El cuento de este blog es pensar en voz alta sobre la libertad, sus derivaciones, sus obstáculos, sus perversiones...la vida como hecho virtual y las virtualidades vivibles.
sábado, 8 de octubre de 2011
El Monstruo
Aún no quiero creer, me quiero resistir a tomar las medidas necesarias.
Es resistirse a otra forma de creer, no querer aceptar que la vida misma
Ha sido colonizada por estas nuevas acciones, que ha llegado
Con la brutalidad de una pesadilla a la realidad, con la fuerza de la verdad
No quiero escuchar, creer que ha desaparecido, que ha huido,
Que no puedo más alcanzarle, que se han sustraído para ponerse a salvo
O que no lo lograron, que no basta ya con pedir calma, con restaurar el orden
Con volver atrás con ser lo que se ha sido, que hay que abrir los ojos
Porque no los tiene abiertos ni quien siempre advirtió que había que hacerlo
Que hay que abrir los ojos y cambiarlo todo y que es real que todo lo hecho
Puede perderse, pero peor aún, que no ha servido ahora, de pronto, de golpe,
De nada, que las cosas han tornado: lo que antes era mera virtualidad, la amenaza,
Ahora es lo real, y lo cotidiano, lo rutinario, lo formal, lo responsable es ahora
El simulacro, la fuga, lo irreal, el escape. Ya no puedo escapar o pretextar los temores
Busco ahora como refugio lo que antes era indispensable e inescapable.
Está aquí: y ahora tras predicar que había que dejar de creer en las narrativas propias
Para ver la originalidad y exclusividad de lo real, lo no predicado, imprevisto,
Ahora que en su peor manera, se ha hecho lo normal, lo impuesto, quiero creer
En mis deberes, en mis responsabilidades, en mis labores, en mis ahorros,
en mi esfuerzo, en todo lo que se ha acabado. Es igual que dejar una casa:
aceptar que la amenaza es demasiado poderosa: la inundación o el deslave es real:
asumir que hay que dejarlo todo, que no hay otra posibilidad: la amenaza es real:
es como si de pronto se hubiera materializado el monstruo siempre soñado:
el monstruo imaginario era temido, producía miedo: no conozco la palabra
para este sentimiento frío que obliga a replantear absolutamente todo sin bases,
reformular todo sin nociones, actuar sin supuestos, sin garantías sobre todo.
El monstruo era una figura ideal: una información virtual: una imaginación.
¿Qué es esto caído, plantado, puesto, instalado frente a los ojos?
No he querido creer y he propuesto hacer, pero todo eso ahora
Como mera simulación, todo lo hecho y dicho, queda como mera ilusión.
Todo se ha perdido. Lo que antes era información hoy son hechos y ahora no puedo
Procesarlos como información: parálisis. La conozco, la he visto: la vivo. Negación.
Estamos todos: me siento sumado a una masa vista y descrita.
Demasiado cerca. Demasiada información. ¿Dónde comienza la imaginación?
¿Cómo se combate? Asombra la enorme fuerza que muestran los sobrevivientes:
Pero ninguno de ellos sabe que la consiguió, ni como sobrevivió: aunque es evidente
Que su sobrevivir es mero desgaste. No queda más que esa fuerza sin nombre
Que se siente como lo más humano, lo más profundamente humano:
Uno reconoce que de eso hablaban Primo Levy, Imre Kertéz, Víctor Frankl,
Es lo mismo: Imposible no pensar en el Mascaró de Conti y en toneladas
De informes periciales: como pasar al momento forense sin transitar el en-medio.
Como vislumbrar el amanecer, sin la noche: transitar con éxito el callejón sin salida.
Apenas la intuición de comenzar a caminar, de juntar la fuerza de los dolientes,
De los sobrevivientes: adelantar los golpes, cicatrizar las inevitables heridas,
Conjurar la inercia del monstruo instalado, masivo, inmutable.
Lo que viene y tomar aire para el choque con el agua, para el golpe inminente.
Responder, resistir, atravesar la noche, resurgir de la profundidad obscura,
Zurdir como pez a un cielo nuevo, abierto, antes de sumergirse.
Construir la consciencia del sobreviviente, la fuerza de los afectados,
La convicción de los que luchan: escuchar a los demás, hacer escuchar a los más.
Está aquí, llegó, está instalado, el daño es real, la resistencia también.
Recordar que donde antes medró florecen jóvenes iguales a los que eliminaron,
Que también eso es inmortal: ojalá lo entendieran desde ahora quienes apuestan
Al aniquilamiento: quien se juega el todo por el todo: todo pasa, todo renace:
El dolor, aún infinito, es individual; la vida, la vitalidad, aún limitada, no.
Todo a la larga se sabe, todo a la larga, de una manera u otra se paga
Y todo monumento, todo régimen termina en ruinas, y la vida surge de las ruinas.
Los mapas se están redibujando: los países desapareciendo, las instituciones
Muriendo: para eso hay que destruir las casas: comienzan destruyendo las casas:
Para eso se instala al monstruo adentro: en la plaza, en las calles, la carretera:
Entra por las televisiones a las salas y comedores y se instala en cocinas y recámaras:
Un día rompe la puerta con fuerza de hombres brutales y arranca todo.
El monstruo no parpadea porque no es alguien, no es alguno: así lo crearon:
Es un golem, un instrumento político, un plan, un manual: una justificación:
Viene con un ajuste económico, un fraude electoral, un plan de seguridad:
Se llama Irak o Yugoeslavia, Unión Soviética o Afganhistan: se llamaba.
Se llama nada: individuos buscando casa, rompiendo fronteras, acampando:
Migrantes sin papeles y sin países, explosión urbana y leyes de casa para los sin casa.
Bichicomers se llamaron un día en Uruguay, se emborrachaban y partieron un idioma
En Amsterdam muchos años después de que Albert Camus observando un Rembrandt robado, explicara en el Bar México City la parábola de Dostoyevsky: mirar al desesperado que salta al río: quien es quien mira, en quién se convierte quien mira:
lo describió la mujer ahora croata que en la misma ciudad pretendía enseñar
la literatura de un país que desaparecía y que ahora cruza en trenes
Una cosa sin países, moneda o fronteras llamada Europa donde millones se creen
Ciudadanos de una democracia que sólo protege a los Bancos. ¿Dónde duerme hoy Roberto Saviano? Quiero imaginar largas tardes tranquilas en interiores llenos
De nuevos objetos íntimos: las carpetas, las figurillas, recuerdos aunque sean reciente,
Tardes largas en una casa tranquila para Dubravka Ugrešić.
Millones de ciudadanos privilegiados en países verdaderos como Estados Unidos, donde pueden votar lo que quieren del menú y no decidir nada.
El trabajo no asegura nada. La resistencia no asegura nada, la violencia no asegura nada, la muerte no asegura nada.
Nada más americano que el desalojo de la hipoteca: en Detroit campean perros
Ferales en las calles, colonias y manzanas abandonas. Por fin Michael Moore dejó de perseguir a Roger, Roger se despidió a sí mismo, fin de Flint.
Volvemos al joven que sólo asegura la emoción del momento en que se decide si vive y muere, el momento en que se mima la acción de la pantalla
Una madre me vende el periódico y me pide convenza a su hijo: 18 años me cuenta
Que fue feliz mientras un marino se paraba sobre él y accionaba la ametralladora,
El cuerpo del hombre vibraba con violencia sobre él. No lo sabía:
Lo que me describía era el placer: una emoción que no conocía.
La adrenalina que en una sociedad global deprimida y desahuciada significa todo y tantas distintas cosas: es la misma adrenalina pero muy distinta.
La del abusador, torturador, violador asesino que la de la mujer destruida, convertida en cuerpo despedazado: todo el proceso que atraviesa el violador rompiendo las emociones, la historia, la sensibilidad, las ilusiones, las promesas en la belleza de la mirada, de las palabras, de los miembros, de los rasgos sexuales, la utopía implícita en la ropa, todo lo inenarrable de las convivencias vividas, posibles y soñadas:
Todo lo que no tuvo el violador desgarrador. Todo lo que atraviesa en el odioso proceso.
Y la vida, la escena a contrapicada: el dolor y la incredulidad instalándose de manera brutal en este cuerpo mirando la imagen brutal del ser que vomita tanta cosa horrible,
Consciencia del propio cuerpo como mero vertedero de cosas que no provocó, inutilidad de la inocencia: y la consciencia de que todo va a acabar, y el deseo de apresurarlo, el imaginar todo lo posible que viene, la información que va luego a torturar a toda la sociedad; y al mismo tiempo querer no saber nada, no imaginar nada:
No vivir lo invivible cuando se presenta como inevitable. Fin de las historias:
todo se vuelve dolor y sorpresa insoportable, no entender nada, no querer entender nada, no querer saber que nada más se va a saber, deseo imposible de paz, de final, de terminar, de no saber nada, impotencia, dolor infinito, el cuerpo propio como mero vertedero de la impotencia profunda, impotencia social, impotencia sicológica, impotencia sexual, impotencia humana, impotencia animal, impotencia profunda, infinita, impotencia y cobardía de la masa de carne frustrada, castrada, fracasada, que sólo canaliza fuerza, vector de violencia. Y finalmente un mero eslabón del sistema de mando que manda incluso sobre quienes no manda: basta autorizar el contrabando de armas para destruir, torturar y aterrorizar a un país. Tecnología profunda, política pura.
En ambos casos el fin del deseo: el fin de la vida. Los dos están muertos, pero el violador/desgarrador puede reproducir el proceso una vez más: al infinito:
La locura, sinrazón de las cifras del campo de algodón, de las fosas comunes,
De las morgues, de los depósitos de huesos. Sinrazón de números
Porque cada acto de esta violencia es infinito e inconmensurable, incontable,
Cifra exacta del infinito, abismo. Cada acto de violencia es abismo.
El abismo instalado es el monstruo, ahora, apenas ahora lo entiendo,
Apenas tras escribir esto lo entiendo, pero no es consuelo.
Una llamada no respondida: una casa vacía es abismo sin consuelo.
La mirada de la señora, de la hermana, del hijo que busca al o la desaparecido, desaparecida.
Abismo en la mirada, abismo en el corazón: los deudos se vuelven tan profundos
Que no caben en el abrazo, que no se mojan con el llanto de los otros.
Ellos ya no lloran, pero en eso asombran, impresionan, son tan profundos.
Son tan serenos como uno quisiera la prisión, el abandono o la muerte de los queridos.
Son tan profundos como el vacío. Son tan profundos.
Un chileno comparó las fosas en el desierto de Arica con el Universo,
Con lo que miran los grandes telescopios europeos construidos a pesar/gracias durante
La dictadura sobre los huesos de los desaparecidos, extraídos, perseguidos,
Personas comunes que a alguien le parecieron innecesario, excedentes,
Que creyó que no renacerían, que sus ideas no volverían, que nadie
Miraría otra vez el cielo con los mismos ojos húmedos de Camila Vallejo
(en la fotografía del día llora gaseada y mojada por “el guanaco” de Piñeira),
Y encontraría otra vez la verdad, y la diría, y retaría chorros de agua y macanas.
Nadie más volvería a…Pero todos volvieron, todos están aquí. Nadie se ha ido.
Hay que pisar con cuidado aconsejaba Omar Al Khayam: sobre todo en el desierto:
Sobre todo donde no aparece nada, sobre todo la arena, la más fina arena
Porque ahí están todos: víctimas y victimarios en la misma arena.
Conozco como entra a sentarse en los sillones de la sala o del comedor:
A través del noticiero: lo filtran por la noticias, en el discurso del lector del telepronter.
Está en las imágenes editadas, en las palabras resaltadas, en el anuncio de las obras,
En el anuncio de las empresas, en los cuerpos perfectos de las modelos,
En las sonrisas de los actores: nada pasa, sufran mi historia ficticia
Y escuchen esta narrativa del escándalo nuevo, escuchen la cifra.
Se sienta, se instala. Pero no hay peor manera que una llamada no escuchada.
Que un teléfono que ya no llama, de la falta de respuesta.
Hay una incredulidad especial muy particular.
Las escuché en el asiento trasero de un camión urbano:
Pero la regadera estaba abierta, la puerta abierta, la ropa estaba en la cama.
¿Qué hacemos?, ¿Qué hacemos? La enorme voluntad de no querer aceptar.
Las formas de voluntad de no querer aceptar, los grados de negación.
El triunfo del temor, sobre todo frente a ese monstruo que no está ahí
Que todavía no llega, que es distinto al de que se instala, que se planta.
Las palabras, las formas, las conversaciones aún están.
Aquí las tenemos. El miedo y el deseo. Marchar, caminar, hablar.
Actuar, trabajar, evitar, construir, hacer. Todavía, todavía.
Hablar, hacer estallar la impunidad. Hacerlo explotar.
Está aquí, aquí estamos. No vamos a callar ni a aceptar.
Cada vez que lo han intentado, tarde o temprano vuelve a brotar,
Madrid, Belfast, Buenos Aires, Santiago, todo vuelve, todo vuelve.
Lo proclamó el Chilám Balám: “toda sangre vuelve, encuentra su asiento, madura”.
6 de octubre, 2011.
martes, 20 de septiembre de 2011
Falacias de la Modernidad y Alternativa o “la Culpa es de la Clase Media”.
Dos Grandes Falacias de la Modernidad que son al mismo tiempo sustrato ideológico de una economía de progresiva destrucción de lo social y lo ambiental:
1) El principio básico de la modernidad es, como establece el Acta de Independencia de Estados Unidos, el derecho de cada individuo de buscar su felicidad.
Esto se ha convertido con el paso del tiempo en una especie de obligación, único sentido legítimo de vivir: ser feliz.
Esto por supuesto legitima todo tipo de egoísmo y de mezquindad moral: en palabras de Johannes Wolfang Goethe: “me engaño y soy feliz”.
Es decir, que se justifica cerrar los ojos o mirar a otro lado frente a todo hecho desagradable, inmoral o amoral que pudiera afectar nuestro “ser felices”. Por eso estamos atrapados en lo que La Teoría de Juegos llama “el dilema del prisionero”: siempre alguien va a abusar, si yo no abuso seré el único que no disfrute.
Esto incluye, sobre todo visto bajo la nueva ética que supone la conciencia de los procesos ambientales mal llamados ecológicos, la posibilidad de ignorar la destrucción de los recursos futuros bajo el criterio de la “felicidad” que nos produce el goce actual. Más y además, el goce no compartido con los contemporáneos, goce y destrucción privada de bienes globales.
En otras perspectivas culturales el sentido es vivir “moralmente” y bajo ese rubro cabe un rango amplio de servidumbres y responsabilidades de sociedades antiguas y tradicionales, pero que puede redefinirse de acuerdo al conocimiento de condiciones de convivencia y supervivencia colectiva transgeneracional actuales (principios sociales y ambientales).
2) En este mismo sentido la idea de felicidad se reduce al mismo tiempo a una cuestión meramente de elecciones. Ser libre se reduce a tener la capacidad de elegir y la felicidad está relacionada meramente con la posibilidad de elegir “bien”. Ahora, al reducir todo a “elegir”, automáticamente convertimos todo en intercambiable: el problema es entonces meramente de ponderaciones y compensaciones. De ahí es que se establece una condición de que todo en el fondo es similar y puede ser sustituido. Y esto se convierte finalmente en la base de la erosión definitiva tanto de la calidad de vida individual como colectiva como ambiental. Todo puede cambiarse por otras cosas y finalmente por dinero. Progresivamente cada cosa que se va cediendo termina convirtiéndose en una lógica jerarquizada donde vale más tener dinero que tener un bosque, que tener una milpa, que tener una casa. Es la lógica denunciada en el manifiesto comunista y reexplicada para la modernidad cultural por Marshall Berman de que “todo lo sólido se desvanece en el aire”. Esto sobre todo domina la lógica de la destrucción ambiental y de las ciudades, instituciones, cuerpos y clases sociales. El ejemplo más inmediato es el de la opción de sacrificar la salud trabajando horas extras para ganar más dinero, dejar de vivir en el campo para ganar más dinero en la ciudad, destruir una playa o un bosque para construir un hotel. Esto igualmente, como lo recuerda Berman, lo expone con gran claridad el mismo Johannes Wolfang Goethe al inicio del Segundo Fausto.
3) Luego entonces, quizás habría que replantearse otra vez que el sentido de la vida no es “ser felíz”, ser consumidor y elegir, sino vivir una vida intensa. Seguir el consejo de Rainer María Rilke y entender que sólo se está verdaderamente vivo cuando se acepta lo terrible de y en la propia vida.
4) Como fácilmente podemos identificar el primer y segundo principio son las bases con las que se identifica ideológicamente a la Clase Media. Si se fijan, cuando desde los propietarios, trabajadores o excluidos, o cualquier posición alguien se refiere a la Clase Media, se habla de quien tiene acceso a todos los gozos, tiene capacidad de consumo o sea de elección. ¿Elección para qué? Para poder ser felíz. Es desde afuera y si es que objetiva y de manera permanente existe alguien que vive en ese estrato y condición social, el espacio de los felices. Quienes además, cuando se autoidentifican y manifiestan, expresan o son identificables, por ser los que de manera automática y esencial no tienen culpa o responsabilidad de nada y de entrada tienen el derecho, se autoasignan, se reconocen y exigen, el derecho a exigir a los demás siempre desde una posición de “autoridad moral”, que también siempre es innata en cuanto a que no tienen responsabilidad porque no son los propietarios o los jefes, y en cuanto a que a diferencia de los explotados, pobres, marginados o excluidos, ellos si saben y sobre todo saben cuáles son sus derechos (ser felices y elegir). Como caso ejemplar podemos recordar el de la esposa del “chacal de Iztapalapa” que aceptó prostituirle a sus hijas y la esclavización de su hijo con el pretexto de que el tipo la convenció de que así vivía la clase media, y por lo tanto la clase media tenía la culpa de su condición. Hay que preguntarse si la clase que se identifica como la no culpable ni responsable tiene, efectivamente, culpa de algo
1) El principio básico de la modernidad es, como establece el Acta de Independencia de Estados Unidos, el derecho de cada individuo de buscar su felicidad.
Esto se ha convertido con el paso del tiempo en una especie de obligación, único sentido legítimo de vivir: ser feliz.
Esto por supuesto legitima todo tipo de egoísmo y de mezquindad moral: en palabras de Johannes Wolfang Goethe: “me engaño y soy feliz”.
Es decir, que se justifica cerrar los ojos o mirar a otro lado frente a todo hecho desagradable, inmoral o amoral que pudiera afectar nuestro “ser felices”. Por eso estamos atrapados en lo que La Teoría de Juegos llama “el dilema del prisionero”: siempre alguien va a abusar, si yo no abuso seré el único que no disfrute.
Esto incluye, sobre todo visto bajo la nueva ética que supone la conciencia de los procesos ambientales mal llamados ecológicos, la posibilidad de ignorar la destrucción de los recursos futuros bajo el criterio de la “felicidad” que nos produce el goce actual. Más y además, el goce no compartido con los contemporáneos, goce y destrucción privada de bienes globales.
En otras perspectivas culturales el sentido es vivir “moralmente” y bajo ese rubro cabe un rango amplio de servidumbres y responsabilidades de sociedades antiguas y tradicionales, pero que puede redefinirse de acuerdo al conocimiento de condiciones de convivencia y supervivencia colectiva transgeneracional actuales (principios sociales y ambientales).
2) En este mismo sentido la idea de felicidad se reduce al mismo tiempo a una cuestión meramente de elecciones. Ser libre se reduce a tener la capacidad de elegir y la felicidad está relacionada meramente con la posibilidad de elegir “bien”. Ahora, al reducir todo a “elegir”, automáticamente convertimos todo en intercambiable: el problema es entonces meramente de ponderaciones y compensaciones. De ahí es que se establece una condición de que todo en el fondo es similar y puede ser sustituido. Y esto se convierte finalmente en la base de la erosión definitiva tanto de la calidad de vida individual como colectiva como ambiental. Todo puede cambiarse por otras cosas y finalmente por dinero. Progresivamente cada cosa que se va cediendo termina convirtiéndose en una lógica jerarquizada donde vale más tener dinero que tener un bosque, que tener una milpa, que tener una casa. Es la lógica denunciada en el manifiesto comunista y reexplicada para la modernidad cultural por Marshall Berman de que “todo lo sólido se desvanece en el aire”. Esto sobre todo domina la lógica de la destrucción ambiental y de las ciudades, instituciones, cuerpos y clases sociales. El ejemplo más inmediato es el de la opción de sacrificar la salud trabajando horas extras para ganar más dinero, dejar de vivir en el campo para ganar más dinero en la ciudad, destruir una playa o un bosque para construir un hotel. Esto igualmente, como lo recuerda Berman, lo expone con gran claridad el mismo Johannes Wolfang Goethe al inicio del Segundo Fausto.
3) Luego entonces, quizás habría que replantearse otra vez que el sentido de la vida no es “ser felíz”, ser consumidor y elegir, sino vivir una vida intensa. Seguir el consejo de Rainer María Rilke y entender que sólo se está verdaderamente vivo cuando se acepta lo terrible de y en la propia vida.
4) Como fácilmente podemos identificar el primer y segundo principio son las bases con las que se identifica ideológicamente a la Clase Media. Si se fijan, cuando desde los propietarios, trabajadores o excluidos, o cualquier posición alguien se refiere a la Clase Media, se habla de quien tiene acceso a todos los gozos, tiene capacidad de consumo o sea de elección. ¿Elección para qué? Para poder ser felíz. Es desde afuera y si es que objetiva y de manera permanente existe alguien que vive en ese estrato y condición social, el espacio de los felices. Quienes además, cuando se autoidentifican y manifiestan, expresan o son identificables, por ser los que de manera automática y esencial no tienen culpa o responsabilidad de nada y de entrada tienen el derecho, se autoasignan, se reconocen y exigen, el derecho a exigir a los demás siempre desde una posición de “autoridad moral”, que también siempre es innata en cuanto a que no tienen responsabilidad porque no son los propietarios o los jefes, y en cuanto a que a diferencia de los explotados, pobres, marginados o excluidos, ellos si saben y sobre todo saben cuáles son sus derechos (ser felices y elegir). Como caso ejemplar podemos recordar el de la esposa del “chacal de Iztapalapa” que aceptó prostituirle a sus hijas y la esclavización de su hijo con el pretexto de que el tipo la convenció de que así vivía la clase media, y por lo tanto la clase media tenía la culpa de su condición. Hay que preguntarse si la clase que se identifica como la no culpable ni responsable tiene, efectivamente, culpa de algo
domingo, 18 de septiembre de 2011
Dos Citas de Wilde
Oscar Wilde:
"A veces pienso que la vida artística es una forma lenta y deliciosa de suicidio...Hay una tierra desconocida, llena de flores extrañas y perfumes sutiles, una tierra en la que el gozo de los gozos es soñar, una tierra en la que todas las cosas son perfectas y venenosas".
Frente a la tumba de su esposa: "Aunque me sentía profundamente afectado, era plenamente consciente de la inutilidad de lamentar nada de lo ocurrido. Nada hubiera podidos ser de otro modo. La vida es algo terrible".
"A veces pienso que la vida artística es una forma lenta y deliciosa de suicidio...Hay una tierra desconocida, llena de flores extrañas y perfumes sutiles, una tierra en la que el gozo de los gozos es soñar, una tierra en la que todas las cosas son perfectas y venenosas".
Frente a la tumba de su esposa: "Aunque me sentía profundamente afectado, era plenamente consciente de la inutilidad de lamentar nada de lo ocurrido. Nada hubiera podidos ser de otro modo. La vida es algo terrible".
sábado, 10 de septiembre de 2011
¿La Reelección es Democrática?.
En los últimos tiempos hemos visto como los demócratas "de los últimos tiempos"- muchos de ellos que no comentaron nada ante el fraude electoral de 2006- se han movilizado eficazmente en los medios de comunicación para promover una reforma política que textualmente coincide con la propuesta por Felipe Calderón, y que incluso hoy 7 de septiembre, fue reafirmada por este personaje, sobre todo en un contenido definido como fundamental: la reelección inmediata para diputados y presidentes municipales. Con esta petición llegaron incluso un grupo autodefinido como twitero a irrumpir en la comisión permanente de la cámara de diputados con la bendición de Javier Sicilia para enseñarle unos grandes relojes y la petición textual de aprobar la reforma tal y como está e inmediatamente. De haberlo hecho no habría otra manera de llamar eso sino golpe de estado. Pero además, lo extraño es que la petición democrática de Revocación de Mandato, es decir, que si un funcionario no cumple pueda ser despedido mediante algún procedimiento legal y democrático como el impeachment que existe en Brasil y Estados Unidos incluso para el Presidente, se llegó a la creencia de que la única manera de "castigar" a un político es evitar que se reelija (¡incluso ahora que no existe la reelección!). Esto sólo puede ser fruto de un razonamiento bastante retorcido parecido al de las mujeres maltratadas que justifican a sus maridos (como la mujer de Iztapalapa que dejó que abusarán de sus hijas bajo el argumento de que así viven los de clase media), o los secuestrados que creen que sus secuestradores los protegen en lo que es conocido médicamente como "síndrome de Estocolmo". Acertádamente Pablo González Casanova hablaba desde hace dos años de que en la sociedad, las clases medias, los asalariados con plaza, quienes obtienen todavía buenos ingresos y los ejecutivos, están viviendo bajo lo que se conoce como "percepción distorsionada", donde las personas se niegan a aceptar una realidad demasiado dura y creen lo que quieren creer. En los casos en que se ha estudiado en individuos esto es fruto de una violencia extrema o sostenida, o de un acoso permanente. Sólo así podemos llegar a pensar que un castigo para un político es que "no se pueda reelegir" porque la gente no va a votar por él, en un país donde lo normal es que no se respete el voto popular. Y esto también, sólo puede llegar a pensarse cuando ya de manera profunda las personas están convencidas de que las leyes son inaplicables y que la el ser funcionario y gozar de impunidad es un hecho natural e incontrovertible. La vieja solución de que se apliquen las leyes y que quienes cometan delitos o incumplimientos sean procesados, simplemente ha dejado de ser un horizonte posible para estas personas, y además renuncian a plantearse un proceso democrático como es el de la revocación de mandato, o incluso al de, siguiendo el ejemplo ya realizado por López Obrador en el D.F., de plebiscitos antes de terminar los plazos legales. El que estemos viendo la reelección inmediata de funcionarios como un hecho democrático no es más que un indicador, un síntoma, de lo enferma que está toda la sociedad mexicana. Y no hablo de los obvios: los narcos, los extorsionadores, "los políticos", ni de "la pandilla que nos robó el poder" como dice López Obrador, sino de nosotros, los que así creemos estar promoviendo la democracia.
Etiquetas:
democracia,
distorsión cognitiva,
Reelección,
Revocación de Mandato
jueves, 1 de septiembre de 2011
Alejandro Nadal explica la Crisis Actual.
La crisis que explota en el otoño del 2007 se nos presenta antes que nada como una debacle financiera. Pero sus raíces están en el comportamiento de la tasa de ganancia y en la reducción de los costos laborales. La globalización es una forma de organizar la competencia entre trabajadores del mundo entero para presionar los salarios a la baja...El estancamiento en el crecimiento de los salarios reales en economías avanzadas condujo a una contracción en la demanda agregada. Eso sólo podía contrarrestarse con el sobreendeudamiento de las capas medias y trabajadoras de la población. El crédito fluyó para hipotecas, autos, educación, electrodomésticos y, a través de la tarjeta de crédito, hasta para bienes de consumo duradero. La bursatilización de todo tipo de instrumentos fue un mecanismo nefasto para mantener en movimiento este proceso. Los préstamos basados en la agenciación de activos residenciales completaron el cuadro con la ilusión de una riqueza artificial para las capas medias.
La política monetaria estuvo al servicio de este proceso con prioridades sometidas a las necesidades del sector financiero. Las burbujas fueron la manera de mantener el proceso de crecimiento en las economías avanzadas.
La crisis estalló en el eslabón más visible de la cadena. El sector financiero se había desarrollado a través de mecanismos e instrumentos que no podían sostenerse más allá de unos cuantos años. Al explotar el sector financiero, se destruyó el mecanismo que había estado sosteniendo la demanda agregada.
En la evolución del capitalismo mundial, en el último tercio del siglo XIX fue testigo del rompimiento del enlace fundamental entre salarios y demanda agregada. La idea de mantener el crecimiento a través de las exportaciones se ha revelado como una salida falsa...Los países importadores que enfrentaron un déficit crónico, sufrieron la destrucción de su base productiva y de generación de empleos. Los flujos de capital permiten durante un cierto tiempo financiar artificialmente el déficit (como en México), pero a la larga, la crisis en esos países subordinados no pueden evitarse...
El crecimiento ha tenido que sostenerse con una sucesión con una sucesión continua de burbujas que al reventar conducen a periodos más o menos largos de des-endeudamiento. Cuando se produce un colapso de la demanda agregada, la inversión se detiene y, con ella, se frena la generación de empleo. Eso conduce a un amás intensa caída de la demanda agregada y así, en un círculo vicioso, se llega a la depresión. La demanda puede apoyarse en el gasto público, pero hoy la reacción neoliberal impide utilizar este instrumento. (Alejandro Nadal, Destrucción del Enlace Salarios y Demanda Agregada, La Jornada, 31 de agosto, 2011, p.28)
La política monetaria estuvo al servicio de este proceso con prioridades sometidas a las necesidades del sector financiero. Las burbujas fueron la manera de mantener el proceso de crecimiento en las economías avanzadas.
La crisis estalló en el eslabón más visible de la cadena. El sector financiero se había desarrollado a través de mecanismos e instrumentos que no podían sostenerse más allá de unos cuantos años. Al explotar el sector financiero, se destruyó el mecanismo que había estado sosteniendo la demanda agregada.
En la evolución del capitalismo mundial, en el último tercio del siglo XIX fue testigo del rompimiento del enlace fundamental entre salarios y demanda agregada. La idea de mantener el crecimiento a través de las exportaciones se ha revelado como una salida falsa...Los países importadores que enfrentaron un déficit crónico, sufrieron la destrucción de su base productiva y de generación de empleos. Los flujos de capital permiten durante un cierto tiempo financiar artificialmente el déficit (como en México), pero a la larga, la crisis en esos países subordinados no pueden evitarse...
El crecimiento ha tenido que sostenerse con una sucesión con una sucesión continua de burbujas que al reventar conducen a periodos más o menos largos de des-endeudamiento. Cuando se produce un colapso de la demanda agregada, la inversión se detiene y, con ella, se frena la generación de empleo. Eso conduce a un amás intensa caída de la demanda agregada y así, en un círculo vicioso, se llega a la depresión. La demanda puede apoyarse en el gasto público, pero hoy la reacción neoliberal impide utilizar este instrumento. (Alejandro Nadal, Destrucción del Enlace Salarios y Demanda Agregada, La Jornada, 31 de agosto, 2011, p.28)
miércoles, 31 de agosto de 2011
¿Becas de “Sistemas Nacionales” como subsidio para destruir la producción intelectual?.
En la estrategia de transición neoliberal se tienen perfectamente contemplados los gastos de “subsidios de transición”. Son aquellos subsidios a fondo perdido que en plazos medianos, 10-15 años o más van a paliar el acomodo de un sector de la población en una actividad distinta a la actual por los cambios en los mercados. Estos cambios están dictados sobre todo por lo que hemos dado en llamar globalización que en los hechos se ha traducido en un proceso de apertura de mercados nacionales e integración de espacios económicos unitarios mayores a los nacionales en donde ya no se trata de que en cada unidad local o nacional se produzcan todos los satisfactores necesarios para la vida social, sino que estas actividades se concentren ahí donde supuestamente se pueden desarrollar mejor de manera “natural” de acuerdo a una mayor facilidad o concentración de factores que bajen costos y eficienticen la producción. Es el proceso de localización o “allocation”, que supuestamente se da dentro de un esquema “natural” de la economía, pero que en realidad tiene muchísimo de artificial, y la competencia para la producción de las cosas finalmente se da mediante el desarrollo de cualidades como de “el capital social”, una mayor capacitación o especialización de la mano de obra requerida, de una mayor facilidad de transportación mediante nuevas infraestructuras o vías de comunicación; mediante el aprovechamiento de clima, agua, etc. más adecuados para el tipo de producción de productos naturales; o mediante el desarrollo de elementos negativos para la calidad de vida local: competencia por bajar el costo de la mano de obra, desaparición de reglamentos de protección ambiental o de salubridad, incentivos financieros (o sea baja de impuestos, de la recaudación para pagar los costos de la infraestructura urbana de salubridad, seguridad, etc. local. Zygmunt Bauman dice que los capitalistas dejan de pagar su parte del costo de la producción de la vida social). Y finalmente, también, meramente por acuerdos políticos de las llamadas zonas especiales de producción o de “denominación de origen”, donde ciertos productos sólo serán comercializados y reconocidos si son producidos en algún área y de hecho o por violencia se destruye la producción de éstos en otras. Esto último se hizo en los 90’s en Europa al formalizarse la Comunidad Europea prohibiendo la siembra de frutas y de producción de vino, y hasta la crianza de toros de lidia fuera de las zonas pactadas. Se llegó al extremo de que formas de producción integradas de producción agropecuaria múltiple como la dehesa castellana, fueron destruidas por este pacto. Recordemos el gran movimiento de resistencia que hubo contra esto, de donde surgieron dirigentes como Josep Bové. A diferencia del caso del Tratado de Libre Comercio en el caso Europeo abiertamente se habló de créditos de compensación. El resultado de la integración agrícola europea fue la disminución del número de productores (expulsión de población del campo), aumento de tamaño de las unidades producción (concentración de la propiedad), aumento del valor total del producto (en términos financieros pero no cualitativos: concentración de la riqueza y mayores impactos ambientales del monocultivo y la agricultura industrializada). Otra diferencia clave de la integración europea respecto a la del TLC es que ahí se abrieron las fronteras internas del nuevo espacio para que el factor económico humano, la población buscara su relocalización, como dice la ideología económica neoliberal, “ahí donde fuera más productiva”.
En ambas formas de integración se apuntó a destruir la economía campesina, en el TLC se pactó que sólo se produciría maíz en el noreste del país (Sinaloa) y el resto en los llanos centrales de Estados Unidos, y México tendría que comprar éste a cambio del petróleo crudo, fruta y los ingresos por turismo que produciría ahora el Sureste del país que dejaría de sembrar maíz. En este caso, fue transparente que el PROCAMPO era un subsidio de transición para la salida del mercado de los millones de pequeños productores de maíz del Sur-Sureste de México. La gran diferencia es que no se abrieron al tránsito humano las fronteras internas del TLC, y menos ante la semiintegración desde América Central, o lo que Estados Unidos llama Mesoamérica: El Sureste más Centroamérica: Plan Puebla Panamá. (Uno de los grandes defectos de este arreglo es que la producción de los llanos centrales de EU está basada en la extracción de agua subterránea del gran acuífero subterráneo de Ogallala cuya duración a la tasa de explotación actual se calcula que tiene un límite de 30 años, mientras la producción campesina de maíz tiene cuando menos 10 mil años en las mismas zonas y sin riego ni extracción de agua subterránea).
El PRONASOL (luego Oportunidades, etc.) igualmente tiene el mismo sentido en una forma más amplia. Por eso inicialmente como bajó del Banco Mundial buscaba la conversión de campesinos y gente pobre en general en pequeños empresarios individuales y colectivos. Luego, manejado por el ala de excomunistas del gobierno de Salinas de Gortari, se mexicanizó al convertirse en gasto clientelar para las elecciones. (es interesante como un sector de estos excomunistas sería usado para negociar/contener a los neozapatistas, con quienes estaban particularmente enojados por haberles descompuesto el formato de neocampesinismo y neoindigenismo ejemplificado por la Unión de Uniones de Chiapas).
Los Sistemas Nacionales de Creadores y de Investigadores son del mismo tiempo y el mismo diseño: destrucción y baja de inversión en instituciones nacionales, que a su vez, tanto artísticas como académico-científicas pierden su autonomía junto con el presupuesto, y pasan a ser dirigidas mediante la centralización de evaluaciones como forma de aprobar montos presupuestales: si se apegan a los programas de las nuevas instituciones centrales y cumplen con sus metas hay presupuesto, sino no. Es el caso muy notorio de los posgrados de calidad por ejemplo. Y se reforzaría con mecanismos como el CENEVAL, y en educación primaria con la prueba ENLACE, etc., donde los contenidos de lo que deben de aprender los niños se deciden en la OCDE.
Y en ese mismo tiempo y con ese mismo espíritu se crean las becas de ambos sistemas donde la relación es directa entre la institución centralizadora y el individuo, pasando por encima de la propia institución de adscripción directa. En todos los casos, tanto para la producción material como la intelectual esto ha ocurrido como un proceso de negociación, resistencia y lucha donde se han aportado tanto factores positivos como negativos, y donde ocurren cosas buenas y malas, pero el problema es si finalmente, al ser un fondo compensatorio, el objetivo final no es, así, como en el caso del maíz, la eliminación de la producción intelectual y artística, para que ésta sólo se produzca en el país central del sistema del TLC, o –en el mejor de los casos- en las ciudades centrales o globales del sistema, esperando que alguna mexicana quede en esta calidad. (Las cosas positivas son las que efectivamente avanzan en lo que se ha llamado mejoramiento del capital social y que generan elementos para mejor sobrevivir a la situación actual, las negativas las que efectivamente producen el efecto de fondo de liquidación).
O sea que la cuestión es si además de la muy mexicana función de generación de dependencia, clientelismo y premiación de mediocridad, simulación y abierta corrupción que has señalado para el caso de las becas del Sistema Nacional de Creadores, y que lo mismo ocurre en el de Investigadores, finalmente no se trata de que en el mediano plazo desaparezca la producción intelectual. En el caso del de Investigadores se ha señalado mucho como la presión y tipo de evaluación que impone el SNI, que ya es el mayor referente de actuación que tenemos los científicos naturales y sociales, provoca que se pierda originalidad, profundidad y calidad en la investigación en aras de cumplir con los criterios cuantitativos de publicar a como dé lugar, y como termina premiando o al menos encubriendo a simuladores o practicantes de actos poco éticos como abusos cometidos con estudiantes; pero más allá de eso, como en el caso del PRONASOL, ¿No será también un muy inteligente medio para acabar con la actividad intelectual del país sacando de manera ordenada y progresiva a la gente de la actividad por un lado, y por otro bajando la originalidad y calidad de la misma, que en este caso significa incapacitarnos para entender nuestra situación y generar alternativas propias tanto tecnológicas como morales y políticas?
En este sentido, ¿qué estaría pasando con las becas de creadores y la producción artística mexicana?
sábado, 27 de agosto de 2011
Un cigarrito en lugar público: La "politicización" del movimiento de Sicilia, ¿callejón sin salida?
¿Quién enciende un cigarro en un lugar público comete un acto de rebeldía que reivindica a una minoría explotada, o impone un capricho al resto de los participantes de la reunión? En un acto o actitud que aplaudiría un tabaquista autodeclarado obradorista como es Octavio Rodríguez Araujo, durante el diálogo en el Castillo de Chapultepec entre el presidente y la Red por la Paz con Justicia con Dignidad, Javier Sicilia preguntó de manera retadora si podía encender un cigarro sabiendo que en el Distrito Federal está prohibido fumar en lugares públicos cerrados, y siendo él el único que fumaría entre alrededor de 100 personas. Al ser una ley impulsada y aplicada por dos gobiernos perredistas del Distrito Federal, el guiño compartido con Felipe Calderón al encender el cigarro pudo leerse también como un reto a un tipo de gobierno en particular pero eso no es lo más importante.
Rodríguez Araujo directamente ha denunciado esta prohibición como una imposición contra la libertad individual, y sin argumentación clínica o científica niega la teoría del mayor daño contra el fumador pasivo que sin ser consultado tiene que inhalar las sustancias contaminantes emitidas por el fumador. Aquí lo importante es el problema de una concepción asimétrica y atomista o aislacionista de la libertad individual frente a una noción de corresponsabilidad o de inclusión del otro en nuestros juicios y acciones, como promovería el filósofo Emmanuel Levinas. Es muy sencillo, por supuesto que la libertad individual es que cada quien se haga responsable de sí mismo incluyendo el hecho de correr los riesgos de salud que sus gustos conlleven. Pero otra cosa muy distinta es imponerle a los asistentes correr riesgos de salud que no están dispuestos a correr. Es el caso típico de que la libertad se limita donde afecta a terceros. No hay contradicción por ejemplo en promover la liberación del consumo de las sustancias judicialmente consideradas drogas por decisión del gobierno de los Estados Unidos a inicios del siglo XX con limitar su consumo en espacios abiertos o destinados a lo mismo donde los asistentes saben que van a eso. ¿Qué no es lo que se hace con el alcohol que provoca directa e indirectamente más muertes por violencia y enfermedad que la cocaína y la marihuana juntas? Y por supuesto superando la nunca demostrada relación directa entre consumo de drogas y delincuencia. Por ejemplo, si el consumo de cocaína provocara directamente conductas violentas o ilícitas, la mayor parte de los altos ejecutivos de las empresas trasnacionales, las caras públicas de los medios electrónicos de comunicación, comenzando por los lectores de noticias mal llamados periodistas, y de los artistas por no mencionar a los políticos, cometerían actos criminales. En los hechos vivimos en una sociedad asimétrica donde estas personas son premiadas por lo que hacen cuando están bajo la influencia de las drogas, mientras los ciudadanos de a pie son encarcelados por consumirlas.
Quien enciende un cigarro en un lugar público cerrado pretende hacer una acto de rebeldía individual, pero, en realidad, como un adolescente buscando atención, está imponiendo una situación, su prioridad, su situación personal, a una mayoría inconsulta. Es un gesto, una anécdota, pero que tiene su significación sobre todo, cuando dentro de la propia explicación explícita de la perspectiva y metodología del Movimiento de acuerdo con su propio líder, los gestos de acercamiento personal tienen sentido, incluyendo en esto actos que llaman la atención por ser poco habituales en la cultura mexicana como son los besos entre hombres adultos desconocidos (aunque recordemos que en el viejo régimen priísta se desarrolló una verdadera semiología para interpretar los saludos de los políticos). Podríamos, no sería difícil, y lo hizo la filósofa Inkram Antaki, rastrear esta actitud de imponer los caprichos personales como reivindicaciones sociales a una actitud y conducta habitual de los intelectuales mexicanos y en general de lo que los mexicanos llamamos clase media.
Pero lo central es por un lado la calidad de la relación que se establece y como se establece entre las diversas personas y el criterio de inclusividad que recogemos de Levinas (pensar al otro al formular nuestro enunciado, calidad de pensamiento que Carlos Lenkersdorf encontró incluso en el habla Tojolobal, donde se diferencia una acción que sólo incluye al enunciante de aquella que incluye al escucha) tanto en los ámbitos políticos íntimos de las organizaciones o colectivos, como en el abierto de lo público que hoy es mediado precisamente por los medios de comunicación. Y por otro lado, la definición del espacio, dimensión y objetivos de un movimiento que se autodefine como “ciudadano”.
En esto, en una sociedad donde no hay acciones, donde ni en lo privado ni en lo público se formulan planteamientos democráticos, no podemos plantear pruritos de democratismo. Es un hecho abierto y claro que dentro de nuestros partidos políticos la toma de decisiones y selección de líderes o candidatos no se hace mediante procesos democráticos (que pueden ser electorales o no), y que cuando se ha tratado de hacer mediante procesos electorales, la enorme experiencia acumulada socialmente de cómo torcer y simular estos procesos los han inutilizado. Pero aún en movimientos emergentes alternativos como el de López Obrador, hemos visto esas enormes asambleas públicas a plaza llena donde en realidad las masas sólo aprueban lo que el líder propone, aunque al mismo tiempo como funcionario público se atrevió a llamar a plebiscitos para la posible revocación de su mandato. En el caso de Sicilia vimos el asombroso espectáculo de cómo la masa de un zócalo lleno de gente que llego sin ninguna clase de cohersión, condicionamiento o expectativa, pedía la renuncia del presidente, y el líder la cambió, como explicaría después, por una solicitud de renuncia del encargado de la guerra que el movimiento denuncia como ilegal, inhumana y fracasada, para encausar el esfuerzo (después también dejaría de lado esta petición). Ambos movimientos se parecen asombrosamente en dos hechos: una persona que era un igual entre todos se convirtió en una persona a la que la gente popular busca “tocar” como si estuviera investido de medievales poderes taumatúrgicos, y ambos, en los hechos, y a veces explícitamente, son definidos tanto por seguidores como por antagonistas, en el buen y en el mal sentido de la palabra, como “profetas” . Y después en Ciudad Juárez, luego de anunciar en el zócalo del D.F. que luego de mesas de discusión en la segunda ciudad se firmaría el Pacto resultante, diría, terminadas las mesas, que el Pacto era el documento leído en el D.F. sin ninguna vinculación con los resultados de las Mesas de discusión terminadas en Juárez por los miembros de la Red. En ambos casos, y esto es lo que interesa en este texto, las masas de los seguidores se enteran de los objetivos y las acciones del movimiento no participando en su decisión, sino mediante una comunicación del líder en un acto público y su función queda reducida a darle cuerpo, masa, volumen a las demostraciones públicas. Esto da la impresión pública, como han sido acusados ambos líderes, de ser “ocurrencias”. De otra manera se interpreta que existe un grupo cercano no públicamente presentado que participa en las deliberaciones cerradas donde se toman decisiones.
Finalmente, mientras el movimiento autodenominado Morena siempre se ha asumido como un movimiento ciudadano dirigido a actuar en el nivel político electoral. Hasta la publicación de una carta en Proceso del 24 de julio, el “Movimiento de Sicilia” se ha manifestado siempre en contra de la “partidocracia”, los políticos e incluso contra los procesos parlamentarios, responsabilizando a todos directamente de la situación actual de violencia por acción y omisión. Esta manifestación anti “política” incluyó una irrupción en la Comisión Permanente de la Cámara de Diputados dirigida por el él junto con lo que se presentó, no como parte de la Red para la Paz con Justicia y Dignidad (nombre inicial del movimiento) sino un grupo de “twitteros” y algunos miembros de un ONG de defensa del consumidor que han sido miembros de la Red desde el inicio. El objetivo de esta irrupción, ilustrada con grandes relojes que le mostraban a los diputados, era que exigirles que aprobaran sin dilación, sin discusión y sin modificaciones la “Reforma Política” que les había enviado el presidente Calderón. Dicha iniciativa incluye la propuesta de aprobar las candidaturas ciudadanas, pero al mismo tiempo la reelección directa de diputados y de presidentes municipales, y excluye propuestas iniciales del Movimiento, como son la revocación del mandato y el referéndum y el plebiscito popular entre otras . Y un detalle importante y nada menor, Sicilia en la carta justifica su prisa en la aprobación de la Reforma Electoral (mal llamada política) tal como está para actuar frente a las elecciones del 2006, para evitar que sean la de la ignominia, pero olvida, que de aprobarse tales leyes, por reglamentación constitucional, no aplicarían para el 2012 sino hasta el 2016. El viernes 29 en entrevista televisiva, el Consejero Presidente del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdéz se encargó de recordárselo a los diputados, y luego pasó algo cuando menos sorprendente sino extraño: al día siguiente el subsecretario de Enlace Legislativo de la Secretaría de Gobernación hizo una declaración interpretando las razones y objetivos del Movimiento, contradiciendo lo expresado por Sicilia en la carta:
“El Movimiento de Sicilia no está pensando en la reforma política con la calentura del 2012 o con la prisa de tener los dedos en la puerta. Sentimos que su planteamiento es de fondo y eso le quita presión al tema”. (La Jornada, 31 de julio, p.6).
Hasta ese momento dominaba la idea de que el “Movimiento de Sicilia” era un movimiento ciudadano cuyo principal objetivo es acabar con el terror de la violencia y las condiciones que lo han impuesto, y hacer justicia a las víctimas de la misma, y se ha supuesto que sus acciones son todas aquellas necesarias para lograr estos objetivos. Por eso la amplitud de los 6 puntos originales del Pacto y la necesidad de las Mesas de Discusión de Juárez para concretizar los pasos de esos puntos y establecer acuerdos de acción por parte de los participantes. Junto con la justa indignación ante la impunidad de la violencia vivida; esa ha sido una de las bases del amplísimo consenso que ha logrado el movimiento y que sostiene a la Red. La carta de René Sánchez Galindo a la que responde en esta ocasión responde Sicilia incide en la discusión de esta temática señalándole a Sicilia que no podrán lograrse los objetivos si no se atacan las causas y formas de lo que se ha llamado la “violencia estructural” y se desplaza a sus operarios. No es la única diferenciación o desmarque respecto al “Movimiento de Sicilia” que se da esa semana: organizaciones afines a la Red como son las ONGs de derechos humanos dedicadas algunas desde hace 20 años a proteger migrantes, en lugar de esperar la realización de la Caravana del Sur y darle mucha fuerza, realizaron su propia Marcha de Acompañamiento de Migrantes Paso a Paso por la Paz, siguiendo los trayectos y subiendo a los trenes al mismo tiempo en Chiapas y Tabasco, pero claramente carecieron de la masiva cobertura mediática que goza cada acción donde participa Javier Sicilia, y siendo hostigada al grado de que la Policía del municipio de Puebla detuvo durante una hora al padre Alejandro Solalinde con el pretexto de las armas que portaban sus escoltas (La Jornada, 1 de agosto, 2011).
En el sentido de movimiento ciudadano bien podría pensarse en mantener una acción, vigilancia y exigencia sobre los políticos y procesos políticos, pero construyendo un nivel institucional o no de acciones ciudadanas. En un inicio claramente se dijo que el objetivo era organizar a la sociedad civil y construir los elementos para hacer eficaz su acción. Sin embargo, en la carta mencionada y en un nuevo artículo publicado en Proceso el domingo 31 de julio, Javier Sicilia explícitamente compromete al Movimiento con una acción a nivel electoral: la construcción de una candidatura ciudadana de unidad, de la que explícitamente en la carta, además excluye la posibilidad que sea la de su “sombra”, el otro practicante de las movilizaciones pacifistas y de la resistencia civil, Andrés Manuel López Obrador (Javier abre la carta mencionada evocando a Morena y Andrés con relación a los argumentos que le propone René Sánchez Galindo). Aunque en el artículo cambia la propuesta y la presenta como una petición a los partidos políticos de que “renuncien a su competencia política” y que “junto con los ciudadanos busquen un candidato moral de unidad nacional y creen una agenda cuyos principios básicos sean el saneamiento de las instituciones”.
Sicilia justifica la propuesta en la carta diciendo que de no contarse con una candidatura ciudadana las cosas no van a cambiar porque seguiría rigiendo el mismo sistema, y afirmando que la candidatura de López Obrador no es de unidad nacional. Mientras que en la carta lo justifica por la emergencia nacional y que en la actual situación nadie podrá gobernar. La pregunta es si al descarrilar el movimiento de la acción política ciudadana e involucrarlo en una propuesta electoral no entra el movimiento en un callejón sin salida que en realidad corta el proceso de construcción de organizaciones ciudadanas autónomas.
La carta tiene, en mi opinión, el problema de presentar una situación con sólo dos opciones excluyentes para la gente que quiere cambiar las cosas en el país, o se vota por López Obrador, lo cual para Sicilia es un error que no va a cambiar nada, o se construye una candidatura ciudadana de unidad nacional. La realidad es que las opciones son más amplias, por ejemplo, entre otras combinaciones posibles, la de voto en blanco y que se cuente para mostrar electoralmente el rechazo a todos los políticos y hacerlos reaccionar, de manera semejante al ¡Que se vayan todos! de los argentinos, que al menos mejoró la situación allá. Y sobre todo mi preocupación es que si el López Obradorismo, que comenzó, sobre todo en Tabasco, apoyado y basado en organizaciones ciudadanas, terminó llevando a éstas y sus cuadros preparados a jugarse todo por lo electoral destruyéndolas y sin dedicar tiempo, espacio y esfuerzo a preparar y generar nuevos tipos de ciudadanos y líderes políticos, el “Sicilianismo”, corre el riesgo de hacer lo mismo pero en tiempos más rápidos. Y por otro lado, que caso tiene ir a elecciones con candidato y con ilusiones si se presenta un panorama de organización electoral tan arreglado y corrupto como el de 2006. Además, ¿por qué jugarse todo al cambio de una ley que sólo tendrá aplicación hasta el 2016 (en la carta), o volviendo a dejar la iniciativa a los partidos (en el artículo)? El propio López Obrador no planteó jugarse todo a el reconocimiento a su triunfo electoral en 2006 sino que siguió el camino de la resistencia ciudadana y la protesta pacífica y se ha dedicado a construir un movimiento ciudadano, este sí, como decíamos, claramente definido como político y con sentido electoral (por no mencionar que en Tabasco en 1991 y 1994 en situaciones semejantes organizó sendas caminatas al D.F. llamadas “Éxodos por la Democracia”. Recordemos que se ha buscado presentar a López Obrador como violento cuando sus métodos de lucha han sido exactamente los preescritos por Gandhi: el plantón, el bloqueo, y las marchas).
El voto en blanco mayoritario y con un movimiento social que obligue a contarlo llevaría, en cambio a una crisis de legitimidad que obligaría a replantear el sistema político frente a un escenario de mera derrota electoral, incluso con fraude, de una candidatura ciudadana de unión nacional que legitimaría al nuevo presidente prianista. Candidatura que, además, sólo se podría presentar dentro de los cauces legales, incluso aprobando hoy la Reforma Electoral (mal llamada Política), en 2016. Y llama la atención que en sentido contrario a la propuesta de Sicilia, el experto en estudios de violencia Eduardo Buscaglia insista en la formación de redes sociales permanentes que incluyan a todas las organizaciones no gubernamentales del país y de lograr una revolución social pacífica, o un verdadero movimiento social (en el sentido amplio del concepto), como únicas formas de frenar la violencia. Insistiendo en la vigilancia, seguimiento, publicidad y control que éstas organizaciones pueden ejercer desde el nivel local (La Jornada, 31 de julio, 2011).
La segunda pregunta evidente es que parece que existen dos cosas diferentes: el “Movimiento de Sicilia” (en las mamparas del Castillo de Chapultepec lo oficializan como “Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad”) y la Red por la Paz con Justicia y Dignidad que caminan paralelamente con respeto (como en los hechos lo ha demostrado que se realicen dos Caravanas promigrantes diferentes o que en Cuernavaca se hable de la separación de funciones entre “activistas” y “dialogantes”), pero –como se demostró cuando Sicilia en un discurso desechó como inútiles las conclusiones de las mesas de discusión de la Caravana al Norte- sin un diálogo entre ambas. Al principio la Red, con su increíble convocatoria y funcionalidad sin estructura jerárquica, su evidente multiclasismo y su masiva presencia en calles, plazas y carreteras parecía el espejo mexicano del M-15 Español, que lo mismo evita desalojos de gente que no puede pagar las rentas exageradas, que defiende a inmigrantes a punto de ser detenidos para su deportación y protesta contra los recortes presupuestales que se hacen para pagar las pérdidas de las agencias financieras que provocaron la crisis del 2008 y que se opusieron a las elecciones para denostar la corrupción del sistema político español y que no tiene una cabeza jerárquica, es multilocal, diverso y simultáneo .
Como se ha demostrado en los diálogos el Movimiento sigue siendo una expresión diversa y plural de numerosos afectados que expresan diferentes niveles y dimensiones de la problemática nacional aunque el presidente y sus funcionarios sólo escuchan y responden a Sicilia tratando de focalizar y reducir todo a un proceso manejable y asimilable a una función burocrática como ocurrió con los anteriores movimientos ciudadanos contra la violencia como el de Fernando Martí y el de México Unido contra la Violencia. Los 6 puntos del Pacto presentado en el Zócalo (aún cuando no sepamos porque llamarlo Pacto porque fue un documento no consensado públicamente por varias partes) aun habiendo tirado a la basura las conclusiones de las mesas de Ciudad Juárez, contienen los elementos suficientes para impulsar un cambio de fondo que permita detener efectivamente la violencia y reconstruir la vida nacional.
Es decir, que sigue existiendo un impulso sano y vital para lograr los objetivos que han logrado la amplia convocatoria nacional, pero el Movimiento hoy corre el riesgo de reducirse meramente a lo que los medios de comunicación llaman el Movimiento de Sicilia y continuar en éstos una existencia privilegiada igual sin estructura pero con una única cabeza y una identidad uniclasista.
Ya durante el último día de la caminata de Cuernavaca a México se había presentado una situación curiosa. En algún lugar del eje central aparecieron para sumarse a la marcha algunos parientes de Javier Sicilia. Con la idea de que todos los deudos de víctimas debían de estar en el primer grupo y protegerlos, se había formado una valla de jóvenes voluntarios que habían recibido la orden de no detenerse y no abrir sino para el saludo a las organizaciones que saludaban o se sumaban a la caminata. Reconociendo a los parientes de Javier, los amigos de Javier que coordinaban la descubierta reaccionaron automáticamente con la compasión que ha guiado todas las acciones de la Red y pidieron que se detuviera la marcha y abriera la valla. Mucha de la gente de Cuernavaca había asumido de manera espontánea por la indignación y simpatía o cercanía de Javier la participación en la Caminata y las Marchas como un ponerse al servicio de los deudos de las víctimas, con una actitud de ejercer un servicio de obediencia solidaria y voluntaria acrítica. Pero esa actitud no alcanza para la sociedad abierta que se sintió igualmente implicada, la relación más allá del círculo próximo forzosamente es política y por tanto tiene que definirse. Contrariados por la contraorden, los jovencitos se resistieron con un argumento que sorprendió y confundió a los amigos de Javier: “¿Qué?, ¿es el movimiento particular de Javier? ¿Es un movimiento de privilegiados?”. Se les convenció fácilmente con el argumento de que los deudos tenían prioridad, pero la pregunta quedó en el aire con una cuestión muy interesante: Una nueva problematización entre lo público y lo privado planteada ahora en el ámbito de los movimientos ciudadanos. Y que manifestaba que el Movimiento reproducía a su interior la exclusión social y la jerarquización clasista del exterior. Una cuestión que no puede resolverse con ninguna frase que comience con un “yo” o un “mi” como quiso justificar Javier en otra carta a Proceso el uso de medios y símbolos religiosos en un país que conoce de guerras por esas cuestiones.
Los problemas y la horrible situación: el terror impuesto y sus operarios siguen ahí frente a nosotros funcionando impávidos. Los objetivos y las causas siguen igualmente siendo justas y pertinentes. El reto y la responsabilidad es más grande que nosotros y eso nos obliga a poner atención en lo que se construye y como se construye.
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