
Agregó:
“Entonces yo tuve esa inquietud de verlo, para ver quién era el presidente del PRD; y como iba una o dos veces por mes o luego variaba cada dos meses, dije: ‘¿A ver quién es?’. Y, efectivamente, sí me di cuenta que, efectivamente, era el presidente del PRD, Jesús Ortega o Arteaga. Él iba y siempre estaba. Como que él ya tenía a su chica. La esperaba. Se tomaba uno o dos tragos y ya. La chica se vestía y salía, y se iba con él”.
El testimonio de Perla ha sido muy importante para mantener en prisión a los tratantes. Ella conoció, en el Cadillac, las entrañas de la trata de mujeres con fines de explotación sexual.
[Nota de Redacción: El 25 de noviembre pasado, Sanjuana Martínez, autora de este reportaje, publicó el anterior testimonio en su columna “Consumidores de sexo comercial” . Jesús Ortega solicitó a SinEmbargo derecho de réplica el 26 de noviembre a las 13:33 horas. Su respuesta fue publicada a las 13:59 horas de ese mismo día ].
“Yo lo vi [a Jesús Ortega]. Llegué a verlo varias veces. Y cuando ella me dijo [la mujer que, según su testimonio, se iba con él], yo me fui a buscarlo a Internet y dije: ‘Sí es’. Él llegaba a su mesa. No pasaba de un trago. No se le acercaba a las chicas. Ya nada más veía a la chica, ya sabía y vámonos”, confirmó Perla en una entrevista posterior, realizada por la reportera para este reportaje.
Perla cuenta que la mujer que frecuentaba Ortega era una “chica mexicana como de 28 años, poco guapa, pero sencillita y delgadita”.
“Lo que tenía la chica es que era muy audaz. Pienso que por eso se llevaba bien con él. Se veía que la chica era muy inteligente. No andaba como diciéndole a todo mundo. A mí me lo contó porque se dio la situación de estar allí. La chica me preguntaba: ‘¿Tú sabes quién es él?’ Yo le dije que no, y me dijo: ‘Jesús Ortega, presidente del PRD’”, insiste Perla.
–Él lo niega –se le dice en entrevista.
[Los audios de esta entrevista se encuentran en poder de la reportera y de SinEmbargo].
–Claro, él lo va a negar. Lo va a negar porque no le conviene.
–¿Por qué crees que lo niega?
–Porque estamos hablando de una persona pública, política. Él tiene que dar una cara ante la sociedad. No puedo decir: ‘Sí, lo hice’, puesto que se le caería toda la carrera política.
–¿Sería bueno publicar la lista de los hombres que van allí, de los hombres importantes?
–Pues sí sería bueno publicar la lista, porque desgraciadamente en la política hay gente buena y gente mala, como lo usan para su propio beneficio y como lo usan para bien de la sociedad. Por lo tanto, de alguna manera ellos lo usaban para bien propio, para obtener más cosas tanto económicas, como favores. Sería importante publicar la lista para que a estas personas se les cerrara políticamente hablando. Como ciudadanos, cuando emitimos un voto a senadores, a gobiernos, estados, hasta diputados, estamos confiando en ellos como ciudadanos que van a hacer un bien a la sociedad, no un bien propio. Sí sería importante para vetarlos de alguna manera y quitarlos. Dejar tiempo que realmente haga su trabajo y que ayude a la sociedad y que se confíe en ellos. Estamos hablando de que tal vez él ahorita diga… lo va a negar. Pero allí estuvo. Mis ojos lo vieron. Mis ojos lo vieron y muchas chicas lo vimos. Allí estuvo…”
Añade:
“Como yo he comentado, qué bueno que se sepa tantas cosas porque desgraciadamente los hombres cuando van a este tipo de lugares no saben ni qué está pasando. No saben que hay una esclavitud, no saben que hay violaciones. No saben que somos obligadas a hacer ciertas cosas y ellos quieren ir por diversión. Y en lugar de estar cerrándose eso, se está propagando a más”.
–¿Cómo ves que Jesús Ortega sea el esposo de la Senadora que está impulsando la reforma a la Ley de Trata, justamente?
[Nota de Redacción: Este tema también es tratado por Sanjuana Martínez en su columna de opinión “Consumidores de sexo comercial”, que a Jesús Ortega  le pareció “simple y llanamente expresión de una vulgar felonía”].
–Es que ahora sí que esta mal. En principio, como Senadora, si estoy impulsando una ley, si tengo realmente valor, si tengo hacia los demás, primero que nada, me retiraría porque ya me están diciendo que mi esposo estuvo en ese lugar, aún negándolo él. Hay gente que lo vio.
–Y no solamente una vez. Como dices tú, iba dos veces al mes…
–Claro, hay que saber como ganar, como perder. Y pues son cosas que se hacen a escondidas a otros, entre comillas, pensando que nunca se va a saber la verdad.
–Por eso lo niegan…
–Siempre siento que lo van a negar.
–Y él siempre se iba con la misma…
–Con la misma chica. Él salía con ella.
–¿Y a dónde la llevaba?
–A un hotel.
–Y luego la regresaba…
–Ella me llegó a comentar: “De aquí me voy para mi casa. Con el pago que me da, ya ni regreso a trabajar”.
–¿Ya no regresaba?
–No, ya no. Ya le había hecho la noche. Era muy buen cliente.
La reportera buscó al actual líder de Nueva Izquierda, a través de su jefe de prensa, para que opinara sobre los dichos de Perla. No hubo respuesta.
Tampoco respondió la Senadora Angélica de la Peña, a quien se le solicitó, igualmente, una entrevista.

CHAMPÁN PARA TODAS 

Perla fue testigo del nivel de vida que se daban los “clientes VIP”: diputados, senadores, funcionarios, alcaldes, gobernadores, artistas, funcionarios de primer nivel. Así lo detallan otras esclavas sexuales en sus declaraciones ante las autoridades.
“En cuestiones de personas públicas con las que estuve, no me aprendí todos sus nombres. Pero sí llegue a estar con diputados, senadores, funcionarios, artistas, jugadores de fútbol. En una ocasión cuando se cerró el Cadillac y nos fuimos al Nick, que está en Eje 10 e Insurgentes. Llegó la Selección Mexicana. Entonces sí había de todo y también había privados donde se hacía de todo. ¿Por qué era obvio? Un artista o un funcionario no era cualquiera; para ellos, mejor en el lugar que salir con una chica”.
En ocasiones las chicas eran trasladadas a otros lugares para dar servicio a hombres “importantes”.
“Esa vez, había una montaña de cocaína, pastillas de todas. Y nos dijeron: ‘mamacitas, lo que quieran, ¡atásquense!’ Todo el hotel tenía seguridad, armas en entrada y pasillos. Cuando sucedió esto, estaban esperando a una persona y me enteré por sus comentarios que era al parecer el subprocurador en aquel entonces, una persona que estaba a cargo del bien. Y le dijeron: ‘Mira, chiquito, lo que te trajimos para arreglarnos’”.
Cuenta que eran los clientes los que les pagaban por drogarse. Y que entre las chicas, había menores de edad.
La víctima señala que había cuentas hasta de 300 mil pesos. “Iban políticos y narcotraficantes. ¿Cómo nos dábamos cuenta? Se cerraba el Salón VIP. Ellos pagaban por el salón. Y llegaban 10 hombres y elegían a las chicas. Personas normales, pero se veían con ese poder, prepotencia, todo. Gente con dinero. Y pagan inmediatamente a las chicas: ‘A ver, cuánto me cobras?’ La relación sexual nosotras las cobrábamos a 3 mil o a cómo se dejara el cliente y luego pedíamos champán porque era la comisión más alta. Y ellos decían: ‘¡Champán para todas!’ y hasta mandaban traer rosas. Todo lo que ellos quisieran, mandaban traer”.
Luego cuenta que eran obligadas a dar servicio gratuito a los funcionarios de la Delegación correspondiente a la ubicación del lugar donde trabajaban. En el caso del Cadillac, la Miguel Hidalgo.
“Nos obligaban a hacerlo en diciembre. Era como darles su aguinaldo”, dice.
A las mujeres las dividían entre esculturales, bellas, mexicanas y extranjeras  centroamericanas, venezolanas, búlgaras, francesas. Y rusas, que eran señaladas como las Triple A.
Y luego estaban las feas y “gorditas”. A la mayoría les exigían operaciones de busto y liposucción: “Los meseros tienen que pedir bebida; 200 pesos por boleto para hacer un baile. Tres boletos privados con cortina media abierta; cuando compraban de cinco a 10 boletos se podía cerrar totalmente la cortina. Si hacías 20 boletos, ganaba 4 mil pesos. Éramos usadas como objetos”.
A los clientes había que emborracharlos y sacarles la cartera para ver cuánto efectivo traía y cuáles eran sus tarjetas de crédito. Cuando por alguna causa no tenían para pagar completamente la cuenta, eran golpeados por los elementos de seguridad.
“Para ver cómo ellos podían transar al cliente, le sacaban el efectivo y las tarjetas porque el cliente ya estaba muy drogado. Me tenía que operar para estar en ese lugar; tenía que mantenerme a como ellos creían o querían que estuviera. Chicas delgaditas no las aceptaban porque estaban delgaditas. Siempre me decían que estaba gordita; que no pasaba. Me operé, obvio; ya tenía lipo, busto, me seguían diciendo que no entraba. Ellos hacían una lista en la entrada de chicas que no podían pasar. ‘¿Es que sabes qué? Estás engordando…’ Es un maltrato psicológico”.
Las extranjeras eran aparte: “Yo no alcanzaba a comprender por qué no platicaban con nosotras, pero cuando había operativos eran las primeras que salían. Ellas decían que tenían un novio y que el novio las había llevado a trabajar. Eran chicas que se veían agobiadas y tristes. Las traían de un hotel y las dejaban allí. Y no tenían autorización para hablar con nadie. No tenían documentación para estar en el país”.
Las mujeres estaban expuestas a la violencia de unos y otros:
“Me subí a una camioneta donde iban seis, siete hombres. En ese transcurso sucedió que dos promotoras fueron violadas por los mismos clientes. Era una manera de arriesgar. Y aún sabiendo todo esto, ellos decían: ‘¿Sabes qué? Tú tienes que tarjetear’”.
Las drogas abundaban en el interior del Cadillac, de acuerdo con sus testimonios. También los eventos especiales: “Sí había drogas por las mismas chicas, había sexo allí adentro. Ellos decían que no, pero sí era cierto: ‘Con dinero baila el perro’. Cuando un cliente quería droga se la pedían a seguridad y tenían los datos de los vendedores en Zona Rosa. Había eventos: el Super Bowl; con atracciones para el lugar lesbian, shows de lesbian, bailes en grupo. Noviembre, Día de Muertos, tenían qué bailar coreografía de Michel Jackson”.
Entre los asiduos, Perla señala también al llamado Diputable, Francisco Solís, mejor conocido como “Pancho Cachondo”. Y que había cuentas de 250 y 300 mil pesos.
La relación del dueño con funcionarios era continúa y ellas tenían que darles servicios especiales. Los de la Delegación Miguel Hidalgo “tenían todo. Yo no entiendo de dónde venga que tenían todo. Por ejemplo, los días de asueto que no se vendía o Ley Seca, ellos abrían; nada de que está cerrado. El servicio sexual gratuito era ‘el plus’ porque les daba cantidades, su dinero, su lana. En una ocasión alcancé a escuchar que les dieron 50 mil pesos.
“Necesitamos pagar para que no nos cierren. Ya saben, chiquitas, se ponen lindas. Lo que les pidan; si quieren con dos, con dos”.
En una ocasión las llevaron a un departamento ubicado en la Glorieta de Vertis. “Me di cuenta que eran funcionarios porque ya estaban allí esperándonos y así… para hacer la fiesta a gusto. Y nos dijeron: ‘Ya saben, chicas, ustedes no nos conocen. A lo que vamos [es] a hacer el favor’”.
Perla reflexiona y hace balance de su estancia en el Cadillac: “Yo lo que pienso es que era una chica sin amor, con un vacío, y con una necesidad muy grande de mantener a mis pequeños. Este tipo de lugares en realidad abusan de las chicas, porque la mayoría de las chicas éramos madres solteras. También las chicas extranjeras. Llegué a platicar con una venezolana y decía que en su país había mucha pobreza y venía buscando salir adelante. Creo que como mujer, madre soltera, no importaba si me ponían un horario, no importaba si me decían que le sacara más copas al cliente”.
Como consejo, dice que es importante no dejarse llevar por la primera impresión: “Si alguien les habla bonito y les dice: ‘Aquí vas a ganar mucho dinero’, que se pregunten qué voy a hacer. ¿Por qué me van a dar ese dinero? Porque [es] una de las cuestiones en mi reflexión. La gente dice: ‘Ganan el dinero bien fácil’. Pero sí nos arriesgamos mucho, desde el hecho de que el cliente, tenemos que hacer el servicio sexual que él pida o sea ponte así, hazle así, ahora hazme esto o hazme aquello. Y eso es un maltrato psicológico, independientemente de que ellos están pagando, si tenemos que hacer lo que ellos digan. Una vez me llevó uno y estaban a dos. Yo no lo llegaba a ver como un abuso o un maltrato; por esa falta de amor hacia mí misma”.
Según Perla, se unen la necesidad económica y de amor. Pero finalmente el trabajo resulta peligroso:
“Hay muchas anécdotas de cuando salen chicas y no saben con quién salen y en los mismos hoteles las golpean los propios clientes. Hubo casos. Como el de una chica que la enmaletaron ya descuartizada, la mataron. Donde a otra chica la aventaron del quinto piso de la ventana del hotel. Y esos riesgos por la cuestión de la necesidad no los alcanzamos a percibir”.

Elvira 

Estar en el lugar equivocado a la hora equivocada puede cambiarte la vida. Elvira sabe de eso.
No entiende por qué fue elegida, pero supone que se debe a su juventud y belleza. Aquel día eran las 4 de la tarde y caminaba tranquilamente por una de las calles de la colonia Anzures, muy cerca del Cadillac.
Un coche se le acercó y la fue siguiendo. El conductor la invitó a subir y la invitó a que tomaran algo para hablar de trabajo. Ella pensaba que sería hostess en un restaurante, función que desempeñaba en su anterior empleo. Pero al llegar al lugar, le aclaró que sería “boletera, bailando y yendo a los privados”.
Elvira no le tomó importancia, porque iba a rechazar la oferta.
Antes de irse, sin embargo, su enganchador le invitó un tequila.
“Me sentí rara, mareada, no podía ubicar las cosas. Para cuando él llega a la mesa… le di como un trago y de allí ya no me acuerdo de nada”.
Llorando, mientras ofrece su declaración, dice que no sabe cuánto tiempo paso allí. “No sé a qué hora me sacan ni como me sacan. Despierto como a las 12 y me va metiendo un hombre a un hotel. Me metió, me quitó toda la ropa y me aventó a la cama. Después él se quito toda su ropa y otra vez, me violan”.
Aún en shock, Elvira pudo articular palabra y preguntó al sujeto identificado como Agustín: “Por cuánto me han vendido? El contestó: “Por nada. Yo solamente estoy probando la mercancía”.
Luego la llevó al Metro Garibaldi. Pero el sujeto le dijo que era peligroso que se fuera sola. Y así, después del abuso que había sufrido, la convenció. “Pienso que su insistencia me hizo creer que en verdad él me quería ayudar. Pienso que no analizaba muy bien que me acababa de violar. Me subí otra vez. Me dijo que ya no llorara, que por lo menos yo iba a llegar a mi casa, que porque muchas no llegaban y porque no me habían golpeado. Y me debería sentir bien por eso”.
Al llegar a su casa, no pudo contar lo que le había pasado a sus padres. Pero sí a su abuela, quien la animó a interponer una denuncia.
Su testimonio ha sido fundamental para mantener en prisión a los tratantes del Cadillac.
Elvira no quiere recordar más. Pero debe explicar lo que pasó dentro del table dance de donde rescataron más de 40 mujeres víctimas de trata.
“Fue en la zona VIP, donde hacen los privados. Allí me metieron. Solamente tengo un pequeño recuerdo: cuando un hombre me está penetrando. Es todo lo que recuerdo. La gente que está en esos lugares no es buena. Que no crean. Es todo lo que tengo que decir”.

HOMBRES DE PODER 

La trata de mujeres y niñas está vinculada a redes compuestas por los dueños de este tipo de negocios en connivencia con funcionarios de todos los niveles: gobernadores, diputados, senadores, alcaldes, empresarios, de acuerdo con las dos organizaciones más importantes contra la trata de personas: la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (Catwlac, por sus siglas en inglés) y Unidos contra la Trata.
Para ambas organizaciones, los vínculos entre dueños de estos negocios y los políticos, funcionarios y policías, son conocidos hace años.
“Deja tanto dinero que tiene la virtud de corromper al más alto nivel político y al más alto nivel económico”, dice Teresa Ulloa, directora de Catwlac.
Añade:
“Yo no pongo las manos al fuego por ningún político de ningún color, ni de ningún partido. Hay consumidores de todos los partidos. Es el ejercicio del poder, y al final el sexo de paga es una expresión de contratar o alquilar un cuerpo para hacer con él lo que se les de la gana. Pero los estudios demuestran que ni placer sienten. Es simplemente el hecho de ejercer poder sobre alguien que no puede poner condiciones o resistirse. Y como está naturalizado y normalizado, se acepta”.
Según el último informe de Catwlac, la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual deja en México 10 mil millones de dólares.
Y son cuatro los grupos criminales que han incursionado en este tráfico humano: los cárteles del Golfo, Los Zetas, Nuevo Milenio y los Caballeros Templarios.
“Deja mucho dinero”, dice Ulloa. “No deja dinero la trata en sí, sino las formas y modalidades de esclavitud y explotación sexual porque, además, socialmente está naturalizada y normalizada y todavía estamos regidas bajo un sistema patriarcal que nos reduce a eso: a trofeos, a objetos que se compran y se venden”.
Ambas organizaciones, mencionan el “modelo sueco” como ejemplo y aspiración en México. Allá se aplicó una estrategia concreta para reducir la demanda, haciendo una campaña de exposición de los clientes.
En ese país, las policías se vestían de trabajadoras sexuales y cuando llegaba el cliente le tomaban una foto y le aplicaban una multa.
Cada semana eran publicadas las fotos de los clientes en el Diario Oficial. Eso ayudó finalmente a disminuir un 50 por ciento la trata de mujeres y niñas.
“Las mexicanas tenemos el derecho a aspirar al modelo sueco. Al reducir la demanda, reduces la trata y la explotación sexual infantil y obligas al Estado a que genere opciones reales de oportunidades de vida digna para las mujeres y una opción de salida”, dice Ulloa.
De acuerdo a estadísticas de organismos dedicados a la defensa de la mujer, México ocupa la quinta posición en trata, con 800 mil adultos y 20 mil niñas que sufren de algún tipo de explotación sexual o laboral. Se han identificado a 47 redes aún sin desarticular.
Generalmente mujeres jóvenes y niñas son engañadas, secuestradas, trasladadas, amenazadas y usadas para ejercer el trabajo sexual.
En el mundo hay 27 millones de personas víctimas de trata. Entre ellas, niñas de entre 5 a 15 años de edad.
 





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